Durante la Semana Santa, millones de fieles católicos en todo el mundo siguen la costumbre de no consumir carne en determinados días, un precepto que tiene sus raíces en tradiciones litúrgicas milenarias.
Esta abstinencia, vinculada al periodo de Cuaresma, representa un acto de preparación espiritual y penitencia, conforme a normas que la Iglesia Católica sostiene desde los primeros siglos del Cristianismo. Las fechas clave para la abstinencia de carne son el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, cuando se conmemora la muerte de Jesucristo.
Por qué no se come carne en Semana Santa
El origen de la restricción al consumo de carne en estas fechas tiene un claro sentido de purificación. Esta práctica comenzó en el siglo II y toma como referencia los cuarenta días de ayuno que, según la tradición, Jesucristo realizó en el desierto antes de comenzar su vida pública. El número cuarenta adquiere un valor simbólico en los textos bíblicos y en el calendario litúrgico, marcando un tiempo dedicado a la introspección y el sacrificio.
La prohibición de comer carne comenzó a flexibilizarse a partir de 1966, luego de las reformas del Concilio Vaticano II, cuando el Papa Pablo VI destacó en Paenitemini, la constitución apostólica, que se modificaban las estrictas normas sobre el ayuno.
El pontífice señaló que existían otras formas de practicar la penitencia, y que la abstinencia de carne podía ser sustituida por la oración y las obras de caridad.
Esta línea fue ratificada más tarde en el Código Canónico de 1983 promulgado por el Papa Juan Pablo II. Este marco estableció que la Cuaresma tiene una duración aproximada de cuarenta días y comienza el Miércoles de Ceniza, extendiéndose hasta el Jueves Santo.
En relación a la abstinencia, el Papa Francisco comentó en uno de sus mensajes de Cuaresma: “El ayuno no es solamente externo, una observancia externa, sino un ayuno que viene del corazón”, afirmó. “No se puede hacer por un lado penitencias y por otro cometer injusticias”, señaló, pidiendo “coherencia”.
Y recomendó otras formas de ayuno como “apagar la televisión, desconectarnos del celular y renunciar a tanto palabrerío, tanta crítica inútil”.
En coincidencia, en su mensaje para la Cuaresma 2026, el Papa León XIV invitó a pedir “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”.
Consejos nutricionales para comer en Semana Santa
La coordinadora de la carrera de Nutrición de la Universidad Católica de La Plata, la licenciada María Laura de Anseris, brindó una serie de recomendaciones alimentarias para tener en cuenta en los días de Pascua.
“Principalmente hay que tener en cuenta el significado de la Semana Santa, un tiempo de vivencia espiritual y reflexión, que suele estar acompañado de momentos de encuentro familiar o intercambios sociales, donde la comida ocupa un lugar importante”, expresó en un artículo de la Universidad Católica de La Plata.
La licenciada recomendó “no descuidar en estos días la salud y, principalmente, mantener el equilibrio y la moderación, sobre todo de las porciones, sin perder de vista la calidad nutricional de los alimentos”.
Para aquellas personas que respetan la tradición de no consumir carne el Viernes Santo, De Anseris recomendó alternativas saludables: “Podría ser pescado, que se consume mucho en estas fechas; también legumbres, como lentejas, porotos, garbanzos y arvejas; frutos secos, lácteos, como el queso y el yogur, y huevos. Todos estos alimentos son versátiles a la hora de cocinar y aportan proteínas de buena calidad”.
A su vez, mencionó que las preparaciones típicas de Semana Santa pueden ser elaboradas de manera saludable.
“Sería bueno pensar en la forma de cocción de estos alimentos, al horno, a la plancha, a la parrilla, evitando frituras. Si se puede reducir el exceso en consumo de sal o de grasas, mucho mejor. Y tener en cuenta agregar siempre en las comidas una porción de vegetales, que pueden ser en ensalada o en otra preparación, como una sopa, salteado, verduras grilladas y en algún relleno”, recomendó.
Cuáles son las alternativas saludables que se pueden comer en Semana Santa
Tarta de atún
Es uno de los clásicos elegidos tanto para el almuerzo como para la cena de Pascua. Se prepara con un relleno de atún o caballa, cebolla salteada, morrón, huevo duro. Luego se hornea hasta que la masa esté dorada. Es una opción rendidora y perfecta para compartir en familia.
Empanadas de vigilia
El relleno suele llevar merluza desmenuzada, cebolla, puerro, morrón rojo y especias. Se pueden cocinar al horno o fritas y resultan prácticas porque se pueden preparar con anticipación y recalentar al momento de servir.
Empanadas de calabaza, choclo y queso
Son una opción vegetariana deliciosa y colorida. Su relleno suave y cremoso, con el dulzor natural del zapallo y el maíz, contrasta con el queso fundido. Son ideales para cualquier día de vigilia.
Guiso de lentejas y vegetales
Lentejas, garbanzos y frijoles aportan fibra y proteínas vegetales. Se pueden consumir en guisos, ensaladas o como hamburguesas vegetales. El guiso de lentejas y vegetales es una opción saludable, económica y muy sabrosa para los días de vigilia o Pascua sin carne. Aunque a diferencia de otra época del año, en Cuaresma se prepara sin chorizo ni panceta.
Pasta con mariscos
Esta es una receta deliciosa para quienes aman el marisco. El sabor a mar de los ingredientes que incluye su salsa, el tomate, ajo y la pasta al dente, hace que este plato sea una opción rica y saludable para disfrutar en vigilia.
Risotto
Es otra alternativa que no puede faltar en Pascua. Con ingredientes como arroz arborio o carnaroli, hongos, azafrán, espárragos y queso parmesano, el risotto ofrece un plato delicioso y rendidor para acompañar Semana Santa.