Obtener resultados reales al levantar pesas depende no solo del esfuerzo, sino también de evitar errores comunes que pueden afectar tanto el avance físico como la salud. Especialistas consultados por GQ advierten que una técnica incorrecta o una planificación deficiente limita el progreso, incrementa el riesgo de lesiones y desmotiva incluso a quienes mantienen constancia en sus entrenamientos.
La técnica adecuada y la atención al detalle resultan esenciales para quienes practican ejercicios con pesas. La forma en la que se hace el ejercicio es tan importante como la cantidad de veces que se entrena y la dieta, afirmaron expertos de GQ. Contar con una rutina bien estructurada, ajustada a los objetivos personales, eleva tanto la motivación como el rendimiento.
Errores comunes en el entrenamiento con pesas
Uno de los errores más comunes, según la American College of Sports Medicine (ACSM), es entrenar sin un plan definido. Muchas personas asisten al gimnasio sin saber con precisión qué buscan conseguir ni cómo organizar sus sesiones.
Por eso, la recomendación de los especialistas es fijar objetivos concretos y diseñar una rutina semanal que los contemple, lo que permite elegir ejercicios adecuados y medir los avances de forma objetiva.
Descuidar la técnica de ejecución constituye otro problema. Realizar los movimientos de manera incorrecta no solo aleja de los resultados esperados, sino que también puede provocar lesiones. Mantener la postura adecuada frente al espejo y ejecutar los ejercicios de forma consciente son pasos recomendados; además, buscar la ayuda de un entrenador es fundamental ante cualquier duda.
Subestimar la importancia del descanso adecuado es un descuido frecuente. Entrenar todos los días sin períodos de recuperación expone al cuerpo a la fatiga y eleva el riesgo de lesiones.
Según GQ, excederse no aporta beneficios a largo plazo y puede llevar al abandono del entrenamiento. Reservar momentos tanto para el descanso nocturno como para la recuperación activa a través de actividades de bajo impacto, mencionaron expertos de la American College of Sports Medicine (ACSM).
Imitar el ritmo o las cargas de otras personas representa un riesgo, especialmente si se intenta levantar más peso del que realmente se puede manejar. No se trata de competir, sino de elegir cargas que sean desafiantes pero manejables, siempre prestando atención a las señales del propio cuerpo para evitar sobreesfuerzo o agotamiento.
Nutrición, hidratación y variedad en el entrenamiento
Una alimentación inadecuada y la falta de hidratación también detienen el progreso en el gimnasio. “Tus músculos necesitan estar bien alimentados para aguantar los entrenamientos”, destacaron los especialistas de GQ.
Es imprescindible ajustar la dieta para asegurar el consumo de proteínas, grasas saludables y carbohidratos, así como mantener una hidratación adecuada antes, durante y después del ejercicio.
Repetir siempre los mismos ejercicios es otra tendencia perjudicial. Poca variedad implica que algunos grupos musculares pueden quedar rezagados, y una rutina invariable favorece el sobreentrenamiento y las lesiones.
Por tal motivo, incorporar distintos tipos de movimientos y planificar rutinas variadas ayuda a lograr un desarrollo más equilibrado y reduce la fatiga.
Frecuencia y duración recomendadas
En cuanto a la frecuencia y duración recomendadas, las indicaciones de GQ varían según el nivel de experiencia. Para principiantes, se sugieren dos o tres sesiones semanales, mientras que quienes tienen mayor recorrido pueden optar por cuatro o incluso cinco.
Es importante evitar entrenar el mismo grupo muscular en días consecutivos y adaptar la duración de las sesiones: entre veinte y cuarenta y cinco minutos para quienes comienzan, y hasta setenta y cinco minutos para los más avanzados.
Para avanzar sin comprometer el bienestar, los expertos consultados por GQ aconsejan observar las propias sensaciones después de cada rutina. Ajustar el plan de entrenamiento según los resultados y necesidades personales permite progresar de manera segura y sostenible.