Los secretos de la estructura psicológica de Elon Musk: del trato de su padre a sus anhelos de la infancia

El multimillonario, dueño de Tesla y la red social X, sufrió numerosas golpizas y maltrato psicológico durante su infancia, que aún lo atormentan. Los duros momentos que moldearon su personalidad e impactaron en los negocios y la innovación

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Elon Musk junto a su padre, Errol (Gentileza)

Detrás de la figura del exitoso líder e innovador emprendedor Elon Musk se esconde una historia oscura, tan sombría que lo persigue hasta el presente. Su infancia en Sudáfrica, donde nació en 1971, estuvo plagada de numerosas experiencias traumáticas que forjaron la personalidad de una de las personas más influyentes del mundo.

Desde sus primeros años, en la vida de Musk abundaron la violencia física, el bullying y las brutales golpizas de los que fue víctima en el colegio ―al punto de necesitar varias cirugías correctivas para reparar los tejidos del interior de su nariz―. Pero si hay una persona que marcó a fuego el pasado del creador de Tesla fue su padre, Errol Musk.

Mucho antes de lograr hazañas que se creían imposibles para la humanidad, Elon tuvo que lidiar con el maltrato psicológico por parte de su progenitor. ¿Cuántas veces escuchó el fundador de PayPal, Tesla Motors, SpaceX, SolarCity, Hyperloop, Neuralink de parte de su padre las palabras “idiota” e “inútil” entre gritos? Musk perdió la cuenta. Las denigraciones formaban parte de la vida diaria.

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Elon Musk fue profundamente marcado emocionalmente por su padre, el constante maltrato y la violencia que sufría en el colegio. (REUTERS/Gonzalo Fuentes/File Photo)

No tuve una infancia muy feliz, para ser sincero. Fue bastante dura”, reveló durante una charla con el director de TED, Chris Anderson. Esas declaraciones fueron la punta del iceberg. Criado en un entorno hostil, donde ser intimidante y abusivo era considerado una virtud, Musk sufrió golpizas y maltrato emocional tanto en el colegio como en su hogar.

Estos son algunos de los escalofriantes detalles que aporta la biografía titulada Elon Musk, de Walter Isaacson. En un relato impactante y revelador, el libro cuenta los secretos más íntimos y desconocidos de la vida de Elon Musk, uno de los empresarios más visionarios de la actualidad.

Desde su infancia marcada por la constante violencia en Sudáfrica hasta su ascenso meteórico en el mundo de la tecnología, Musk ha enfrentado desafíos que han forjado su carácter y determinación. Así, su legado trasciende sus logros empresariales, siendo un ejemplo de cómo la adversidad puede ser transformada en oportunidad y cómo la resiliencia puede llevar a la realización de grandes sueños.

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Elon Musk sufre hasta hoy las secuelas del maltrato psicólogico y físico que vivió en su infancia (Gentilza Maye Musk)

“Retrasado e idiota”

Para Elon Musk no es fácil hablar de su padre. A veces, suelta una carcajada amarga para hablar de Errol y los duros recuerdos que lo persiguen.

La violencia física a la que estuvo acostumbrado Elon durante su infancia en Sudáfrica fue leve frente a las cicatrices emocionales causadas Errol. Descrito como un individuo difícil, cruel, con “una naturaleza de Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, sin compasión y dominante, jugó un papel crucial en el desarrollo emocional y psicológico de Elon.

El progenitor del multimillonario les proporcionó una vida materialmente cómoda a sus hijos, sin embargo Errol solía tener comportamientos abusivos hacia Elon, llenándolo de insultos y humillaciones. También solía someterlo a maltrato emocional, generando un clima de hostilidad, miedo y crueldad. Incluso su hermano Kimbal fue víctima del maltrato implacable.

Errol Musk, el padre de Elon Musk (GIANLUIGI GUERCIA / AFP)

Según contó Justine, la primera esposa de Musk y madre de los primeros cinco hijos de Elon, el impacto del padre en su psiqué persistiría, pese a las numerosas tentativas de desterrarlo, tanto física como psicológicamente. “Si tu padre siempre te está llamando retrasado e idiota, tal vez la única opción sea desconectar en tu interior todo aquello que habría abierto una dimensión emocional que él no tenía herramientas para abordar”, dijo.

Elon y su hermano describieron a su padre como un fabulador, que suele contar historias aderezadas con fantasías. También hicieron referencia a sus cambios intempestivos en su comportamiento: “Un minuto era amable y al siguiente se entregaba durante una hora o más al maltrato implacable”. Todo terminaba mal: repitiéndole una y otra vez a Elon que era patético.

Al respecto, el innovador empresario expresó que “era una tortura mental. Era evidente que sabía infundir terror en cualquier situación”. Sin embargo, señaló que fomentaba la dureza física y emocional. Las secuelas persisten.

La familia Musk (Gentileza Maye Musk)

Apagarse para sobrevivir

La exigencia de dureza en todo nivel influyó profundamente en la visión que Elon tendría sobre la autodisciplina. Errol admitió ―con orgullo― que había ejercido “una autocracia callejera extremadamente severa” con sus hijos y agregó que “Elon aplicaría más adelante esa misma autocracia severa consigo mismo y con los demás”. Como una válvula emocional, las herramientas de Elon estaban obturadas.

Según afirmó Justine, Elon Musk “aprendió a desconectar el miedo” e hizo su análisis de la situación emocional del billonario: “Si apagas el miedo, tal vez tengas que apagar también otras cosas, como la alegría o la empatía”. Incluso, los estados de ánimo de Elon “funcionaban por ciclos de claro y oscuro, intenso y bobalicón, desapegado y emocional, con ocasionales zambullidas en lo que quienes lo rodeaban calificaban como su ‘modo demoníaco’”.

FOTO DE ARCHIVO: Elon Musk, presidente ejecutivo de SpaceX y Tesla y propietario de X, antes conocida como Twitter, asiste a la conferencia Viva Technology dedicada a la innovación y las startups en el centro de exposiciones Porte de Versailles en París, Francia. 16 de junio, 2023. REUTERS/Gonzalo Fuentes/Archivo

Esa válvula emocional que tenía obturada, Elon se volvió tan insensible como innovador y amante del riesgo. Otras de sus ex parejas, Claire Bouche, artista y madre de otros de sus tres hijos, hizo mención al estrés postraumático y cómo lo transita el creador de X: no sabe relajarse, saborear el éxito u oler las flores. “Creo que fue condicionado en su niñez para asumir que la vida es dolor”, dijo.

Musk estuvo de acuerdo. “Me modeló la adversidad. Mi umbral de dolor llegó a ser muy alto”, aseguró.

Cumplir las expectativas

Es conocida la frase que Barack Obama escribió en sus memorias: “Alguien dijo una vez que todo hombre intenta cumplir las expectativas de su padre o compensar los errores de este, y supongo que eso puede explicar mi dolencia particular”. Este también es el caso de Elon Musk.

Elon Musk desarrolló "Space X" una empresa que tiene como objetivo volver a poner el pie del hombre en la Luna y viajar por primera vez a Marte (REUTERS)

En 2008, Elon Musk atravesó uno de los capítulos más turbulentos de su vida. Con SpaceX enfrentando el fracaso tras las explosiones de sus primeros tres lanzamientos y Tesla al borde de la bancarrota, Musk se veía sumido en un estado de agitación tal que compartía con Talulah Riley, su entonces esposa, las duras palabras que una vez su padre le había dirigido.

“Creo que no era consciente de cómo seguían afectándole esas cosas, porque pensaba en ellas como algo de su niñez. Pero ha conservado una faceta infantil, casi atrofiada. Dentro del hombre, sigue todavía ahí como un niño, un niño en pie ante su padre”, apuntó Riley.

Los recuerdos de su infancia lo desconectaban del presente, dejándolo perdido en su mirada penetrante. Esta complejidad en su carácter dotó a Musk de un aura casi extraterrestre, alimentando la percepción de que sus ambiciones, como la misión a Marte o la creación de robots humanoides, eran intentos de volver a casa o encontrar un parentesco perdido. Musk todavía añora el reconocimiento, el cariño y la cercanía que nunca tuvo de su padre.

Elon Musk junto a sus hermanos, Tosca y Kimbal.

Musk lucía cruel y compulsivo. En edad escolar, “le costaba captar los códigos sociales, no sentía empatía espontáneamente, y tampoco tenía ni el deseo ni el instinto de congraciarse con los demás”, pero con una diferencia: bordea el riesgo, le fascina. Tanto, que “desarrolló una mentalidad de asedio que incluía una atracción, a veces un anhelo, por la tormenta y el drama”.

Es un imán que atrae el drama. Esa es su compulsión, el tema de su vida”, dijo su hermano Kimbal. Esta capacidad para prosperar en medio de la adversidad no solo es testimonio de su singularidad como líder empresarial, sino que también espeja un rasgo distintivo de su carácter, ofreciendo una ventana a lo más íntimo del magnate.

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