"Me tropecé con la misma piedra", es una de las frases que más se escuchan en charlas con amigos o familiares. Aunque a veces parezca un dicho inofensivo, en verdad no lo es ya que detrás de esas palabras subyace algo mucho más profundo.
La "compulsión a la repetición" es un proceso que no puede ser reprimido y de origen inconsciente a través del cual una persona se sitúa constantemente en situaciones penosas. De esta manera, repite antiguas experiencias sin recordar que siempre termina sucediendo lo mismo.
Para el gran Sigmund Freud, únicamente intervendría la interacción del principio del placer y el principio de realidad. Lo que se reitera son experiencias displacenteras, pero resulta difícil comprender en qué instancias la persona que pasa por esta situación encuentra placer, cuando en verdad se produce todo lo contrario.
La psicóloga Verónica Gomelsky explicó a Infobae que esto sucede porque repite sin darse cuenta determinadas situaciones que hay que resolver. "Lo que sucede es que inconscientemente y por naturaleza intentamos que algo se corrija o salga bien y entonces se dispara este mecanismo", aseguró.
"Uno compulsivamente va repitiendo determinadas historias aunque no lo quiera hacer. Esto sucede porque se tiene la intención de que el resultado sea otro. Lo que pasa es que si uno no corrige su base emocional y no sabe bien porqué suceden estas cosas, inevitablemente va a seguir haciendo lo mismo y el resultado va a ser igual", agregó.
Pero, ¿por qué cuesta tanto evitar determinadas situaciones cuando uno es plenamente consciente de que se está equivocando?: porque no puede hacer otra cosa porque no tiene elementos para salir de ese "círculo vicioso".
En estos casos, la reflexión y el análisis introspectivo son unos de los primeros pasos para avanzar, ya que en el reconocimiento se abre todo un universo que poco a poco ayuda a quien está siendo "víctima" de este trastorno. "Cada uno debería preguntarse y poner un límite a esa repetición. Debe decidir dejar de sufrir y encontrarle una vuelta a la vida porque no estamos acá para pasarla mal", explicó la especialista.
Por eso, es importante el tratamiento de tipo terapéutico, solo que en estos casos la persona debe estar preparada para afrontar los problemas reales. "No se va a a llegar a un punto de solución si realmente no está lista. Es muy habitual que cuando se dan separaciones, hacen el duelo luego vuelven a elegir más de lo mismo porque aunque sea doloroso o patológico, les es familiar", detalló Verónica Gomelsky.
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