Una sonrisa reluciente, una chispa suficiente como para encender a una familia Real holandesa demasiado acostumbrada al protocolo y a los comportamientos comedidos; una actitud descontracturada, clave en la construcción del idilio con el pueblo… Sin embargo, muchos de esos factores no fueron suficientes como para que Máxima Zorreguieta pudiera edificar la figura de una líder mundial -también en el ámbito empresarial- desde que llegó a lo más alto de la monarquía de la principal región de los Países Bajos. ¿Dónde radicaron las claves, entonces?
La nacida en la Argentina y casada desde hace dos años con Guillermo Alejandro supo encontrar un equilibrio perfecto en su rol de referente para la mayor parte de la ciudadanía holandesa: estableció un lazo entre la aristrocracia real y el habitante medio del país y, por otro lado, logró consolidarse en el ámbito político y empresarial: cautivó a varios de los líderes políticos mundiales, ejerció como abanderada de la lucha por una mayor presencia de mujeres en puestos jerárquicos de compañías y hoy, con un cargo en las Naciones Unidas todavía aboga por una igualdad más justa en los ingresos económicos para las diferentes clases sociales.
Pero, ¿cómo hizo Zorreguieta para establecer una figura de líder socio-política en Europa con apenas dos años en el reinado? El cóctel de empatía, fidelidad a sus orígenes, habilidad en sus intervenciones y seguridad sobre sí misma transformaron a la reina de Holanda en una figura relevante en el lugar al que vaya.
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Interiorizarse en el prójimo antes de conquistarlo
Posiblemente, el primer factor de la argentina que sedujo a los neerlandeses fue el idioma. Apenas salió a la luz el romance con su actual marido, Máxima se metió de lleno en el aprendizaje del holandés. Al cabo de un poco tiempo, ya se animó a hablar en la lengua local ante sus apariciones públicas y consiguió una aprobación casi masiva del pueblo.
"Que haya aprendido el idioma tan rápido, y siendo un idioma tan diferente al que ella hablaba, fue algo que no esperábamos. Demostró un gran respeto por el lugar que la iba acojer y eso la gente lo reconoció", afirmó el periodista local Dennis Vogel. En tanto, esa actitud también tiene un reflejo positivo en el marco del liderazgo empresarial: "Todo buen líder tiene que encontrar las herramientas para acercarse a la persona que quiere seducir. Tiene que buscar los puntos en común. Y a veces hay que lanzarse a la zona de confort del otro. Eso es lo que hizo Máxima desde que apareció en escena", reveló el empresario y presidente del club de fútbol AZ, Dirk Scheringa.
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Ser impredecible
Zorreguieta rompió con el molde en la familia real holandesa. Llegó para quebrar ese espíritu acartonado, excesivamente formal y desapegado que la familia arrastraba en las últimas décadas. Así, consolidó su liderazgo gracias a la imagen de parecer una mujer más del país, capaz de ir al supermercado o de quedarse hablando junto a una vecina de alguna noticia publicada en alguna revista. "Es exótica, tiene pasión, chispa y elegancia.
Ella no trata de ser distante, como sí ocurría con su suegra, la anterior reina Beatriz", analizó el historiador holandés Henk te Velde. En tanto, el ex embajador holandés en Buenos Aires, Hein de Vries, reveló en 2013: "Máxima estrenó un estilo en la monarquía. Su estilo marcó un hito que va más allá del aspecto y el buen gusto que la caracterizan. Tiene que ver con su frescura, su calidez y accesibilidad. Eso la convirtió en una figura distinguida entre sus pares".
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El background empresarial
Zorreguieta irradió alegría y sonrisas desde que apareció en escena, pero la realidad es que eso no basta como para poder desarrollar un puesto de poder en el ámbito empresarial. Licenciada en economía y con un pasado en entidades bancarias de renombre en sedes como Estados Unidos o Bruselas, la reina de Holanda logró hacerse un lugar en el equipo de Finanzas Inclusivas del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, y se transformó en una de las principales caras visibles de la entidad en la lucha por una igualdad financiera en los diferentes estratos sociales en el mundo.
Fidelidad a sus principios
Si bien los holandeses ya abolieron el manto de prejuicio discriminatorio respecto a la "extranjera" de la monarquía, Zorreguieta aún mantiene con orgullo sus raíces latinas. No renegó de sus orígenes y trató siempre de aportar su granito de arena para los más necesitados. De hecho, en los últimos años fue una de las pocas integrantes de la familia real holandesa que se animó a tomar partido en busca de una solución inclusiva para los inmigrantes. Zorreguieta logró construir su autoridad a base del servicio y no de su poder.
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La humildad
Una encuesta reciente en Holanda reveló que Máxima era, por diferencia, la figura de la familia real de ese país con una mayor imagen positiva. Aún así, Zorreguieta supo elegir casi siempre los momentos adecuados para acaparar el protagonismo, así como conoció de antemano las instancias en las que había que dar un paso al costado y dejar que el foco se posara sobre su marido. Tal caso -y más que claro- sucedió en 2013, pocos días antes de la abdicación de la reina Beatriz. La pareja dio una única entrevista televisada -que fue vista por un cuarto de la población holandesa- y Zorreguieta logró mantenerse en un rol secundario, muy alejada de ese perfil extrovertido y bromista que la caracterizó. "Normalmente, ella siempre se mostró electrificante. Pero en esa entrevista estaba en un 20%.
Ella sabía que era el gran día de Guillermo y realizó un esfuerzo consciente por no robarle el protagonismo. Ella sabía que su lugar era estar al lado del rey, quien era el que heredaba la dinastía familiar", describió el historiador Han van Bree.
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Una mujer empoderada
Otro de los perfiles que enarbola la reina de Holanda es el de la mujer autosuficiente, hecha por sí misma. Su experiencia en la primera línea del ámbito empresarial y hoy, en la cima de un trono real de un país europeo, le permitieron ocupar un sitio de referencia para mujeres en busca de liderazgo. "La mujer afronta desafíos en cualquier rincón del mundo. Puede suceder en países en vías de desarrollo como en las naciones más poderosas. Pero no hay que bajar los brazos y es hora de renovar el motor que nos mueve. Está perfecto que la mujer sea ambiciosa", declaró la propia Zorreguieta durante el congreso The Next Women Innovation Summit, en el Startup Fest europeo, en mayo de este año.
Empatía, sí; obsecuencia, no
Zorreguieta demostró una enorme habilidad para demostrar empatía, tanto para con el pueblo holandés como en el ámbito profesional. Desde un primer momento, supo ubicarse en el inconsciente colectivo de los países bajos y le otorgó a la ciudadanía lo que ésta le estaba exigiendo desde hace tiempo a la familia real: cercanía. Al mismo tiempo, supo mantenerse fiel a su pasado y nunca ni siquiera atinó a quererse mimetizar como si fuera una holandesa de toda la vida. Quizás uno de los reflejos más claros fue el del día de su boda, cuando no pudo evitar las lágrimas de la emoción, mientras sonaba el tango "Adiós Nonino", de Astor Piazzolla durante la ceremonia.
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