La trama de Succession recuerda a los novelones de Dinastía o Dallas. Muchos otros aseguran que recrea la historia por la herencia y sucesión de las empresas del magnate Rudolph Murdoch (con varias licencias, claramente)

Aquí, Logan Roy (interpretado por el actor escocés Brian Cox) es el dueño de un emporio mediático La familia está compuesta por la nueva pareja de Logan, Marcia (Hiam Abbass), y sus cuatro hijos: Connor (Alan Ruck), Kendall (Jeremy Strong), Shiv, la única hija mujer (Sarah Snook), y el menor, Roman (Kierkan Culkin). A este grupo se suma un sobrino que intentará sacar algún beneficio en toda esta lucha por la herencia.

Kendall es el único miembro de su descendencia que se muestra como el heredero nato de las empresas mediáticas. Y el cumpleaños de Logan parece ser el momento en que se va a realizar el anuncio. Pero contrariamente a la expectativa del grupo familiar, el magnate asegura que va a seguir delante de las empresas, frustrando así el deseo de su hijo.

Succession es el reflejo de una familia aristocrática que está llena de secretos y funciona de formal vertical. Logan es una especie de paterfamilias que maneja y dirige el destino de todos y, más que nada, de su fortuna. Y la serie hace foco en cada uno de los hijos, el vínculo entre ellos, y con este padre autoritario que sabe que tiene la sartén por el mango por ser dueño de las empresas.

Es un derroche de posesiones y riquezas: castillos, servidumbre, helicópteros a disposición de la familia. Tiene mucho humor y cuotas de ironías, básicamente de la mano del personaje de Culkin. Y con 10 episodios en la primera temporada (que emite HBO), ya tiene confirmada una segunda.

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