Si hay un programa que fue siempre caro a sus afectos, y en el que se sintió como en el living de su casa, ése fue Polémica en el bar.

Por eso, era lógico que, en el día de la muerte de Cacho Castaña, el icónico ciclo creado por Gerardo Sofovich le rindiera tributo al artista.

El programa abrió con las palabras que el cantante le dedicó en un concierto a Gerardo Sofovich y a su heredero, Gustavo, actual productor del programa, a la que le siguieron las primeras estrofas de “Café La Humedad”, que Cacho entonó durante su último paso por el ciclO.

Cuando volvieron al piso, Mariano Iúdica comenzó con los aplausos de pie que luego imitaron todos los integrantes a la histórica mesa.

La verdad estuve pensando toda la tarde en elegir las palabras. Yo le agradezco a mi querido Gustavo que esté sentado acá, después de haber acompañado hasta el último segundo, hasta el último alito, a Cacho y a Marina. Es tan difícil encontrar las palabras cuando uno repasa el cómo, cuando uno repasa la reintré después de haber estado muerto, después de haber estado 70 días en coma, hasta que un día cantó en el Colón”, expresó el conductor, antes de dar paso a las imágenes que reflejaron aquél histórico concierto.

Claro que el recuerdo más especial tuvo que ver con su visita al programa, y por eso hubo dos fragmentos dedicados a su última presencia en el piso, con sus emblemáticos temas Café La Humedad, Cacho de Buenos Aires y A mi manera.

Además, esta vez el ciclo contó con la presencia especial de Moria Casán, quien contó la particular forma en que se enteró del fallecimiento del “último poeta de Buenos Aires” y escuchó emocionada, junto al resto de la mesa, la canción que el artista le dedicó.

Tampoco faltó la desopilante anécdota de cuando, durante una visita al living de Susana Giménez que compartió con Cacho, La One deschavó el romance que tuvo el cantante con la diva.

Tampoco faltó el humor y el recuerdo de Minguito, personificado por Miguel Ángel Rodríguez en su visita a Cacho.

Como no podía ser de otra manera, el final también fue a pura emoción, con Álvaro Navia personificando a Cacho en el rol de Albertito.

En definitiva, un homenaje a la altura de uno de los más grandes artistas que ha dado nuestro país en el último siglo, y que, fiel a esa estirpe de porteño de ley, mantenía una relación especial con un programa que reivindica la cultura del café.

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