Frente a Andrea Politti, 33 años después de conocerse Gabriela y Alejandro se besaron por primera vez con tanta naturalidad como si hubiera sido ayer. O lo hubieran hecho esa misma mañana. O un rato antes, bah. Y así había sido…

Porque él recurrió a Ojos que no ven, el programa que Politti comanda en las tardes de El Trece, para que lo ayudaran a conquistar a una ex compañera del secundario. Sucede que en aquel momento era un adolescente tímido, y ella estaba de novia, y esto y aquello. ¡Pero hoy no!, hoy se animaba, aún estando en la televisión ante millones de testigos.

Hábil conductora, Andrea fue manejando todos los tiempos del envío que busca propiciar el amor: primero, la confesión de Alejandro, aquel timorato, ahora todo un valiente. Luego, la llegada al estudio de Gabriela: los ojos vendados, el juego de que él le pasara hielo por la piel. Y tras esconderse, que ella le tocara las manos a través de una ranura. Así siguieron por más de una hora: bailando juntos, tanteándose, reconociéndose…

Hasta que estuvieron frente a frente, sin venda alguna, como lo estaban más de tres décadas atrás en el Nacional 9 de Flores. Y entonces se miraron, ¡y hubo un beso! Espontáneo… Sí, tan espontáneo como el que se habían dado un rato antes, al despedirse para, cada uno por su lado, ir al programa. Porque de inmediato se supo la verdad a través de las redes sociales: ¡Gabriela y Alejandro cumplieron en septiembre ocho años de novios!

Pero, ¿no era que no se veían hace 33 años? Eso había dicho él en la producción cuando postuló su historia. Y eso dijo ella cuando la contactaron. Pero alguien no chequeó del todo y Ojos que no ven terminó siendo engañado. Al igual que sus seguidores.

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