”Lo que uno hace en esta profesión es para que lo quieran. A mí me gusta ser querido ¿Si no qué sentido tiene?” se pregunta Oscar González Oro que el lunes a las 14hs se encontrará nuevamente con su público: “Vuelvo a Rivadavia, amo esa radio”.

“Están poniendo un esfuerzo enorme en un país donde las cosas no están del todo bien. Hacer un estudio nuevo para recibirnos, cambiar el transmisor, apostar a nosotros. Me parece genial” destaca el conductor sobre la nueva gestión de la legendaria AM 630 que relanza su programación con Nelson Castro, Eduardo Feinmann, Fernando Niembro, Fernando Carnota, Cecilio Flematti y el protagonista de esta charla.

“Mis horas más felices fueron al aire” asegura El Negro con 33 años en el eter: “Nunca imaginé que iba a vivir de esto durante tanto tiempo. Le he dado todo a la radio y me ha dado todo” agrega.

—Hablabas de los días felices, los que no tan felices también te permitís compartirlos.

—Yo comparto, lloro al aire. Me gusta también ser mimado, contenido. Que el oyente se entere que yo me emociono, lloro por distintas razones, no está mal, está bueno. Traigo mi vida a la radio. Si me peleo con uno de mis hijos lo cuento. Si estoy en pareja, estoy feliz, lo cuento. Si no estoy en pareja y estoy triste lo cuento. Yo cuento todo, el que quiera escuchar que escuche.


—¿Estás con ganas de enamorarte?

—Siempre. Me gusta estar enamorado, me gusta estar en pareja. Ayer publiqué en Instagram algo muy divertido. La gente de una revista quería hacerme una nota con mi pareja y le contesté que en verdad me encantaría pero que no tengo pareja. Puse: “Acepto ofertas”, y empezaron a mandar (risas).

—¿Hay mucho mensaje directo en Instagram?

—Sí, de todo. Mensaje con foto, fotos no publicables. Instagram se convirtió en una especie de Tinder, o Grindr.

—Se viene Polémica en el bar también.

Polémica en el bar creo que arranca el lunes 17. Esta tarde tengo una reunión.


—¿Cómo estás viendo el país?

—En verdad mal. Todos los economistas hablan de la macro, de las Lebac, de las Leliq, y qué sé yo, y la señora que está tratando de comprar comida para la noche no sabe qué es una Lebac, no sabe qué es una Leliq. El presidente está tratando de zafar de la macro, está reunido con Macrón, en España buscando apoyos y qué sé yo... No creo demasiado en la palabra de los primeros mandatarios, Macrón en el G20 abrazó a Mauricio Macri, prometió apoyo. Cuando llegó a Europa prohibió la importación del biodiesel a Francia. Entonces me das una palmada y después me quitas el negocio. Volví al país hace dos o tres dias y está carísimo. Ayer fui a la farmacia y dejé una fortuna, dejé el sueldo de casi dos jubilados. ¿Cómo hace un jubilado que tiene el mismo problema cardíaco que tengo yo para consumir esos remedios? Me preocupa mucho. No soporto ver un niño pobre ni una vieja pobre, me parte la cabeza.

—Son los más vulnerables.

—Sí, en los que menos se están ocupando. Ya pasó diciembre, pasó enero, ya estamos en febrero. Sé que es poco tiempo, pero habría que poner más energía en solucionar el problema diario de la gente, y que alguien se ocupe de la macroeconomía. Yo no sé cómo hace una persona que gana 20.000 pesos por mes, 30.000, 35.000. Hay que buscar la solución al problema diario de la gente y eso está tardando más de lo que a mí me hubiese gustado.

—¿Quién es hoy la oposición?

—Nadie. No es bueno eso. Es bueno tener una oposición constructiva, una oposición que ayude.

—Se reunió con el papa el presidente.

—No me parece trascendente.

—¿Te gusta Francisco?

—No, nunca me gustó. Que me perdonen los que lo aman pero a mí nunca me cayó bien. Si el mundo se enteró que el papa es peronista es porque él quiso hacer que el mundo se enterara, si no el mundo no lo sabría. La preocupación del Vaticano por los pobres también me parece una hipocresía. El Vaticano tiene muchas más propiedades que el Estado argentino, muchas más propiedades que Brasil. El Vaticano es millonario, que empiecen a vaciar las cajas y ayudar en serio a África.

—¿Cómo te impactó el asesinato de Fernando Baez Sosa?

—Mal. Tengo amigos rugbiers, tengo sobrino rugbier, que fue Puma, y es un señor, un caballero, es el tipo más pacífico que yo he visto. Se estigmatizó de alguna manera a todos los rugbiers, y yo sé que los rugbiers son violentos. Soy amigo de los Travaglini. La violencia de ellos era ir a un baile en el CASI y agarrar un parlante y tirarlo a la pileta. De ahí a matar a una persona es una locura. Se merecen la pena más fuerte que exista en el Código Penal.

—¿Faltan límites?

—Cuando yo era chico si llegaba borracho a mi casa la pasaba mal. Amigos míos que tienen hijos adolescentes te dicen: “anoche el nene llegó en pedo”. Pero te lo dicen como una gracia. A mí no me hace gracia que un chico de 18 años llegue en pedo a la casa a las 8 de la mañana. Yo llegué un día borracho a casa porque me había recibido, 5to año, Nacional Mariano Moreno. Mi vieja estaba regando el jardin, agarró y me manguereó entero.

—No te dieron más ganas de volver borracho.

—No, no, no. Hasta fumar delante de los viejos era casi una falta de respeto. Hoy lo toman como una gracia, “el nene se emborrachó”. Bueno, el nene mata personas en la Panamericana borracho. El nene se lleva a una persona puesta durante kilómetros porque estaba en pedo. No es normal. No se vive así en el mundo. En Uruguay las leyes son distintas, se cumple con la ley. Acá más o menos, si sos hijo de un famoso, si tu papá tiene cierto poder, si tiene ciertas relaciones lo arreglamos.

—¿Con el feminismo cómo te llevás?

—Me llevo bien con las mujeres. Me llevo bien con el respeto hacia la mujer, que siempre lo tuve. Me llevo mal con la militancia radical.

—¿Y el aborto?

—Quiero que no aborte la gente, las mujeres, obviamente. Hay otras alternativas, si no querés ser mamá hay millones de personas que están esperando adoptar una criatura, pero sí quiero la ley.

—¿Querés que se legalice?

—Quiero que salga la ley, obviamente. Que la gente decida con la ley en la mano, con médicos apropiados, con la tecnología apropiada, sin riesgo de vida para la mujer. Que salga la ley y que cada uno use la ley como quiera.

—Generaron muchas críticas las declaraciones de Susana sobre la pobreza y la posibilidad de irse a vivir al interior.

Puedo dar fe de lo solidaria que es Susana Giménez con la gente que realmente necesita. Nunca lo publica, nunca lo dice. También puedo dar fe que no siempre que habla tiene razón. Hay viejas teorías que Perón trajo a la gente del interior para lograr los votos, les daba la casita, bla, bla. Pero eso ya pasó, estamos en el siglo 21, yo no puedo echar a la gente para que se vaya a trabajar al interior. El interior está pésimo también. El interior también es Argentina. Andá al Norte de Salta, andá al Norte de Catamarca, andá a los suburbios de Mendoza, Hay mucha pobreza. Y no hay trabajo para todos.

—Se dudaba de si iba a gobernar Alberto o Cristina.

—Yo le hice la última entrevista antes del cierre a Alberto Fernández y le dije que tenía la teoría que en el país hay una sola lapicera número uno, me dijo: “ya sé a dónde vas, la lapicera la voy a tener yo.” Creo que tiene la lapicera pero el cartucho con la tinta lo tiene Cristina, lamentablemente.

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