Sin olvidar aquellos inicios con Topate con Topa, el ídolo de los chicos está a días de cumplir 18 años junto a Disney. Y lo sigue disfrutando como el primer día. "Miro para atrás y me parece que fue ayer cuando entré", reflexiona Diego Topa, que convirtió su apellido en un personaje amado por chicos de toda Latinoamérica.

"¿Cuál es la clave para hipnotizar a los más chiquitos? Tiene que ver con mi esencia, con el amor y la pasión que tengo por sacar una sonrisa y siempre tener algo distinto, renovado para dar", explica el actor que estrenó su nuevo espectáculo en el Teatro Opera junto al lanzamiento de un nuevo disco. Además, se prepara para grabar la quinta temporada de Junior Express.

"Veo a los papás y a las mamás, o a los abuelos, que en el momento donde uno sale a cantar y a bailar miran al tesoro más grande que tienen y los ves emocionarse. Los veo llorar, se me cierra la garganta y digo: 'Estamos haciendo las cosas bien'", confiesa, conmovido, en esta charla con Teleshow.

Show de Topa, Julio 2018 (rodriguezmansilla)
Show de Topa, Julio 2018 (rodriguezmansilla)

—¿Todavía emociona?

—Sí. A mí me emociona todo el tiempo. No sé si uno va creciendo y te ponés más sensible… Yo lo veo en mi familia: ellos reciben mucho cariño, mucho amor en la puerta del teatro. Mi papá se emociona con cada historia. Me lo cuenta y se le hace un nudo en la garganta.

—¿No te cansa nunca?

—No, al contrario: me retroalimenta. Para mí es al contrario de lo que le puede pasar a otra persona. Trabajar para los más chiquititos y para la familia es entrar en el foco más importante, que es la infancia, la niñez. Es la etapa más hermosa que un chico puede tener, y de un papá y de una mamá también.

—Te preguntaba si nunca cansa porque conozco muchos casos de personas que trabajan con niños y que abajo del escenario no les gustan tanto los chicos. No todo el mundo tiene ese enganche particular.

—Creo que vino conmigo, también. Yo soy actor y vengo de barrio, vengo de una familia donde por ahí no había veta artística. Fue puro remar, remar, y fueron muchos: "No", "No", "No", hasta llegar a esto, que lo agradezco, lo cuido. Por eso valoro tanto el arriba del escenario como el detrás, y a toda la gente que trabaja para hacer el show, porque somos muchos. No concibo otra forma que trabajar en equipo. Soy una persona súper sensible y necesito contención, porque a mí me pone muy a flor de piel millones de situaciones, no solo un teatro lleno de gente sino de situaciones durísimas que pasan en toda Latinoamérica. Y estoy presente de la manera que puedo. Estoy ahí, acompañando a esas familias que sufren tanto.

Topa en su nuevo show (rodriguezmansilla)
Topa en su nuevo show (rodriguezmansilla)

—¿Te imaginas papá? ¿Tenés ganas?

—Sí, me dan ganas.

—¿O con esos que están ahí en el teatro estás cubierto?

—Bueno, ahora soy medio papá, tío, padrino de miles de chicos. Pero sí, yo sé que va a llegar ese momento. Lo que pasa es que en el momento que llegue tiene que venir acompañado de muchas cosas, quiero disfrutar. Ahora tengo mucho trabajo y responsabilidad, y la verdad que tengo shows por hacer, grabar un programa de televisión. En el momento que me llegue esa bendición de ser papá voy a frenar para poder disfrutar de eso. Es el estadio más hermoso que una persona puede tener.

—Te dedicás al infantil, pero detrás de todo hay un actor. ¿Te imaginás componiendo a un asesino serial?

—No me interesa. No es que tengo esa cosa que por ahí el actor tiene de "Quiero hacer drama porque la comedia…". No. Sé cuáles son mis teclas, las toco y me encanta entretener, divertir. Me gusta todo de este formato, el que tiene que ver con la familia.

—Te podés quedar en el universo de los niños, cómodo.

—Soy feliz. Amo estar en una letra de una canción cuando componen la música, eligiendo cada palabra que le llega, en la música, en cada instrumento. Estoy en todo.

—Los temas tienen una enseñanza, un mensaje, un valor.

—Ahí estamos atrás. La música es parte de la vida, de nuestra infancia, y yo creo en dejar una enseñanza en una canción. Que por ahí los chicos en ese momento no lo registran. Lo bailan, lo cantan, pero lo repite la canción. Y cuando pasa el tiempo y escuchen las canciones de su infancia, como me pasa a mí cuando hoy escucho alguna canción de Xuxa, de Flavia (Palmiero), de Gaby, Fofo y Miliki, se les va a remover el corazón. Es hermoso haber crecido con estas letras. Me preocupo por eso.

—¿Tenés alguna preferida de las tuyas?

—Tengo muchas. Me pasa con "Porque yo te quiero", que es una canción que me vuelve loco porque habla de todo lo que uno hace por el amor de los más chiquititos. "Hacer lo que te gusta" es una canción que emociona. En este show en particular pusimos todos hits, así que no van a parar de bailar, de saltar, de divertirse. Con "Hacer lo que te gusta" yo no puedo creer lo que lo cantan los papás. Además se van a sorprender del humor que tiene este show: es puro sketch, canciones, diversión. Y contamos con la presencia exclusiva directamente desde Disney Estados Unidos, y van a estar con nosotros la Princesita Sofía y la Doctora Juguetes, como sorpresa.

—¿Hasta qué edad van al teatro los chicos?

—Pasó algo particular. Junior Express estaba pensando para chicos de cero a cuatro, cinco años, pero se extendió a ocho, nueve. Por ahí los más grandes acompañan a sus hermanitos pero no dicen que lo miran, pero cuando los ves desde el escenario se cantan todo, se bailan todo, porque sos parte de su infancia, entonces lo disfrutan. Para mí es increíble: también veo acompañando a chicos grandes, de 10, 11 años. Es hermoso trabajar para la familia.

—Hace un ratito hablabas de las cosas que te emocionan. Sé que estás cuando hay alguien enfermo, cuando hay alguna causa, cuando te buscan y te conmueve mucho.

—Sí, mucho. Mucho y cada vez más. No sé si tiene que ver con la edad o con el compromiso que uno tiene con esto. Para mí no es solamente grabar un programa de televisión o hacer una obra de teatro, es algo más fuerte, es algo que tiene que ver con acompañar. Me siento parte de la familia, entramos a través de la tele, eligen una obra de teatro para compartir, y la verdad que somos parte de la familia, yo me siento parte de su familia. Por eso cuidamos absolutamente todo. Vienen de todo el país, y a veces vienen de Latinoamérica a los hospitales de acá y les prometen, a mí me emociona mucho eso cuando dicen: "Vamos al hospital que te tenés que hacer un tratamiento y te prometemos que vamos a ver a Topa". Con algunos tengo la posibilidad de poder estar cerquita, de tener algún contacto. Si no, me esperan en la salida y me saco fotos con todo el mundo.

—Igual hay un costado en el cual a uno se le debe estrujar el alma.

—Siempre se estruja el alma, y no te preparan para eso. Yo me conecto con mi corazón, con mi alma, y sé que ese amor que uno puede darles los acompaña muchísimo y les da mucha fuerza. A veces mando un videito y me vuelve el video del lado de un chiquito que está haciendo quimioterapia y te escriben los papás y te dicen: "No te das una idea lo que le cambiaste el día". O chiquitos que no quieren comer, que pierden la alegría. Qué importante poder acompañarlos. No tengo más que amor para dar, porque no tengo poderes. Es energía, y lo que mando es amor. Yo no curo, es mi amor puro el que hace que genere una energía que les da fuerzas. Sobre todo a la familia, porque cuando un chiquito está así la familia también está destruida. Este fin de semana vino un papá que se me puso a llorar, me emocionaba mucho…

—¿Y qué hacés con eso?

—Me pongo a llorar también. Me decía: "Para mi hija sos su superhéroe, y que hoy pueda traerla hace que yo también sea su superhéroe. No sabés lo que te agradezco que todo lo que hacés". Es muy fuerte. Y lo agradezco, me emociona, me da fuerzas.

—¿Con qué soñás?

—Con un mundo lleno de paz, de alegría, sin cosas tristes, de disfrute. El mundo, no solo Argentina, se merece disfrutar, se merece lo mejor. Tenemos todo para disfrutar. Primero hay que encontrarse con la familia, con los amigos, y conectarse con eso. A veces no importa tener más, tener menos, no tiene nada que ver con la plata; eso me lo enseñó mi familia. La plata va, viene, lo importante son los vínculos y poder compartir eso. Yo fui un afortunado que mi familia y mis amigos, me acompañaron cuando yo no tenía laburo, y han hecho cosas increíbles.

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