Este es un año muy especial para Soledad Pastorutti; un año en el que la inversión emocional de dos décadas se manifestará fluyendo entre la platea y el escenario en un encuentro de celebración y recuerdos.

La cantante volvió al escenario de Cosquín para festejar sus 20 años desde aquel día en que subió allí por primera vez. Esta vez lo hizo acompañada por 17 de los más grandes artistas del país, que se hicieron el tiempo para estar presentes en un festejo sin precedentes, solo por ella.

Cuando se le pregunta acerca de qué fue lo más difícil de la fama, Soledad responde "que te convertís en una persona pública y todos te saludan, pero vos no sabes quien es el otro".

También habló de los nervios y la ansiedad que siguen presentes, a pesar de que ya hayan pasado 20 años de subirse un escenario. Igualmente, sostuvo que el compromiso es el mismo siempre.

"Tengo el privilegio de haber nacido en una época irrepetible. Por un lado hay gente que guarda con cariño muchas canciones de esa época, cuando comenzó a resurgir el interés del folclore por parte de la juventud. Hay un público de hecho que todavía está siguiéndome a todos lados desde ese tiempo, allá por el 95 y 96″, afirma con entusiasmo.

Su carrera arrancó muy alto desde el comienzo, ya que su primer disco- Poncho al viento- ya era un éxito. Luego de ahí su trayectoria siempre fue vertiginosa."Me he dado cuenta que desde afuera me han reconocido como una intérprete prestigiosa, algo que jamás me lo hubiera imaginado cuando empecé a cantar".

La sole, así es como más se la conoce en nuestro país, tiene su propia definición del éxito: "para mi es permanecer, trabajar y hacer lo que me gusta".

Soledad Pastorutti estará haciendo 14 conciertos por los festejos de sus dos décadas de trayectoria, y su plataforma de lanzamiento es el escenario del Arena Maipú. El formato de la gira es una reinterpretación del repertorio con que la artista de 36 años celebró, con platea colmada, su cumpleaños artístico en el festival de Cosquín.