Manejar sin espejos y con los vidrios tapados, el test que puso a prueba la tecnología en vehículos

Las cámaras y sus líneas de guía junto a los sensores mantienen el control del vehículo y alertan sobre obstáculos en la vía

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Manejamos con las ventanas tapadas y solo usando los sensores y cámaras del vehículo, lo que prueba la seguridad que brinda la tecnología.

La conducción moderna va más allá del tipo de energía que se usa para impulsar un vehículo, sea a gasolina o eléctrica. Hoy, estar al frente de un volante significa un cambio de mentalidad en el que la relación entre conductor y auto es más estrecha gracias a la tecnología con sensores, cámaras, inteligencia artificial, diseño, conexión satelital y más.

Recientemente, vivimos una prueba en la que manejamos un auto con las ventanas tapadas, solo usando sus cámaras y evaluamos la comodidad y seguridad ante situaciones de conducción en peligro.

Así cambia la forma de manejar en la actualidad

Subirse a un vehículo actual implica entrar en relación con una pantalla, cámaras, sensores, alertas visuales y sonoras, IA, electrificación continua y más. En una prueba de manejo con Geely llevamos al límite muchos de estos avances para entender cómo es ese cambio de conducción en la actualidad y la necesidad de saber tener una buena relación con este entorno, sin dejar de lado la seguridad y el control como conductor.

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La primera prueba fue el manejo del vehículo con todas sus ventanas tapadas. No teníamos visión de nada externo y solo podíamos guiarnos por las cámaras y sensores. El circuito, que recorrimos en un tiempo estimado de 1:20, nos llevaba por curvas, parqueo y reversa. A pesar de tener visión nula, el control del vehículo seguía intacto gracias a la profundidad de las cámaras, las líneas de guía y los sensores que alertaban de un obstáculo en el camino.

La conducción moderna redefine la relación entre conductor y auto con cámaras, sensores, inteligencia artificial y conexión satelital.

Todo este sistema de ayuda fue clave luego para llevarlo a la calle y sentir esa asistencia continua al intentar cambiar de carril, con alertas de motos o autos cercanos que hacían peligroso el movimiento. Además, resultó útil la referencia de las líneas de guía para dimensionar el espacio que ocupa el vehículo al realizar un giro en una calle estrecha o al parquear.

Si bien este tipo de ayudas no son una novedad en el sector, el sistema sí ha tenido un avance en calidad de imagen, precisión de los sensores y ayudas complementarias como la predicción de velocidad de los vehículos de terceros.

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Otra prueba que demostró el cambio de mentalidad en la conducción actual fue un reto de reacción en condición de manejo peligroso. En este caso, un piloto experto iba al volante y nosotros, como copilotos, teníamos que golpear una serie de luces que se iban encendiendo de manera aleatoria.

El objetivo de este reto era entender que, más allá de la situación que se esté viviendo en carretera, el auto está pensado para la comodidad y seguridad de los pasajeros, quienes ahora cuentan con mucho más espacio interno en autos eléctricos e híbridos, diseñados para optimizar cada centímetro de la organización interior.

El manejo con las ventanas tapadas puso a prueba las cámaras y sensores del vehículo para recorrer curvas, parqueo y reversa sin visión externa.

Además, el piloto hoy cuenta con asistencias de manejo en las que el vehículo ayuda en el frenado, en los giros y con las alertas de proximidad que brindan tranquilidad en entornos de tensión, como la congestión urbana, los cruces inseguros y la aparición de agentes externos, algo cotidiano en ciudades como Bogotá.

Cómo manejar para ahorrar combustible y dinero

A todo esto hay que sumarle el cambio de mentalidad para el control y ahorro de combustible. Al estar ante vehículos híbridos o eléctricos, es clave entender cómo regenerar energía, disminuyendo las situaciones de frenado fuerte y aceleración brusca.

Para lograrlo debemos saber aprovechar momentos como descensos, giros y la configuración del auto desde el software para elegir el modo de conducción adecuado, de modo que el consumo esté mejor optimizado y se saque todo el potencial de estas tecnologías.

Un auto eléctrico moderno atraviesa un camino de tierra lleno de lodo en una zona rural, demostrando su capacidad todoterreno entre la vegetación y montañas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Y aunque todo este avance todavía requiere mayor claridad y entendimiento para los pilotos que vienen de otro tipo de conducción, más tradicional y rígida, es claro que la realidad en las carreteras ya cambió. La tecnología es clave para darle prioridad a la seguridad y comodidad, hacer más fácil el tiempo al volante, minimizar riesgos y aprovechar los avances para ahorrar costos.