Este es el dispositivo que permitió cuidar el sueño y la salud de los astronautas en el viaje de Artemis II

El actígrafo se utiliza en la muñeca y permite registrar de forma continua datos como patrones de sueño, movimiento corporal y exposición a la luz

Durante la misión Artemis II, los astronautas contaron con horarios definidos para sus comidas diarias. REUTERS/Lexi Parra

La NASA empleó un avanzado dispositivo desarrollado en la Universidad de São Paulo (USP) para controlar en tiempo real los ritmos biológicos de los astronautas durante la misión Artemis II, que realizó un vuelo alrededor de la Luna en abril.

El instrumento, denominado actígrafo, fue clave para monitorear variables como el sueño y la actividad física en un entorno espacial desafiante.

Tecnología brasileña en el seguimiento del sueño de astronautas

El actígrafo, creado en la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades de la USP bajo la coordinación del profesor Mario Pedrazzoli, se utiliza en la muñeca y permite registrar de forma continua datos como patrones de sueño, movimiento corporal, nivel de actividad y exposición a la luz.

Read more!
Este dispositivo de muñeca registra de manera continua el sueño, el movimiento corporal y la exposición a la luz. (Exame.)

Esta tecnología mide no solo la intensidad, sino también la composición espectral de la luz, lo que incluye la luz azul, relevante para la regulación del ciclo sueño-vigilia.

Es pertinente indicar que el desarrollo fue financiado por el programa Pipe de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (Fapesp), y la producción comercial está a cargo de Condor Instruments, una empresa local.

En las misiones espaciales, el actígrafo se utilizó para acompañar los ritmos circadianos de los astronautas, aspecto esencial para mantener su salud, desempeño y seguridad. Así lo dio a conocer el medio brasileño Exame.

El monitoreo de estas variables resulta fundamental para prevenir alteraciones en el sueño y el rendimiento, condiciones críticas en un ambiente donde la exposición a la luz artificial y la falta de ciclos naturales pueden desajustar el reloj biológico.

Así luce el campus de la Universidad de São Paulo. (Wikipedia)

Potenciales aplicaciones en salud y políticas públicas

Más allá del contexto espacial, el actígrafo desarrollado en la USP tiene aplicaciones en la investigación de trastornos del sueño en la Tierra. De acuerdo con la propia universidad, el dispositivo puede ser una herramienta útil para orientar políticas públicas destinadas a mejorar la calidad de vida, gracias a su capacidad para recopilar información detallada sobre los hábitos de sueño y la exposición a la luz en diferentes poblaciones.

Este avance demuestra cómo la tecnología desarrollada en el ámbito académico puede trascender fronteras, aportando soluciones tanto para la exploración espacial como para los desafíos de salud pública en la vida cotidiana.

La dieta de los astronautas en Artemis II

Durante la misión Artemis II, los astronautas contaron con horarios definidos para sus comidas diarias, diseñados según sus gustos personales y necesidades nutricionales. El menú incluyó tanto alimentos listos para consumir como otros que requieren ser rehidratados con el agua disponible en la cápsula Orión.

Reid Wiseman, uno de los cuatro miembros de la tripulación de la cápsula Orión de la misión Artemis II a la Luna, habla durante una conferencia de prensa en el Centro Espacial Johnson de la NASA. REUTERS/Lexi Parra

En el desayuno del lunes, la tripulación consumió una variedad de opciones que incluían salchichas, cuscús con frutos secos, fresas, tortillas, muffins con cobertura de maple, avena con manzana y canela, huevos revueltos, sémola de maíz con mantequilla, ensalada de mango y una hamburguesa de salchicha, según detallaron fuentes de la NASA.

Entre las alternativas para otras comidas figuraron granola con arándanos, quiche de verduras, brisket a la barbacoa, ejotes picantes y macarrones con queso. Todos los alimentos fueron seleccionados y preparados para evitar que se generen migajas en el ambiente de microgravedad, lo que podría afectar la seguridad y limpieza dentro de la cápsula.

Cada integrante de la tripulación pudo elegir dos bebidas con sabor al día, entre ellas café, té verde, batido de mango y durazno, limonada o sidra de manzana. A bordo hubo disponibles 43 tazas de café, así como nueve tipos de condimentos y cinco variedades de salsas picantes. Para quienes prefieran algo dulce, el abastecimiento contempló galletas, chocolate, tarta y almendras con recubrimiento de caramelo.

Read more!