"Chau mi amor": el desgarrador último adiós del esposo de la policía asesinada

Lourdes Espíndola, la joven policía bonaerense que fue asesinada de un tiro en el cuello, fue velada durante toda la mañana en una cochería de la localidad de Berazategui. En medio de un frío intenso, la escena a las afueras de casa velatoria estuvo marcada por el dolor de la familia y de las decenas de compañeros de la víctima que se acercaron para darle el último adiós.

El silencio a lo largo de toda a avenida Néstor Kirchner al 2200 era abrumador. Prácticamente no se escuchaba nada. Los asistentes al velatorio aguardaban pacientemente a que el cajón fuera trasladado al Cementerio Parque Municipal y así rendirle homenaje. "Hoy no hablamos, sólo acompañamos", decían los colegas de Lourdes. Y así lo hicieron.

El último adiós a la policía asesinada (Nicolás Aboaf)
El último adiós a la policía asesinada (Nicolás Aboaf)

Ricardo Altamirano, el esposo de la víctima, poco antes de las 11 salió de la cochería para esperar la partida del cortejo fúnebre. Visiblemente afectado, no paraba de fumar y caminaba de un lado para el otro acompañado por algunos de sus familiares. El dolor en su rostro era inocultable y la espera se hizo prácticamente interminable. Pero de un momento a otro, los restos de la oficial salieron y sólo ahí el silencio se vio interrumpido.

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Apenas atravesó la puerta de la casa velatoria, todos los colegas acompañaron el trayecto del cajón hasta el coche con un aplauso y un saludo protocolar. Ricardo, por su parte, no pudo aguantar y sin dudarlo se acercó. Con su cuerpo sobre el ataúd y con un llanto desgarrador, la despidió por última vez: "Chau, mi amor", le dijo.

Abrumado, fue llevado hacia otro vehículo para acompañar el cuerpo de Lourdes al cementerio. De fondo se escuchaba el pedido de justicia por parte de algunos de los uniformados. En el trayecto algunos vecinos salieron para observar el cortejo fúnebre y aplaudieron a Rocío.

El último adiós a la policía asesinada (Nicolás Aboaf)
El último adiós a la policía asesinada (Nicolás Aboaf)

En el cementerio , se leyó el decreto de ascenso post-mortem. El jefe de la Policía de la Provincia, Fabían Perrone, le entregó a la madre de Lourdes, Adriana Silvana Jofre, la bandera argentina que rodeaba al cajón y la gorra de policía de la joven a su padre, Juan Carlos Espíndola (54). "Dios recompense la entrega de Lourdes", porque dio "su propia vida para hacer de esta provincia un lugar mejor", dijo el cura que ofició la misa. La despidieron y nuevamente el silenció invadió la la escena.

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