Un colegio de la provincia de Santa Cruz registró un caso de tuberculosis y el Ministerio de Salud y Ambiente activó de inmediato los protocolos sanitarios junto con el Consejo Provincial de Educación (CPE).
Se trata del primer caso confirmado en la institución educativa por el cual se inició una investigación epidemiológica, mientras que el paciente permanece bajo tratamiento médico y apartado del ámbito. Luego de conocer el diagnóstico, la cartera sanitaria convocó a las autoridades del CPE, entre ellas la directora provincial del nivel educativo correspondiente, supervisores y equipos directivos de las instituciones donde el afectado desarrolla su actividad.
En ese marco, la Secretaría de Estado de Políticas Sanitarias puso en circulación el protocolo de actuación y control de contactos entre cada equipo de conducción involucrado.
El procedimiento incluyó la tarea de los equipos de Salud y Educación para identificar y evaluar los contactos estrechos y disponer de los estudios clínicos complementarios. Según informó La Opinión Austral, la cartera sanitaria precisó que el monitoreo médico está indicado únicamente para ese grupo. “De acuerdo con la evaluación epidemiológica realizada, la situación se encuentra controlada y bajo seguimiento. El monitoreo médico está indicado únicamente para los contactos estrechos, no siendo necesario realizar controles en personas sin exposición relevante”, señaló el comunicado oficial.
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Además de las acciones de seguimiento clínico, las autoridades organizaron jornadas de comunicación y educación sanitaria dirigidas a familias, docentes y personal auxiliar de las instituciones afectadas. La provincia de Santa Cruz no tuvo reportes recientes de casos de tuberculosis.
Hace menos de un día se confirmó la existencia de otro caso de dicha enfermedad también en una institución educativa de la ciudad de Mar del Plata. La Escuela de Educación Secundaria Técnica N° 4 “Alfonsina Storni” informó el caso en uno de sus estudiantes. A través de sus canales oficiales, la dirección del establecimiento notificó a las familias y anunció la intervención del Consejo Escolar y de la Región Sanitaria 8va.
En el comunicado, las autoridades escolares transmitieron que “los riesgos son mínimos” y aclararon que se contemplará justificar la inasistencia de aquellos alumnos cuyos familiares, por razones de salud, presenten una nota explicativa. La detección temprana y el tratamiento oportuno son determinantes para cortar la cadena de contagio.
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Poco después del primer aviso, la institución informó que un equipo de Salud del Municipio explicaría a la comunidad del colegio las acciones de prevención y el protocolo a seguir, teniendo en cuenta que se trata de una infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que afecta principalmente los pulmones, aunque puede comprometer otros órganos. Se transmite por vía aérea a través de gotitas expulsadas al toser, estornudar o hablar.
Entre los síntomas más frecuentes figuran tos persistente de más de dos semanas, fiebre vespertina o nocturna, sudoración nocturna, pérdida de peso sin causa aparente y cansancio constante.
Este no es el primer caso registrado en la ciudad en lo que va del año. A fines de abril, las autoridades municipales activaron el protocolo sanitario tras confirmar un diagnóstico de tuberculosis en un alumno de sexto año de un colegio privado de Mar del Plata.
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Argentina registró 16.445 casos de tuberculosis en 2025, un 3,9% más que en 2024 y un 79,7% más que en 2020, según datos difundidos en marzo por la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR). La tasa nacional se ubicó en 34,6 casos cada 100.000 habitantes, con una distribución desigual entre provincias.
Las jurisdicciones con mayor concentración de casos son Jujuy, Salta, la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Chaco y Formosa. Otras once provincias —entre ellas Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Entre Ríos, Corrientes y Tierra del Fuego— registraron aumentos respecto al año anterior, según advirtió la AAMR.
La entidad señaló que el alza sostenida responde a factores estructurales: el debilitamiento de los programas de control, las dificultades para acceder al diagnóstico temprano, las interrupciones en los tratamientos y condiciones sociales como el hacinamiento y la vulnerabilidad económica, que favorecen la transmisión de la bacteria.
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