
[El podcast”Medio siglo de teatro” puede escucharse clickeando acá]
En el año 2014 los periodistas Carlos Ulanovsky y Hugo Paredero publicaron el libro titulado “Vivir entre butacas”. Era la biografía de un empresario que cumplía 40 años como hacedor de teatro. En la página 49 de aquel libro, el protagonista de la historia se describía a sí mismo cuando era apenas un niño: “Regordete, vago, introvertido, con dificultad para relacionarme con otros chicos, incluso por momentos temeroso de salir a la calle. En la escuela, poca charla, ningún juego, haciendo apenas lo justo para cumplir con la exigencia de mis padres. Y, fundamentalmente, monotemático, ya con la fantasía de ser exhibidor de cine. Así era muy difícil que a algún compañero le interesara estar conmigo. Estaba, como se dice vulgarmente, en otra”.
La “otra” en la que estaba Carlos Rottemberg allá por los años 60 era ser lo que es desde que comenzó exhibir cine infantil. Parte de su recorrido como empresario fue contado en los doce episodios del podcast Medio siglo de teatro que hoy llega a su fin. Una de las palabras que más utilizó Rottemberg en el podcast fue “agradecimiento”. Es un agradecido y así lo hace saber cuándo, para cerrar ciclo de charlas que tuvo con el periodista Omar Lavieri, realiza un balance de sus 50 años como empresario teatral.
“Tengo mucho agradecimiento por cómo me trataron en esta profesión. Agradecimiento por haber hecho bien los deberes. Osvaldo Miranda, un viejo actor ya fallecido, me decía que a uno lo tratan bien porque vos también hacés bien los deberes. Y a lo largo de los 50 años, además de agradecido, estoy convencido de que me hice un lugar en la profesión”, explica y agrega: “Creo que -además de ser la que yo conozco y ejercité y promoví- es una actividad riquísima. Creo que no es lo mismo fabricar contenidos que fabricar ballenitas. Creo que te abre un montón de caminos en relación a los seres humanos, a los vínculos. Creo que tiene ciertos privilegios, pero también ciertas obligaciones. Yo siempre digo que es lindo cuando te saluda afectuosamente una persona que no conocés porque te vio en un reportaje. Pero eso mismo nos obliga a ser más cuidadosos. No tenemos que cruzar el semáforo en rojo -primero porque no se puede- y luego porque hay más posibilidades de aparecer en un medio que si cruza aquel que no es conocido”.
Habla con orgullo de ser empresario. Y lo justifica: “Mi viejo me enseñó que no hay empresarios ricos con empresas pobres, yo creo en eso. Y también sé que además hay que ser correcto en la vida y trabajar como se debe trabajar y usar la ética, no para decirlo en un micrófono, sino ponerlo en práctica todos los días”.
Se define como un empresario ciento por ciento “capitalista”. Y lo aclara: “Siempre repito que no puedo ser capitalista en el éxito y convertirme en socialista en el fracaso. Estoy transitando 50 años de carrera y puedo decir que en 50 años nunca le vendí al Estado una entrada bajo ningún gobierno. Entiendo las obligaciones que el Estado tiene con la cultura, como con la salud, con la educación, pero no para el empresario privado. No me gusta para nada el empresario prebendario”.
Después de 50 años sigue apostando al futuro. Su hijo mayor, Tomás, ya está dentro de la empresa y también firma los contratos con el dedo. Una costumbre que impuso Carlos Rottemberg y que significa creer en la palabra del otro y por supuesto, cumplirla.
“Yo creo en el futuro, creo en Argentina y en los argentinos. Tengo una convicción muy humanista que implica que nos necesitamos todos mutuamente. Necesitamos que al de al lado le vaya bien también, porque estamos inmersos en una sociedad. Y si a alguien le va mal, eso nos va a afectar de alguna manera u otra”.

Se imagina trabajando de “teatrista” por siempre. Admite que, desde que su hijo mayor está metido en la empresa, asumió un rol más “institucional”, hecho que le permite estar menos en el minuto a minuto las 24 horas de todos los días, como hizo durante los primero 20 de sus 50 años de empresario teatral. Cree que jamás dejará de esperar el resultado del bordereaux (la venta de entradas de cada función) y agradece al WhatsApp porque le facilita la tarea cotidiana. Habla con pasión de lo que hace y también de sus amigos.
En el último minuto del último episodio del podcast “Medio siglo de teatro”, Rottemberg describe a Luis Brandoni. Su amigo, con el que transitaron juntos el pasaje de la dictadura al regreso de la Democracia en 1983. “Brandoni fue incondicional”, dice. “Beto es un hombre honesto”. Admite que discutieron y discuten mucho por cuestiones políticas, pero que jamás pusieron en duda esa amistad inquebrantable.
Últimas Noticias
Evacuaron a seis familias en Concordia y alertaron por una nueva crecida crítica del río Uruguay
Ya son 22 las personas asistidas, entre adultos y menores. De acuerdo con las proyecciones, el nivel del caudal seguirá subiendo y afectaría a varias localidades de la cuenca de Entre Ríos

Cómo funcionarán el transporte y los servicios públicos en el AMBA durante el feriado del 12 de octubre
Mientras varias líneas de trenes suspenderán los recorridos, las líneas de colectivos y subtes aplicarán horarios especiales. Asimismo, los servicios de emergencia estarán activos las 24 horas

Hasta cuándo seguirá la lluvia en el AMBA y cómo seguirá el tiempo durante el fin de semana largo
Mientras que el sábado estará libre de alertas meteorológicas, los próximos días algunas regiones del norte y centro del país se verán afectadas por las nevadas, vientos y lluvias

El recuerdo del paso de Christopher Reeve por la Argentina: tenis con Ova Sabatini, un caballo olímpico y una cena con Nacha Guevara
El autor y productor Dany Mañas habló con Infobae y compartió sus experiencias junto al protagonista de “Superman”, durante su visita al país en 1992. Los pedidos de la estrella norteamericana, la invitación al programa “Hola Susana”, y el hombre sensible detrás del superhéroe. Pocos años más tarde de aquella visita, Reeves quedó tetrapléjico por un accidente hípico. Hoy se cumplen 22 años de su muerte

El vuelo que apagó una generación del Ballet Estable del Teatro Colón: Neglia, Fontenla y siete bailarines que nunca llegaron a Trelew
Eran la élite de la danza clásica argentina que había recibido reconocimiento internacional. Fontenla había sido elegida por Rudolf Nuréyev para protagonizar “Cascanueces”. El 10 de octubre de 1971, una falla en el avión que llevaba a los bailarines a una función en la ciudad patagónica truncó sus vidas y conmocionó al país


