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Desesperado pedido de una madre: su hijo extravió un implante coclear, dejó de escuchar y está perdiendo el habla

Alexander tiene 2 años y 7 meses. Hace un mes, perdió el dispositivo a pocos metros de su casa, en Rosario. El aparato cuesta un millón de pesos y su familia no tiene forma de costearlo. "Necesitamos que nos ayuden: mi nene está dejando de hablar", dice su mamá

Alexander Álvarez tiene dos años y extravió su implante coclear en un paseo por el barrio Villa Banana de Rosario. Como consecuencia de eso, ya no puede percibir sonidos, lo que genera un retroceso en el habla. Su familia necesita recuperarlo o juntar dinero para comprar uno nuevo (Foto/Facebook).

En noviembre de 2018, Adriana Evangelina Pereyra (41) y su hijo Alexander (2) estaban en el Hospital de Niños ‘Víctor J. Vilela’ de Rosario. Mientras ella le cantaba la canción “Qué linda manito”, notó que su hijo no levantaba la cabeza ni la miraba. “Recién me prestó atención, cuando me paré enfrente suyo y vio que movía las manos”, recuerda Adriana en charla con Infobae. Otro día, su papá Fernando Rubén Álvarez (34) golpeó el vidrio de la habitación y llamó al niño por su nombre. Alexander, que estaba de espaldas, tampoco se dio vuelta.

En ese momento el nene tenía un año y dos meses y se estaba recuperando de una meningitis que lo dejó una semana en terapia intensiva y casi un mes internado. “Los médicos nos habían advertido acerca de las secuelas de la enfermedad. La sordera era una de ellas”, explica la madre de Alexander, que vive en Villa Banana: un barrio popular de la zona oeste de Rosario.

El 30 de octubre de 2019, tras una operación que duró nueve horas, el cirujano Lucas Comelli logró que el niño recuperara el oído izquierdo que, hasta hace un mes, podía usar con un implante coclear. A diferencia de un audífono, este pequeño dispositivo electrónico se coloca por medio de una cirugía. Su funcionamiento consiste en la transformación de sonidos en señales eléctricas que se envían directamente al nervio auditivo, evitando las zonas dañadas del oído.

Tras una meningitis, Alexander quedó sordo. Sin embargo, luego de una operación lograron recuperarle el oído izquierdo con el que podía escuchar gracias a un implante coclear.

“El implante lo habíamos conseguido a través del hospital Vilela y estaba calibrado especialmente para su cabecita”, cuenta Adriana, acerca del aparato que le permitía a su hijo hacer una vida normal.

Sin embargo, el domingo 7 de junio, Alexander perdió su implante. “Fuimos a hacer unas compras y, cuando estábamos por llegar a casa, empezó a tirarme de la mano y a tocarse la oreja. Ahí me di cuenta de que no tenía puesto el aparato”, cuenta Adriana que, inmediatamente, volvió sobre el trayecto recorrido para ver si encontraba el dispositivo.

“Dimos la vuelta a la manzana, fuimos casa por casa, tocando las puertas de todos los vecinos, pero sigue sin aparecer. Yo soy ama de casa y mi pareja se dedica a hacer changas en el Mercado de Productores de Rosario: no estamos en condiciones de costear un aparato nuevo que, además, cuesta un millón de pesos”, dice la mujer.

Adriana y Fernando viven en Villa Banana, un barrio popular de la zona oeste de Rosario.

Según Adriana, desde que perdió el aparato, el comportamiento de Alexander cambió notablemente. “Él había empezado a decir algunas palabras pero ahora está dejando de hablar de nuevo. Además está nervioso e irascible. Llora todo el tiempo”, explica la mujer, que también es mamá de Celeste (26), Marcelo (24), Brisa (19) y Tania (15).

Para la familia de Alexander, este mes fue muy duro. “Lo llevamos a la pediatra que hizo una interconsulta con el psicólogo y resolvieron darle algunos calmantes”, dice Adriana.

Alexander con el implante hacía vida normal. Le gustaba jugar a la pelota y estaba aprendiendo a hablar.

Por el momento, además de estar las 24 horas pendientes de Alexander, Adriana y su pareja intentan distender al nene con los ejercicios que recomendó la fonoaudióloga. “Sirven para que ‘descargue'. Armamos una plastimasa con sal, aceite, agua y colorante y él la aprieta y hace muñecos”, cuenta su mamá.

Entre el encierro por el aislamiento “social, preventivo y obligatorio”, los cambios de su hijo y la imposibilidad de comprar un implante coclear nuevo, Adriana ya no sabe a qué otras estrategias recurrir. Por eso resolvió pedir ayuda a través de los medios. “No puedo ver a mi hijo así, quiero que vuelva a ser el de antes”, concluye la mujer.

* Para colaborar con la familia de Alexander se le puede hacer una transferencia bancaria a la Caja de Ahorro de su mamá. Su número de C.B.U. es: 0650055902000002820435 y está a nombre Adriana Evangelina Pereyra en el Banco Municipal. Su teléfono: 3416666561.

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