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Qué dice el registro argentino que asocia la muerte súbita deportiva con el esfuerzo físico

Un estudio preliminar reunió 27 episodios y observó que casi 9 de cada 10 ocurrieron durante la actividad, con posible patología previa en varios casos. El análisis de un especialista a Infobae. La importancia de disponer de Desfibriladores Externos Automáticos (DEA) en espacios de acceso público y privado

Un corazón humano en tonos azules con una doble hélice de ADN y estructuras moleculares brillantes superpuestas. El fondo difuminado muestra más hélices de ADN.
El informe de RAMSAD indicó que el paro cardíaco súbito asociado al deporte suele aparecer en personas con una patología subyacente previa o congénita. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La muerte súbita asociada al deporte mostró en la Argentina un patrón concentrado durante el esfuerzo y en personas con posible patología subyacente, ya sea previa o congénita, según el primer análisis preliminar del Registro Argentino de Muerte Súbita Asociada al Deporte (RAMSAD). El relevamiento reunió 27 episodios ocurridos entre el 5 de noviembre de 2025 y el 21 de junio de 2026, y señaló que casi nueve de cada diez se produjeron mientras se realizaba actividad física.

El informe indicó que 24 de los 27 casos sucedieron durante la práctica deportiva, y que los tres restantes aparecieron dentro de la primera hora posterior al ejercicio. Los responsables del registro advirtieron que se trata de una descripción inicial de notificaciones voluntarias, con información faltante en varias variables, por lo que no representa necesariamente la totalidad de los eventos ocurridos en el país.

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Todos los episodios registrados fueron presenciados por testigos, y en 26 de los 27 casos se informó el inicio de maniobras de RCP. La utilización de un Desfibrilador Externo Automático (DEA), dispositivo médico portátil para emergencias cardíacas, pudo documentarse en 11 episodios; en cinco se informó que no se usó y en 11 el dato no estuvo disponible.

La mayoría de los casos afectó a varones

La población analizada fue casi exclusivamente masculina: 26 de los 27 casos correspondieron a varones. La distribución por edad mostró 13 episodios en mayores de 50 años, seis en personas de entre 36 y 50 años y seis en el grupo de 19 a 35 años.

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En conjunto, alrededor de siete de cada diez eventos afectaron a mayores de 35 años. El grupo con más registros fue el de deportistas amateurs recreativos, con 12 episodios.

Adolescente con uniforme deportivo sentado en un banco, se toca el pecho. Imagen de corazón humano y línea de electrocardiograma sobre la escena.
Los deportistas amateurs recreativos reunieron la mayor cantidad de casos y el fútbol junto con el running concentraron cerca del 62% de los episodios informados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fútbol fue la disciplina asociada con más episodios informados, con nueve casos, seguido por atletismo o running, con ocho. Entre ambas actividades concentraron cerca del 62% de todos los eventos del registro.

El informe también reunió casos vinculados con natación, hockey, automovilismo, pádel, gimnasio, golf, polo, tenis, ultramaratón y actividad física recreativa. La investigación aclaró que esta distribución describe los casos recibidos y no permite concluir por sí sola que una disciplina implique mayor riesgo individual.

En diálogo exclusivo con Infobae, José Gant López, coordinador de RAMSAD y jefe de Electrofisiología Cardíaca del Hospital Alemán, explicó: “El paro cardíaco súbito asociado al deporte no aparece de manera azarosa en toda la población”. Según detalló, “suele existir un sustrato previo, un problema subyacente que puede permanecer silencioso y manifestarse durante el ejercicio por una carga adrenérgica que favorece arritmias como la taquicardia ventricular o la fibrilación ventricular”.

—¿Usted cree que mejoró la concientización de la gente sobre la importancia de realizar un control médico antes de iniciar una actividad física intensiva, como correr una maratón, o al comenzar un deporte?

Dr. Gant López: En los últimos años hubo un cambio de actitud. Hoy existe una concientización más importante en toda la población sobre la necesidad de hacerse un chequeo de salud, especialmente si va a iniciar una actividad deportiva.

Ilustración de corazón humano con arterias, venas y músculos. Membrana transparente. Fondo azul oscuro con pulmones, glóbulos rojos y células borrosas.
La muerte súbita asociada al deporte afectó casi exclusivamente a varones y cerca de siete de cada diez episodios se concentraron en mayores de 35 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hay que entender que la población en riesgo es aquella que tiene una patología. Es decir, no hay muerte súbita o paro cardíaco súbito —que sería el término más correcto— si no existe una situación que los médicos llamamos sustrato, es decir, un problema subyacente.

Ese problema subyacente permanece silencioso y, ante una carga adrenérgica de sustancias que producimos durante el deporte, se manifiesta a través de una arritmia que tiene nombre y apellido: taquicardia ventricular o fibrilación ventricular. Esto es lo que produce, desde el punto de vista clínico, un paro cardíaco súbito.

Si se realizan los chequeos correspondientes, en la mayoría de los casos es posible detectar un problema. Luego, se evalúa si con ese diagnóstico la persona está calificada o no para practicar deporte, ya sea de bajo, mediano o alto rendimiento.

El desfibrilador apareció más en sobrevivientes

El resultado inmediato de los episodios fue de 20 fallecimientos y siete sobrevivientes. En los siete sobrevivientes se realizaron maniobras de RCP y en seis se utilizó un desfibrilador.

Eso representó un uso documentado del DEA del 85,7% entre quienes sobrevivieron, frente al 25% registrado entre los fallecidos. El informe consideró que esta asociación fue clínicamente relevante, aunque aclaró que no permite establecer una relación causal por el número reducido de casos y la falta de datos en distintas variables.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Entre los sobrevivientes del paro cardíaco súbito asociado al deporte, el uso documentado del desfibrilador DEA fue mayor que entre los fallecidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

RAMSAD señaló que en ese resultado también podrían influir el ritmo cardíaco inicial, el tiempo transcurrido hasta la desfibrilación, la causa del paro y la calidad de la RCP. Los datos observados resultaron consistentes con la importancia de una desfibrilación temprana dentro de una respuesta organizada.

Aunque la Ley Nacional N° 27.159 de Prevención Integral de Muerte Súbita establece la obligación de instalar Desfibriladores Externos Automáticos (DEA) y capacitar en maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) en espacios públicos y privados con acceso masivo, aún persisten dificultades para que colegios, clubes y gimnasios cuenten con estos dispositivos en sus instalaciones.

—¿Qué opina, doctor, acerca de incorporar un dispositivo DEA en todo edificio de propiedad horizontal, por la aglutinación de personas?

—Estoy totalmente de acuerdo. El valor de un DEA es similar al de un celular y, además, está diseñado para que la persona que lo utilice no deba estar entrenada. Solo tiene que saber dónde está y que no esté bajo llave. Uno lo abre, presiona el botón de encendido y una voz guía el procedimiento: “Agarre los parches, coloque un parche aquí, otro allí, espere, aléjese”. El funcionamiento es completamente automático. Afortunadamente, ya se ven desfibriladores en el subterráneo, en el Teatro Colón, en las zonas de preembarque de los aeropuertos y en los aviones. Hay un cambio de mentalidad.

Volviendo al análisis preliminar del RAMSAD, entre los casos con información precisa, la reanimación comenzó antes del primer minuto en cinco episodios, entre uno y cinco minutos en ocho y después de cinco minutos en cuatro. En 10 registros no se conoció cuánto tiempo pasó hasta el inicio de las maniobras.

La llegada de los servicios de emergencia también mostró diferencias marcadas: en tres casos la asistencia llegó en menos de cinco minutos, en seis entre cinco y diez minutos y en ocho después de los diez minutos. En otros 10 episodios ese dato fue desconocido.

La investigación indicó que la proporción de casos con demoras superiores a diez minutos, sumada a la disponibilidad o utilización limitada de desfibriladores, reforzó la necesidad de fortalecer los sistemas de cardioasistencia y los planes de respuesta inmediata en lugares donde se realiza actividad física.

Los chequeos previos se documentaron en pocos casos

La evaluación cardiovascular deportiva previa solo pudo documentarse en ocho casos, equivalentes al 29,6% del total. La información sobre antecedentes médicos también fue limitada: solo en una minoría se conocía previamente la existencia de enfermedad cardiovascular y en más de la mitad ese dato era desconocido.

Una enfermera con uniforme azul mide la presión arterial de un hombre en una sala de examen. Sobre la mesa, un monitor digital, una hoja de resultados de laboratorio y un modelo de cerebro.
El informe advirtió que los chequeos cardiovasculares previos y las autopsias fueron escasos, lo que dificulta determinar la causa de la muerte súbita y detectar riesgos familiares. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Gant López señaló que, cuando se realizan los controles correspondientes, en muchos casos puede detectarse el problema de base antes de la práctica deportiva. En la entrevista, precisó que entre los menores de 35 años suelen aparecer cardiopatías de origen congénito y que, en determinadas situaciones, la autorización para hacer deporte queda sujeta a una evaluación médica de riesgo y a condiciones de cardioprotección.

Entre los diagnósticos presuntivos y confirmados se informaron síndromes coronarios agudos, arritmias malignas, cardiopatía isquémica, canalopatías y miocardiopatía hipertrófica. De los 20 fallecidos, se reportó la realización de autopsia en ocho casos, aunque en una proporción importante luego no se contó con información completa sobre sus resultados.

El informe sostuvo que esa limitación dificulta identificar con precisión las causas de muerte y puede restringir la detección de enfermedades cardiovasculares con posible implicancia familiar. Por ese motivo, remarcó la necesidad de avanzar en una investigación etiológica completa de los fallecimientos, con autopsia cardiovascular y, cuando corresponda, evaluación de familiares.

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