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Qué papel cumplen los alimentos integrales en la prevención de infartos y accidentes cerebrovasculares

Un cardiólogo explicó en el ZOE podcast cómo la calidad de la dieta influye en la presión arterial, el colesterol y la inflamación, y señaló qué productos priorizar y cuáles limitar para favorecer la salud cardiovascular

Los alimentos protectores con estructura intacta favorecen la digestión lenta y nutren la microbiota intestinal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una alimentación basada en alimentos integrales y mínimamente procesados podría reducir una parte considerable del riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares, según sostuvo el cardiólogo Dariush Mozaffarian durante una entrevista en el ZOE podcast.

El especialista ubicó a la nutrición entre los principales determinantes de la salud y planteó que los cambios en la dieta pueden producir efectos en plazos de días, semanas o meses.

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Mozaffarian, director del Instituto Food is Medicine, afirmó que casi la mitad de los eventos cardiovasculares podrían evitarse con patrones alimentarios razonablemente saludables. “Podríamos prevenir el 45% de los ataques cardíacos y los accidentes cerebrovasculares”, señaló.

Los alimentos protectores ocupan el primer lugar

Para el cardiólogo, la prevención no depende de contar calorías ni de eliminar por completo un solo nutriente. Su propuesta se concentra en sumar alimentos que definió como protectores: frutas, verduras, frutos secos, semillas, legumbres y cereales integrales mínimamente procesados.

Dariush Mozaffarian afirmó que los patrones alimentarios basados en comida integral previenen el 45% de los infartos y accidentes cerebrovasculares (Captura de video: YouTube/@joinZOE)

Estos productos, explicó, aportan fibra, compuestos fenólicos y otros componentes que favorecen tanto al organismo como a la microbiota intestinal. También conservan una estructura natural que ralentiza la digestión y permite que una parte de los nutrientes alcance el intestino grueso.

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“Tienen una estructura natural intacta, lo que significa que se digieren lentamente”, indicó Mozaffarian. Según su planteo, ese proceso permite que la microbiota intestinal reciba nutrientes más allá de la fibra, entre ellos almidones, proteínas, grasas y azúcares presentes en los alimentos sin un procesamiento intensivo.

El especialista incluyó entre los alimentos protectores al yogur, por sus probióticos vivos, y al pescado y los mariscos, debido a su contenido de omega-3. En esa categoría también ubicó los aceites saludables de origen vegetal y marino.

El problema de los granos refinados y los productos ultraprocesados

Mozaffarian señaló que los alimentos refinados pierden buena parte de su estructura original. Puso como ejemplo los granos que, tras procesos industriales, terminan convertidos en harinas y almidones de absorción rápida.

Los granos y almidones refinados elevan la glucosa en sangre con un efecto similar al del azúcar (Imagen Ilustrativa Infobae)

En su opinión, el consumo frecuente de trigo, arroz, maíz o papas muy refinados puede favorecer respuestas elevadas de glucosa en sangre. “El almidón refinado actúa en el cuerpo de manera muy similar al azúcar”, comentó en el podcast.

El cardiólogo cuestionó que las recomendaciones alimentarias se concentren en reducir la grasa total o las grasas saturadas sin considerar la calidad global de los productos.

A su juicio, el mayor riesgo dentro de los alimentos ultraprocesados está vinculado con la combinación de almidones refinados, azúcar, sal y aditivos.

El procesamiento industrial de alimentos elimina compuestos bioactivos presentes en productos como el cacao y la cúrcuma (Imagen Ilustrativa Infobae)

También advirtió sobre la pérdida de nutrientes y compuestos bioactivos durante el procesamiento. Entre ellos mencionó los flavanoles del cacao, el EGCG del té verde, la curcumina de la cúrcuma, el sulforafano y la quercetina presentes en vegetales.

La dieta como parte del abordaje cardiovascular

El médico sostuvo que la alimentación puede modificar factores vinculados con las enfermedades cardiovasculares, como la presión arterial, el colesterol, la glucosa y la inflamación.

En pacientes con colesterol elevado, destacó que suele recomendar un mayor consumo de grasas saludables y alimentos vegetales mínimamente procesados.

“Las grasas insaturadas saludables de origen vegetal y marino mejoran todos los perfiles de colesterol en sangre”, aseguró. Añadió que los esteroles vegetales, presentes en alimentos de origen vegetal, pueden unirse al colesterol y contribuir a reducir sus niveles en sangre.

El especialista incluyó al yogur con probióticos y al pescado con omega-3 en el grupo de opciones protectoras para el corazón (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mozaffarian descartó que todas las grasas saturadas tengan el mismo efecto. Durante la entrevista, afirmó que la grasa de los lácteos enteros no resulta dañina en términos generales y sostuvo que el exceso de carne roja plantea otros problemas por compuestos inflamatorios y cancerígenos.

El especialista recomendó que los alimentos de origen animal mínimamente procesados se acompañen de verduras, frutos secos, semillas, frutas y aceites saludables. Como ejemplo, propuso combinar huevos con espinaca, hongos y vegetales, en lugar de sumarlos a pan blanco, panceta y papas fritas.

Una mirada sobre las guías alimentarias

Durante la entrevista, Mozaffarian valoró que las guías alimentarias recientes de Estados Unidos incorporaran una recomendación más explícita de reducir los productos altamente procesados y los granos refinados. También destacó el mensaje de priorizar alimentos reales, frutas, verduras y cereales integrales.

Un plato de huevos con espinaca, hongos y vegetales suma proteínas, fibra y variedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cardiólogo cuestionó que la discusión pública se reduzca a la proteína. Afirmó que muchas personas ya consumen cantidades suficientes y alertó sobre la asociación automática entre proteína y carne roja. “No creas que puedes mejorar tu salud solo con suplementos proteicos o batidos de proteínas”, expresó.

Planteó que el sistema de salud debería facilitar el acceso a alimentos saludables, sobre todo entre personas con menos recursos. Su propuesta final fue que los médicos puedan recetarlos según las necesidades de cada paciente.

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