Taping neuromuscular: ¿funcionan realmente las cintas de colores que usan los deportistas?

Un fisioterapeuta español y una especialista estadounidense revisaron la evidencia científica detrás de esta técnica y explicaron en qué casos puntuales conserva utilidad terapéutica

Espalda descubierta de un hombre con tiras adhesivas negras y turquesas en forma de uve sobre el suelo de madera de un recinto deportivo.
Un análisis de 310 ensayos clínicos halló que las cintas adhesivas de colores solo alivian de forma discreta ciertas dolencias musculoesqueléticas a corto plazo (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las tiras adhesivas de colores que se popularizaron en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 sobre la piel de los atletas proyectaron una imagen de innovación médica que cautivó al público. Sin embargo, el taping neuromuscular dista mucho de cumplir lo que promete. Así lo sostiene el fisioterapeuta español Daniel Sanjuán Sánchez, quien asegura que la mayor parte de los beneficios atribuidos a esta técnica no se confirman en ensayos clínicos rigurosos.

En diálogo con la revista Infosalus, con motivo de la publicación de su libro Tu cuerpo no está roto, el especialista —también profesor universitario y divulgador— explicó que durante años se difundió la idea de que la orientación de la banda podía relajar o activar un músculo, pero que ninguna prueba sólida respalda esa afirmación.

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Sus declaraciones coinciden con los hallazgos de una amplia revisión publicada en 2026 en la revista BMJ Evidence-Based Medicine. Según reseñó Harvard Health en mayo de este año, el análisis abarcó 128 revisiones científicas con datos de 310 ensayos y más de 15.000 participantes.

Un metaanálisis de 2026 con más de 15.000 voluntarios confirma la incertidumbre científica

Infografía con la silueta de un cuerpo con cintas adhesivas en la espalda y el tobillo, acompañada de textos explicativos e iconos médicos.
Una infografía expone las limitaciones del vendaje neuromuscular y su rol como complemento terapéutico frente a la fisioterapia convencional (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación cubrió 29 trastornos musculoesqueléticos, con especial foco en las extremidades inferiores. Sus conclusiones fueron contundentes: el uso de la cinta puede atenuar las molestias y mejorar la función de forma modesta a corto plazo, pero los efectos no perduran.

A mediano plazo, el kinesiotaping no mostró impacto relevante sobre las dolencias ni la capacidad funcional. Tampoco se registraron avances sostenidos en fuerza muscular, rango de movimiento o sintomatología específica de cada afección. Los efectos adversos detectados fueron menores: irritación cutánea y prurito.

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En paralelo, la doctora Amy West, profesora de medicina física y rehabilitación en la Escuela de Medicina Zucker de Northwell, Nueva York, reforzó esta perspectiva en declaraciones recogidas por HealthDay. “La mayoría de los estudios que analizaron este método de vendaje son de baja calidad o no ofrecen resultados clínicamente significativos”, advirtió.

La banda puede complementar un tratamiento, pero no reemplazarlo

Tiras de cinta elástica azul y rosa adheridas sobre la rodilla flexionada de una persona, con equipo médico desenfocado en el fondo.
Una revisión de 2026 cuestiona la eficacia del vendaje neuromuscular en 29 trastornos musculoesqueléticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sanjuán reconoció ante el medio español que el vendaje neuromuscular conserva cierta utilidad cuando se emplea con criterio profesional. En concreto, cumple su propósito como cualquier otro vendaje si aporta estabilización o mejora la propiocepción de la zona afectada.

El profesional ilustró esta idea con el caso de un esguince de tobillo: la tira no eliminará la incomodidad, pero si se coloca con tensión adecuada para proteger la articulación y facilitar la movilidad, cobra sentido terapéutico.

Otra función que le reconoce es la de potenciar una intervención ya realizada. Tras trabajar una zona específica, el vendaje reduce la incomodidad que genera el roce de la ropa sobre la piel tratada. “A veces se usa para que la persona esté más segura y tenga una percepción del dolor menor. Es un potenciador de terapia, un efecto placebo, porque la tira en sí no te hace nada, pero sentirte seguro sí hace que te sientas mejor”, detalló.

En pacientes con lumbalgia, por ejemplo, colocar la banda no aporta más que un efecto sugestivo. “No por poner una tira se te pasará el dolor. El abordaje del dolor es más complejo”, resaltó. También mencionó que recurre al taping neuromuscular en casos puntuales de sensibilidad cutánea, habitual en tendinopatías del tendón rotuliano o del tendón de Aquiles.

Una práctica que perdió adeptos y que la ciencia evalúa con cautela

Primer plano de una deportista con vendaje neuromuscular azul en el hombro y sudor en la piel, vistiendo un sujetador deportivo gris, con fondo de pista deportiva.
Especialistas advierten que el taping neuromuscular funciona como complemento, no como tratamiento principal (Imagen Ilustrativa Infobae)

West por su parte, indicó que esta técnica mostró un beneficio discreto solo en condiciones específicas como el síndrome patelofemoral, la recuperación tras reemplazos articulares de cadera o rodilla y el dolor lumbar asociado al embarazo. “Los resultados no son significativos para un beneficio a largo plazo, aunque las personas pueden desarrollar un apego psicológico al uso de la cinta”, añadió.

La especialista también apuntó que no existe prueba contundente de su eficacia en trastornos de hombro, epicondilitis lateral ni fascitis plantar. En cambio, recomendó que quienes recurren al vendaje neuromuscular consideren la fisioterapia convencional como alternativa superior.

El médico español trazó una línea clara entre el uso racional de la herramienta y la creencia infundada que la rodeó durante años. “Lo que no hago es darle el uso para el que se anunciaba, no es poner una tira de colores para que se pasen todos los males. Eso no sirve para nada”, afirmó ante Infosalus.

El fisioterapeuta también observó que la técnica perdió visibilidad en consultorios y campos deportivos, una señal de que la fascinación inicial dio paso a una mirada más prudente. Su lugar, según los profesionales consultados, está en el acompañamiento de tratamientos bien planificados y nunca como intervención aislada.

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