La enfermedad cardiovascular mata al doble de mujeres que el cáncer de mama, pero sigue siendo subestimada por pacientes y, en algunos casos, por médicos.
Según la cardióloga Shrilla Banerjee, consultora del Hospital London Bridge de HCA UK, muchas mujeres atraviesan síntomas de alerta sin identificarlos como tales: los atribuyen al estrés, a una mala digestión o a los cambios hormonales propios de la menopausia.
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La especialista advirtió a The Telegraph que las enfermedades cardíacas son responsables del 35% de todas las muertes en mujeres cada año, y que esa cifra no se refleja en la percepción popular del riesgo.
El problema, según la cardióloga, reside en que las señales del corazón femenino con frecuencia difieren de las que se enseñan clásicamente en medicina, lo que genera diagnósticos tardíos o directamente ausentes.
1. Una sensación de aplastamiento en el pecho puede ser la primera señal
El dolor asociado al infarto no siempre se presenta como una presión en el pecho. Una revisión de pacientes mostró que, especialmente en mujeres, puede manifestarse como pellizcos, punzadas o una sensación similar a un moretón.
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Banerjee recomendó buscar atención médica inmediata ante cualquier molestia, presión o dolor inusual desde el ombligo hacia arriba, ya que puede ser una señal de angina de pecho.
Si la persona está en casa esperando una ambulancia y tiene acceso a ella, la especialista aconsejó tomar 300 mg de aspirina, cuya acción antiagregante reduce la formación de coágulos en las arterias.
2. Dolores en mandíbula, hombros o brazos que llegan sin aviso
Las mujeres en riesgo de infarto no siempre presentan dolor en el pecho. La cardióloga señaló que el malestar puede manifestarse de forma repentina en la mandíbula, el cuello, los hombros, los brazos o la espalda.
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El dolor que irradia hacia uno o ambos brazos, especialmente hacia el izquierdo, es uno de los indicadores más asociados a angina o infarto.
El mecanismo es neurológico: cuando el corazón no recibe suficiente oxígeno, envía señales de dolor a la médula espinal. Como esos nervios comparten segmento con los que provienen de otras zonas del cuerpo, el cerebro puede interpretar ese dolor en el hombro o el brazo, en lugar de en el pecho.
“A veces recibimos pacientes derivados por un traumatólogo porque tenían molestias en los hombros y las resonancias no mostraban nada; resultaba que era el corazón”, explicó la cardióloga.
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La clave para distinguir estos dolores de los musculoesqueléticos comunes, según Banerjee, es observar si aparecen de manera reproducible durante el esfuerzo físico, incluso al subir escaleras.
3. Eructos frecuentes y acidez que aparecen fuera de hora
Banerjee describió el caso de una paciente que, semanas antes de llegar a urgencias, había experimentado episodios repetidos de eructos acompañados de una sensación de mala digestión.
El día del incidente, mientras caminaba por el aeropuerto de Gatwick camino a sus vacaciones, el malestar se intensificó hasta convertirse en el peor episodio que había tenido.
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Las pruebas de sangre y el electrocardiograma dieron resultados normales, pero un angiograma, estudio de imagen que evalúa el flujo sanguíneo en arterias y venas, detectó una enfermedad grave en una zona crítica de la arteria coronaria.
La paciente requirió la colocación inmediata de stents para abrir el vaso. “Fue un ejemplo clave de cómo las mujeres, en particular, no siempre describen una presión cuando experimentan angina; a veces hablan de una sensación de acidez que necesitan aliviar eructando”, sostuvo la especialista.
La recomendación de Banerjee es consultar si los síntomas de acidez o indigestión aparecen en momentos inusuales, como en la madrugada, o sin relación con la alimentación.
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4. El agotamiento extremo y la falta de aire también forman parte del cuadro
Sentirse completamente sin energía tras realizar actividades cotidianas como tender la cama o caminar hasta el baño puede ser una señal de que el músculo cardíaco sufrió daño por falta de irrigación sanguínea.
La fatiga intensa y la disnea, dificultad para respirar, constituyen otros síntomas que no deben pasarse por alto, ya que pueden aparecer cuando el corazón responde al estrés latiendo de forma irregular y por encima de las 100 pulsaciones por minuto.
Al igual que con los dolores irradiados, indicó que el patrón reproducible es la señal de alerta más relevante: si la falta de aire o el agotamiento aparecen sistemáticamente al subir escaleras sin otra explicación evidente, corresponde consultar a un médico.
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5. Los sudores fríos y los mareos se confunden con síntomas menopáusicos
El quinto grupo de señales incluye sudoración fría, náuseas, mareos y una sensación creciente de pánico o malestar difuso. Todos ellos se superponen con síntomas comunes de la menopausia, lo que puede retrasar el diagnóstico.
Banerjee enfatizó que si alguno de estos síntomas viene acompañado de una molestia o dolor de fondo en el pecho, la indicación es ir directamente a urgencias.
La cardióloga agregó que el período posterior a la menopausia representa un punto de inflexión para el riesgo cardiovascular femenino.
La caída de estrógenos implica perder protección sobre el sistema circulatorio: la presión arterial y el colesterol tienden a subir, el riesgo de diabetes se incrementa y el peso aumenta, especialmente en la zona abdominal.
“Todos esos factores contribuyen al rápido desarrollo de la enfermedad cardíaca”, afirmó. Por eso recomendó controles periódicos de presión arterial y colesterol, así como conversar con un profesional sobre las opciones de terapia hormonal sustitutiva.
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