La vista también se cuida con hábitos cotidianos. La alimentación, el tiempo frente a las pantallas, consumo de tabaco y control de ciertas enfermedades pueden influir en la salud visual.
La salud de los ojos no depende solo de la edad o de los controles médicos según información de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos internacionales especializados en salud ocular.
De acuerdo con la OMS, al menos 2.200 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad visual o ceguera en el mundo, y al menos 1.000 millones de esos casos podrían haberse evitado o todavía no recibieron tratamiento.
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En su panorama global sobre salud visual, el organismo advierte que, además de cataratas o errores refractivos no corregidos, existen otras causas de pérdida de visión que exigen prevención y seguimiento, entre ellas la degeneración macular asociada a la edad, glaucoma y retinopatía diabética.
El impacto de las pantallas sobre los ojos
El artículo original de Life & Health Network plantea que el aumento del tiempo frente a teléfonos, computadoras y tabletas se volvió un factor frecuente de fatiga visual. Ese punto coincide con recomendaciones de la OMS y de la International Agency for the Prevention of Blindness (IAPB), que promueven medidas de cuidado frente a actividades de visión cercana prolongada.
La evidencia institucional distingue entre fatiga visual, molestias temporales y enfermedades oculares de mayor gravedad. En ese marco, la OMS sostiene que algunas afecciones o riesgos vinculados al estilo de vida pueden abordarse con estrategias preventivas. Entre ellas menciona, en niños, una combinación de más tiempo al aire libre y menos actividades intensivas de visión cercana, una categoría que incluye la exposición prolongada a pantallas y otras tareas de lectura de corta distancia.
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Aunque los organismos internacionales no presentan el uso de pantallas como causa directa de ceguera en la población general, sí reconocen que el esfuerzo ocular sostenido puede formar parte de hábitos que afectan el bienestar visual y que requieren pausas, controles y cambios de rutina.
La dieta y los nutrientes vinculados con la visión
La relación entre alimentación y salud ocular también aparece en documentos de referencia. Se menciona nutrientes como vitamina C, vitamina E, omega-3, luteína y zeaxantina.
Esa línea coincide con información difundida por el National Eye Institute (NEI) de Estados Unidos, un instituto de referencia internacional en investigación oftalmológica, que vincula ciertos suplementos nutricionales con una reducción del riesgo de progresión en formas específicas de degeneración macular asociada a la edad.
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El NEI precisa que las fórmulas estudiadas en los ensayos AREDS y AREDS2 incluyeron antioxidantes y minerales, y que en la segunda versión se incorporaron luteína y zeaxantina. El instituto aclara que esos suplementos no previenen la aparición de la enfermedad en personas sanas, pero pueden ayudar a retrasar su avance en determinados pacientes con riesgo de progresión.
La OMS, por su parte, ubica a la mala alimentación dentro del conjunto de factores que influyen sobre las enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, una patología con consecuencias directas sobre la retina cuando no recibe control adecuado.
Diabetes y riesgo de retinopatía
La retinopatía diabética figura entre las causas mundiales de discapacidad visual relevadas por la OMS. El organismo señala que la prevención y el tratamiento de enfermedades sistémicas como la diabetes y la hipertensión pueden reducir el riesgo de daño ocular. En esa línea, la oficina regional del organismo para el Sudeste Asiático fijó como meta que al menos el 80% de las personas con diabetes reciba controles periódicos para detectar retinopatía.
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El National Eye Institute sostiene que la retinopatía diabética puede no presentar síntomas al comienzo, de modo que el examen ocular con dilatación de pupila resulta una herramienta de detección relevante. Ese seguimiento busca identificar lesiones en la retina antes de que aparezcan pérdidas visuales avanzadas.
Tabaquismo y enfermedades oculares
Otro de los factores señalados en el texto base es el tabaquismo. En este punto, la OMS y organismos oftalmológicos internacionales coinciden en que fumar se asocia con mayor riesgo de enfermedades oculares, entre ellas cataratas y degeneración macular asociada a la edad. La IAPB incluye dejar de fumar entre las medidas de prevención vinculadas con el cuidado de la visión.
La salud ocular forma parte de un enfoque más amplio de atención integrada. Ese marco incluye controles periódicos, detección temprana de enfermedades, tratamiento oportuno y prevención basada en hábitos cotidianos.
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En esa agenda, la alimentación, reducción del tabaquismo y control de enfermedades crónicas aparecen como componentes asociados al cuidado visual a lo largo de toda la vida.
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