Comenzar una rutina de ejercicio puede llevar semanas o incluso meses para ver cambios en la composición corporal, mientras que perder esas ganancias musculares también es un proceso gradual.
El principio de sobrecarga progresiva, que implica aumentar poco a poco la intensidad de los entrenamientos a medida que el cuerpo se adapta, es clave tanto para ganar como para mantener fuerza y masa muscular. Según GQ, este proceso requiere ajustes diarios en la exigencia física, lo que posibilita adaptar la rutina ante lesiones o fatiga.
Andy Stern, entrenador personal y cofundador de Rumble Boxing, sostiene que una interrupción de una o dos semanas, ya sea por enfermedad o vacaciones, no borra los avances logrados tras meses de entrenamiento.
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“El entrenamiento es un juego a largo plazo”, afirma Stern, y subraya que los resultados no desaparecen de inmediato tras una pausa breve. La constancia y la adaptación progresiva resultan esenciales para conservar la masa muscular y la fuerza.
Cuándo empieza la pérdida de masa muscular
La inquietud por perder masa muscular al interrumpir la actividad física es frecuente, pero la prueba señala que el proceso no es inmediato. Según Jesse Shaw, doctor en medicina osteopática, para la mayoría de las personas pasan entre tres y cuatro semanas de inactividad total antes de que se perciba una disminución en el rendimiento de fuerza.
Un estudio de 2020 observó que tres semanas de “desentrenamiento” no alteraron el grosor muscular, la fuerza ni el desempeño deportivo en adolescentes atletas.
El deterioro muscular más acelerado ocurre en situaciones extremas, como inmovilidad absoluta o ausencia de gravedad, por ejemplo, en personas encamadas o astronautas. En la vida cotidiana, las actividades diarias y el trabajo manual ayudan a demorar cualquier pérdida muscular.
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Qué cambia entre principiantes y experimentados
El nivel de experiencia previa influye directamente en la resistencia ante la pérdida muscular. Quienes han entrenado durante más tiempo y cuentan con una base sólida de fuerza son más resistentes al desentrenamiento. Shaw indica que cuanto mayor es el nivel de entrenamiento, mayor es la capacidad de conservar masa muscular y fuerza incluso durante periodos de inactividad.
Por el contrario, los principiantes experimentan retrocesos más rápidamente, ya que su cuerpo todavía no ha consolidado adaptaciones a largo plazo. Los deportistas experimentados pueden conservar masa y potencia durante varios meses sin un entrenamiento estructurado, mientras que quienes recién comienzan presentan mayor regresión si interrumpen la actividad física.
Cómo influyen la edad, la dieta y el descanso
La edad influye en la rapidez con la que se pierde la masa muscular, aunque no es el único factor relevante. Mantener una alimentación adecuada —en especial, rica en proteínas— es fundamental para preservar el tejido durante periodos de inactividad, según recomienda Andy Stern.
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El descanso y la hidratación también son determinantes para que el organismo recupere su capacidad funcional tras una pausa. Además, integrar movimientos ligeros y adaptar la intensidad del entrenamiento ayuda a mantener la musculatura activa.
Cómo retomar el entrenamiento tras una pausa
Al reincorporarse a la rutina después de una pausa, los expertos sugieren hacerlo de manera progresiva para permitir una recuperación completa. Stern compara este proceso con recargar el tanque de un automóvil: se necesita tiempo y energía para volver a un funcionamiento óptimo, y no es motivo de desánimo si las primeras sesiones requieren ajustes.
Durante la reintegración al entrenamiento, una alimentación rica en proteínas y la incorporación gradual de actividad física resultan esenciales para recuperar la masa muscular. Shaw menciona que este enfoque puede generar una supercompensación, es decir, una mejora del rendimiento respecto a los niveles anteriores a la pausa.
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