5 acciones cotidianas que el odontólogo recomienda evitar para proteger dientes y encías

Especialistas advierten que ciertos hábitos debilitan el esmalte y abren la puerta a caries e infecciones, por lo que recomiendan ajustar rutinas simples para mantener una salud oral más estable

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Una ilustración detallada muestra un diente con caries siendo examinado por un espejo dental, destacando la importancia del cuidado bucal y las revisiones periódicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mantener una buena salud bucal va mucho más allá de la estética: es clave para prevenir caries, enfermedades de las encías y otras complicaciones que pueden afectar la calidad de vida. Especialistas citados por Eating Well identificaron una serie de hábitos cotidianos que suelen pasar desapercibidos, pero que pueden dañar los dientes con el tiempo.

Estos hábitos favorecen caries, sensibilidad dental e infecciones bucales, incrementando el riesgo de enfermedades orales y afectando al bienestar general.

Las acciones cotidianas repercuten en la salud oral de forma acumulativa, afirman los expertos consultados por el medio, como Clement Kairouz, D.D.S., M.P.H.. Factores como la dieta, el estrés y la rutina de higiene influyen en la aparición de caries y problemas en las encías.

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1. Comer y beber todo el día afecta el esmalte dental

El consumo constante de alimentos y bebidas reduce el tiempo de recuperación del esmalte dental. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los errores más frecuentes es el “grazing”, es decir, consumir alimentos o bebidas de forma constante entre comidas. Kairouz advierte que “cada vez que ingerimos algo ácido, azucarado o con carbohidratos, baja el pH en la boca y el esmalte dental se expone a los ácidos”.

La saliva neutraliza este efecto, pero si no se permite que la boca descanse entre ingestas, la protección natural disminuye. Esto incrementa el riesgo de caries, dientes sensibles y pérdida de brillo. Los especialistas aconsejan respetar los tiempos de comida y preferir agua sobre otras bebidas para reducir el daño.

2. El riesgo de consumir alimentos ultraprocesados

Los ultraprocesados con azúcares y almidones bajan el pH bucal y favorecen la caries. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dieta moderna incluye un alto consumo de alimentos ultraprocesados con azúcares añadidos y almidones que se degradan fácilmente y reducen el pH bucal. Esto facilita la formación de caries, de acuerdo con el medio citado.

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Lilya Horowitz, D.D.S., AAACD. recomienda basar la alimentación en productos nutritivos y no pegajosos como vegetales, lácteos, legumbres, nueces, proteínas magras y cereales integrales. Adoptar estos alimentos protege dientes y encías de los efectos adversos de los ultraprocesados.

La saliva neutraliza ácidos, pero necesita pausas entre ingestas para proteger la boca. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio publicado por la American Dental Association (ADA) confirma que la frecuencia en el consumo de azúcares simples está directamente asociada con la aparición de caries dental.

El trabajo destaca que reducir la ingesta de alimentos y bebidas azucaradas, junto con el uso regular de pastas dentales con flúor, disminuye la incidencia de caries tanto en niños como en adultos. La ADA recomienda limitar el consumo de estos productos a momentos específicos del día para permitir la recuperación del esmalte entre exposiciones ácidas.

3. Bruxismo: el daño oculto de apretar los dientes

El bruxismo puede causar grietas, sensibilidad y retroceso de encías con el paso del tiempo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sensibilidad dental, tensión al despertar y dolor mandibular pueden indicar bruxismo, el hábito de apretar o rechinar los dientes. Según Kairouz, esta práctica genera fuerza excesiva en dientes y articulaciones, y suele relacionarse con estrés, consumo de tabaco o alcohol, uso de dispositivos electrónicos, dietas ricas en azúcar y falta de sueño.

El bruxismo puede originar grietas, retroceso de encías y otras complicaciones. La recomendación profesional es consultar al odontólogo para valorar el uso de una férula de descarga personalizada, que resguarde la estructura dental y alivie el impacto.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya que el bruxismo puede agravarse en situaciones de estrés crónico, afectando tanto a la función masticatoria como a la calidad del sueño. Aconseja no solo abordar los factores físicos, sino también promover estrategias de manejo del estrés y la ansiedad, ya que estas intervenciones pueden reducir el impacto del bruxismo y mejorar la salud oral general.

4. Compartir utensilios aumenta el riesgo de infecciones bucales

Compartir cubiertos o pajillas facilita el traspaso de bacterias entre bocas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Compartir utensilios, pajitas o popotes facilita el traspaso de bacterias entre bocas. “Compartir cubiertos o pajillas puede transmitir bacterias fácilmente, incluso a los niños”, advierte Olga Ensz, D.M.D., M.P.H. para Eating Well.

Los adultos albergan más bacterias orales, lo que eleva el riesgo de infecciones en los más pequeños. Por eso se recomienda que cada persona utilice sus propios cubiertos o recipientes para bebidas, sin importar el grado de confianza con los demás.

5. La importancia del uso diario de hilo dental

El hilo dental elimina placa donde el cepillo no llega y reduce el riesgo de inflamación gingival. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Omitir el uso del hilo dental eleva la probabilidad de desarrollar caries y enfermedades de las encías. Estudios recientes muestran que los adultos con diabetes reducen en un 39% el riesgo de periodontitis cuando incorporan este hábito de forma regular, recoge el medio citado.

El hilo dental elimina restos de placa en zonas donde el cepillo no accede, previniendo inflamación y pérdida dental. Ensz recomienda emplearlo una vez al día y probar distintas variantes, como hilos tradicionales, cepillos interdentales o irrigadores, para encontrar la opción más cómoda.

La hidratación favorece la saliva y ayuda a disminuir el daño por exposiciones ácidas repetidas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos (NIDCR) ha señalado que la acumulación de placa bacteriana, producto de una higiene bucal deficiente, es uno de los principales factores de riesgo para la enfermedad periodontal.

Esta condición no solo compromete la salud de las encías, sino que puede relacionarse con patologías sistémicas como la diabetes y enfermedades cardiovasculares. Por eso, los especialistas insisten en que la prevención y la higiene diaria son fundamentales para limitar el impacto de estos trastornos.

Consejos clave para una buena salud bucal

Las visitas periódicas al odontólogo permiten detectar a tiempo sangrado, mal aliento o sensibilidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mantener la boca hidratada permite que la saliva neutralice los ácidos, protegiendo el esmalte dental. Kairouz sugiere tener siempre agua a mano y beberla frecuentemente a lo largo del día.

El uso diario de pasta dental con flúor fortalece los dientes y ayuda a evitar la caries, advierte Ensz. Por su parte, Horowitz recomienda controlar el aporte de nutrientes como la vitamina D, ya que la deficiencia puede afectar la salud de las encías.

La frecuencia de las visitas odontológicas depende del riesgo individual y puede ser de una o dos veces al año, o hasta tres o más. La detección temprana de síntomas como sangrado, sensibilidad prolongada o mal aliento facilita intervenciones sencillas y menos costosas.

Atender a tiempo los problemas orales posibilita tratamientos más rápidos y menos invasivos, concluyen los expertos citados por Eating Well. La vigilancia preventiva es la mejor estrategia para mantener una boca sana.