El aumento de peso antes de los 30 años incrementa el riesgo de muerte prematura por enfermedades prevenibles, según un estudio sueco. La prevalencia de la obesidad entre adolescentes y adultos jóvenes ha crecido en las últimas décadas, generando preocupación en Europa y otras regiones del planeta por su impacto en la expectativa de vida y la aparición de enfermedades crónicas.
Un estudio sueco liderado por Huyen T. Le de la Universidad de Lund siguió a más de 620.000 personas durante décadas y concluyó que ganar peso antes de los 30 años eleva considerablemente el riesgo de muerte prematura.
Según el estudio nacional ODDS, quienes aumentan de peso temprano presentan mayor riesgo de fallecer por enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, debido a una exposición más prolongada a los efectos negativos de la obesidad.
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La investigación analizó mediciones de peso de 258.269 hombres y 361.784 mujeres. Los resultados se ajustaron por educación, tabaquismo y país de origen, pero no consideraron alimentación, ejercicio ni genética, lo que limita su alcance. Los adultos jóvenes con mayor ganancia de peso entre los 17 y los 29 años registraron un aumento significativo en el riesgo de morir por enfermedades crónicas prevenibles respecto a quienes mantuvieron un peso estable hasta los 60 años, reforzando la importancia de estrategias preventivas para este grupo.
Relación entre aumento de peso y riesgo de mortalidad prematura
El ritmo de aumento de peso fue superior en la juventud, especialmente en hombres, y descendió con la edad. Los participantes con el mayor incremento de peso registraron un 40% más de riesgo de muerte por cualquier causa respecto al grupo con peso más estable.
Entre los 17 y los 29 años, por cada 0,5 kg adicionales ganados al año, los hombres aumentaron su riesgo de fallecimiento un 18% y las mujeres un 16%, según el análisis de la Universidad de Lund.
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Desarrollar obesidad entre los 17 y los 29 años se asoció con un 69% más de riesgo de muerte en varones y un 71% más en mujeres en comparación con quienes nunca fueron obesos a los 60 años. El aumento de peso entre los 30 y los 60 años también conllevó un riesgo elevado, aunque la relación fue menos intensa mientras más tarde aparecía la obesidad.
Entre las causas más asociadas se destacaron la diabetes tipo 2, la hipertensión, el cáncer de hígado en hombres y el cáncer de útero en mujeres.
La investigación subraya que “los kilos ganados durante la adolescencia tardía y los veinte años podrían ser los más perjudiciales” y que la duración de la obesidad intensifica su peligro con el tiempo, de acuerdo con las conclusiones publicadas en eClinicalMedicine.
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Diferencias entre hombres y mujeres y causas principales de muerte
El estudio detectó diferencias claras entre sexos. En los hombres, el aumento temprano de peso concentró el mayor riesgo de muerte por cáncer y otras enfermedades metabólicas.
En las mujeres, cualquier ganancia de peso, incluso después de los 45 años, se vinculó a un mayor riesgo de mortalidad por cáncer, lo que los investigadores relacionan en parte con los cambios hormonales tras la menopausia.
Después de la menopausia, el tejido adiposo se convierte en la principal fuente de estrógeno, una hormona asociada a ciertos tumores. Aunque se excluyeron los cánceres de mama y ginecológicos, la relación persistió, lo que sugiere que otros mecanismos, como la insulina y la inflamación, también podrían intervenir.
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En los hombres predominaron como causas de muerte las enfermedades cardíacas y metabólicas, mientras que en las mujeres destacó el cáncer a partir de los 45 años.
Prevención y consideraciones para la salud pública
Los investigadores enfatizan la importancia de desarrollar estrategias preventivas específicas para adolescentes y adultos jóvenes, debido al efecto acumulativo de la obesidad temprana. Subrayan que el estudio no demuestra causalidad y que no se recopilaron datos sobre alimentación, actividad física ni herencia genética, lo que limita la generalización de las conclusiones.
A pesar de estas limitaciones, los resultados publicados en eClinicalMedicine sostienen que abordar la obesidad temprana podría reducir la mortalidad asociada a enfermedades crónicas, una tendencia creciente entre los jóvenes.
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Los autores insisten en que “estos hallazgos respaldan la importancia de las estrategias de prevención de la obesidad tempranas y sostenidas para reducir la mortalidad prematura”.
Prevenir el aumento de peso en la adolescencia y la adultez temprana representa una oportunidad para modificar el futuro perfil de enfermedades crónicas en la población y mejorar de forma significativa los resultados en salud pública a largo plazo.