La música, más allá de ser una invitada de lujo en la vida diaria, ofrece beneficios científicos comprobados que impactan en la salud física y mental, según investigaciones recientes recogidas por Popular Science.
1. Aceleración en la recuperación después de una cirugía
Un estudio realizado en 2024 por el equipo de la California Northstate University College of Medicine revisó 35 investigaciones previas con pacientes sometidos a cirugía. El análisis demostró que aquellos que escucharon música después de la operación reportaron menos dolor, frecuencia cardíaca más baja y necesitaron menos analgésicos.
En promedio, quienes escucharon música utilizaron 0,758 mg de opioides, mientras que el grupo de control necesitó 1,654 mg. Este efecto positivo no depende de un estilo musical específico, sino de las preferencias personales de los pacientes.
El doctor Eldo Frezza, profesor de cirugía y autor principal del estudio, señaló a Popular Science que la música puede “facilitar la transición desde la anestesia hasta la recuperación y reducir el estrés durante ese periodo de cambio”. Según el especialista, la familiaridad y el consuelo que transmite la música pueden mitigar el malestar tras una intervención quirúrgica y contribuir a recuperar una sensación de normalidad.
2. Menor riesgo de demencia
Más allá del alivio físico, la música tiene efectos relevantes en la salud mental de las personas mayores. Un estudio de la Monash University en Melbourne, Australia, analizó a 10.893 adultos de al menos 70 años y halló que quienes escuchaban música frecuentemente presentaron un 39% menos de riesgo de desarrollar demencia en comparación con los que lo hacían de forma esporádica o nunca.
La investigación, referida por Popular Science, identificó también que tocar un instrumento se relaciona con una disminución del 35% en el riesgo de demencia. Los autores subrayan, sin embargo, que estos resultados reflejan una tendencia y no establecen una relación causal definitiva. Los hallazgos destacan la importancia de mantener la música presente en la vida cotidiana durante el envejecimiento.
3. Efectos en la plasticidad cerebral
La música no solo impacta el bienestar inmediato; ejerce también una influencia profunda en la flexibilidad y el desarrollo del cerebro, fenómeno conocido como plasticidad cerebral. Un análisis realizado por la Harvard Medical School recopiló numerosos estudios sobre cómo aprender y practicar un instrumento desarrolla capacidades cognitivas desde la infancia y en la edad adulta.
La investigación concluyó que el entrenamiento musical en niños se asocia con un aumento en el tamaño del cuerpo calloso anterior, región que facilita la comunicación entre los hemisferios cerebrales. Además, los beneficios también alcanzan a quienes inician la práctica musical en la adultez, con posibles efectos positivos duraderos y un enlentecimiento del deterioro cognitivo en la vejez.
El papel de la música va más allá de la interpretación: requiere coordinar múltiples habilidades cognitivas y sensoriales. Según el análisis, “hacer música exige una combinación de percepciones, movimientos e integración sensorial que fortalece la conectividad neuronal”. De este modo, la música puede favorecer el desarrollo y la preservación cerebral a lo largo de la vida.
4. El impacto singular de la música en vivo
No todas las formas de disfrutar la música tienen el mismo efecto en el cerebro. Un estudio reciente de la Universidad de Zúrich comprobó que los conciertos en vivo originan respuestas cerebrales más potentes y sostenidas que la música grabada. El experimento, citado por Popular Science, comparó la reacción de los oyentes expuestos a grabaciones frente a la música interpretada al momento por un pianista.
La investigación mostró que la música en directo incrementa la actividad en áreas cerebrales relacionadas con la gestión de emociones y activa una red neural más amplia durante los conciertos presenciales. Esta mayor estimulación apunta a que la interacción entre intérpretes y público intensifica la experiencia.
De acuerdo con los datos recientes, quienes buscan el mayor beneficio cerebral y emocional de la música podrían encontrar en los conciertos en vivo la opción más estimulante.