Una alimentación equilibrada puede influir de manera directa en el bienestar emocional y el funcionamiento del cerebro. Entre los nutrientes más investigados por su impacto en la salud mental, uno en particular ha captado la atención de especialistas en nutrición y neurociencia debido a su capacidad para mejorar el estado de ánimo y reforzar la salud cerebral en todas las etapas de la vida.
Expertos citados por Real Simple y Harvard Health Publishing sostienen que este compuesto cumple un papel protector fundamental frente a alteraciones en los neurotransmisores y procesos inflamatorios que afectan las emociones.
Se trata de los ácidos grasos omega-3, conocidos por su capacidad para atravesar las membranas de las células cerebrales, interactuar con moléculas vinculadas al ánimo y ejercer un efecto antiinflamatorio capaz de aliviar síntomas depresivos. Según Harvard Health, su consumo regular resulta beneficioso tanto en contextos de estrés como en la vida cotidiana, aportando protección sostenida y favoreciendo la resiliencia emocional.
Omega-3: opinión de especialistas, estudios y fuentes recomendadas
La dietista Samantha Peterson, de la Universidad de California, destaca que los omega-3, especialmente el EPA y el DHA, resultan esenciales para el equilibrio emocional. “Uno de los nutrientes más efectivos para el apoyo del estado de ánimo son los ácidos grasos omega-3, en particular el EPA y el DHA”, explicó Peterson a Real Simple. Estas grasas participan en la función cerebral y la regulación de las emociones, con un rol clave cuando la serotonina disminuye y la inflamación aumenta.
Por su parte, la doctora Bronwyn Holmes, especialista en salud y nutrición femenina de la Universidad de Harvard, coincide y subraya que los omega-3 actúan a nivel celular para reducir la inflamación y proteger la función cerebral. Holmes remarca que el 60% del cerebro está compuesto de grasa, siendo los omega-3 indispensables en la estructura de las membranas celulares cerebrales.
Cuando la dieta carece de estos ácidos grasos, la comunicación entre las células cerebrales se ve afectada, lo que puede impactar negativamente en el ánimo. Este problema se agrava con el consumo excesivo de carbohidratos refinados y alimentos de bajo valor nutricional, favoreciendo la inflamación, según Holmes.
Evidencia, fuentes y recomendaciones
Las investigaciones avalan que los omega-3 favorecen el bienestar emocional y ayudan a prevenir trastornos como la depresión y la ansiedad. Holmes resalta: “La inflamación crónica está relacionada con el bajo estado de ánimo, y los omega-3 ayudan a combatir la inflamación cerebral”. Ensayos clínicos recientes han mostrado que un mayor consumo de estos ácidos grasos puede disminuir la actividad inflamatoria en áreas cerebrales asociadas al estrés y la ansiedad.
Un estudio publicado en la Revista de Medicina Clínica confirmó que el EPA es efectivo para reducir la inflamación y el DHA es esencial para el funcionamiento cerebral. Harvard Health subraya que suplementos con altos niveles de EPA pueden ser más efectivos para el ánimo, aunque recomienda consultar a un profesional antes de iniciar suplementación.
Para obtener estos beneficios, Peterson y Holmes sugieren aumentar el consumo de alimentos ricos en omega-3 durante todo el año. Los pescados grasos como el salmón, caballa, sardinas, arenque y anchoas son fuentes principales de EPA y DHA. Entre las opciones vegetales, destacan las semillas de chía, lino molidas, cáñamo y nueces, que aportan ácido alfa-linolénico (ALA).
Vegetales de hoja verde como la espinaca y la col rizada también suman pequeñas cantidades de ALA y otros nutrientes clave.
Las expertas recomiendan combinar fuentes animales y vegetales para una cobertura nutricional adecuada y, ante la preocupación por el mercurio en pescados, priorizar sardinas y anchoas. Además, enfatizan que es preferible obtener omega-3 de alimentos y no depender solo de suplementos, ya que las fuentes alimentarias aportan micronutrientes que favorecen la absorción y el aprovechamiento de estas grasas.
Real Simple y Harvard Health concluyen que una dieta variada y rica en fuentes de omega-3 ayuda a proteger el estado de ánimo y potenciar la salud cerebral. Adaptar los hábitos alimentarios puede marcar una diferencia tangible en el bienestar emocional y la función cognitiva en cualquier época del año.