Embarazo y COVID-19: qué se sabe y qué se desconoce sobre su relación

El médico Adolfo Etchegaray, jefe de la Unidad de Medicina Fetal del Hospital Universitario Austral, reveló a Infobae cuál es el curso de la enfermedad en embarazadas, qué tan frecuente es la transmisión de la madre al feto, y cuál es el riesgo de transmisión vertical intraparto, o a través de la lactancia materna

Cuál es el curso de la enfermedad en mujeres embarazadas, qué tan frecuente es la transmisión de la madre al feto y el riesgo de transmisión vertical intraparto, o a través de la lactancia materna (Shutterstock)
Cuál es el curso de la enfermedad en mujeres embarazadas, qué tan frecuente es la transmisión de la madre al feto y el riesgo de transmisión vertical intraparto, o a través de la lactancia materna (Shutterstock)

Adolfo Etchegaray es jefe de la Unidad de Medicina Fetal del Hospital Universitario Austral y co-director del Programa de Cirugía Fetal del mismo hospital. El año pasado participó de la primera cirugía fetoscópica del país. Así, el equipo en cuestión se sumó a la lista de 20 grupos en el mundo que aplica esta técnica mini invasiva, para tratar la espina bífida (una malformación de la columna y la médula durante la gestación).

La medicina fetal comprende el grupo de disciplinas médicas dedicadas al cuidado de embarazos afectados por una patología fetal o por un factor de riesgo materno que pueda perjudicar el desarrollo y resultado perinatal. En una entrevista con Infobae, Etchegaray la explicó así: “El especialista en medicina fetal participa en el diagnóstico, asesoramiento y tratamiento médico y quirúrgico de embarazos en los que el feto tiene una enfermedad o una situación que lo ponga en riesgo. Trabaja, en general, en equipo con otros especialistas perinatales. Los fetólogos somos, por así decirlo, como los “pediatras del feto”.

-¿En qué casos se opera o trata a un bebé dentro de la panza?

-La mayoría de las enfermedades fetales tiene tratamiento satisfactorio después del nacimiento, con medicamentos, cuidados neonatales de alta complejidad y en algunos casos, cirugía. Lamentablemente, algunas enfermedades fetales son muy graves, y no tienen por ahora tratamiento satisfactorio. Una tercera categoría de patologías graves y progresivas durante el embarazo, pueden beneficiarse de intervenciones durante el embarazo, con la intención de prevenir la muerte intrauterina (por ejemplo, en algunas complicaciones que pueden sufrir los gemelos que comparten la placenta). Y, también, para mejorar la calidad de vida futura de los bebés afectados (por ejemplo, la espina bífida). La cirugía fetal requiere de la colaboración de varios especialistas y de mucho entrenamiento e instrumental. Por eso, está reservada a un puñado de centros de excelencia en cada país.

Existen a la fecha un puñado de casos reportados de “posible” transmisión transplacentaria en la literatura médica, la gran mayoría sin consecuencias graves para la salud de los bebés afectados (Shutterstock)
Existen a la fecha un puñado de casos reportados de “posible” transmisión transplacentaria en la literatura médica, la gran mayoría sin consecuencias graves para la salud de los bebés afectados (Shutterstock)

-¿Qué sucede con el COVID-19 en el caso de mujeres embarazadas?

La mayoría de las mujeres embarazadas son jóvenes y sanas, y hemos visto que el SARS-Cov-2 (virus responsable del COVID-19) suele producir enfermedades graves en adultos mayores y/o en personas con comorbilidades. En la mayoría de las embarazadas esta enfermedad suele tener un curso benigno, muchas veces asintomático o similar a una gripe. Lo mismo suele ocurrir con los bebés.

Este virus es todavía muy nuevo, y todavía no está claro qué tan frecuente es la transmisión de la madre al feto. Y si esto ocurriera, cuáles pueden ser las consecuencias a corto y largo plazo. Sospechamos que si el virus fuera muy agresivo con el feto, ya deberíamos haber visto casos graves. Consideramos que biológicamente esto sería muy poco probable, si tenemos en cuenta que suele tratarse de una infección mayormente benigna en los lactantes. Sin embargo, la información que disponemos es todavía limitada.

Existen a la fecha un puñado de casos reportados de “posible” transmisión transplacentaria en la literatura médica, la gran mayoría sin consecuencias graves para la salud de los bebés afectados. Hasta que no se publiquen estudios poblacionales bien diseñados, que permitan evaluar no sólo la frecuencia real de la transmisión vertical, sino también la influencia de otras variables tales como la edad gestacional y la afectación materna, no podremos sacar conclusiones válidas sobre el real impacto en los resultados perinatales.

La evidencia actualmente disponible sugiere que el riesgo de transmisión vertical intraparto, o a través de la lactancia materna, es muy poco probable (Shutterstock)
La evidencia actualmente disponible sugiere que el riesgo de transmisión vertical intraparto, o a través de la lactancia materna, es muy poco probable (Shutterstock)

-¿Qué se les aconseja a las embarazadas en el contexto de la pandemia?

Es muy importante que las embarazadas estén tranquilas y sigan las recomendaciones de las autoridades sanitarias respecto del distanciamiento social y las medidas de higiene personal. Que continúen con los controles clínicos y ecográficos de rutina y, en caso de tener síntomas sugestivos, consulten a su médico de cabecera.

-¿Qué sucede con los bebes? ¿Y la lactancia?

La evidencia actualmente disponible sugiere que el riesgo de transmisión vertical intraparto, o a través de la lactancia materna, es muy poco probable. Y los casos de infección neonatal descritos parecen provenir de transmisión horizontal. No obstante, aún en pacientes con infección confirmada, si el estado materno y neonatal lo permiten, se recomienda que se promueva la lactancia materna, con medidas estrictas de aislamiento (uso de barbijo, lavado de manos antes y después del contacto, limpieza de la piel mamaria y de las superficies que puedan estar en contacto).

Un estudio recientemente publicado en la revista Lancet Child and Adolescent Health que incluyó 120 bebes nacidos en 3 hospitales de Nueva York en pleno pico de la pandemia, demostró que tomando las medidas de higiene necesarias, el riesgo de transmisión perinatal madre-hijo es muy baja (probablemente menor al 1%).

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