
Si hay una fruta que ha conquistado paladares y demostró ser un aliado poderoso para la salud, es el arándano. La producción de este superalimento, que no para de crecer, conquista mercados internacionales y corazones locales. Francisco Estrada, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de Tucumán (APRATUC), nos inserta en el mundo de esta famosa fruta, en un viaje desde el campo a la mesa.
La historia de la joya azul
Los arándanos tienen su origen en el hemisferio norte, siendo especialmente populares en Estados Unidos. Con el tiempo, y gracias a la selección y desarrollo de nuevas variedades, los arándanos han logrado adaptarse a diversos climas, desde los más fríos hasta los subtropicales y tropicales. “Hoy en día, tenemos innumerables variedades que se desarrollan y liberan al mercado cada año. La evolución en tamaño, firmeza y sabor ha sido impresionante”, señala Estrada.
Cada variedad de arándano tiene sus propias características de color, tamaño y textura, influenciadas tanto por su genética como por las condiciones ambientales y el manejo agronómico. Algunas variedades producen purina, una cera natural que no solo les da un atractivo color azuláceo, sino que prolonga su vida útil después de la cosecha.

Tucumán, el Jardín de la República
En Argentina, las principales zonas de producción de arándanos incluyen el NEA (Entre Ríos, Corrientes y Misiones), el NOA (Tucumán, Salta y Catamarca) y la zona Centro (Buenos Aires).
Tucumán es la segunda provincia productora de arándanos en el país y la primera en términos de exportación. La superficie productiva es de 1.244 hectáreas, ocupando el 40% de toda la superficie cultivada del país en este rubro.
“Se destaca por su producción temprana, lo que permite a los productores capturar los mejores precios en los mercados internacionales -afirma Estrada en diálogo con Chacra TV- . La latitud de Tucumán nos da la ventaja de ser los primeros en entrar al mercado. Además, contamos con una infraestructura logística formidable, como el aeropuerto, que ha sido crucial para nuestro crecimiento”.
Antes de la pandemia, el aeropuerto de esta provincia gestionaba más de 70 vuelos mensuales, transportando arándanos frescos a todo el mundo. Esta capacidad logística ha sido fundamental para posicionar a Tucumán como un líder en la exportación de estos frutos.

De la planta al plato en tiempo récord
Las plantas de arándano crecen en arbustos y la fruta se desarrolla en forma de pequeñas bayas. El proceso de producción de arándanos es un arte casi express. ¿Por qué? ¿Cómo?
“Desde el campo hasta el supermercado en Estados Unidos, pueden pasar solo cuatro días. Es un proceso muy rápido y eficiente”, afirma el especialista. Al ser un alimento muy perecedero, la cosecha se realiza a mano, y los frutos se llevan rápidamente a cámaras frigoríficas para bajar su temperatura.
Luego, se seleccionan, empacan y están listos para ser despachados. “Esta rapidez es esencial para mantener la frescura y la calidad de la fruta, asegurando que los consumidores disfruten de los arándanos en su mejor estado”.
La producción comienza a fines de julio con cosechas pequeñas. A partir de la segunda quincena de septiembre, la cantidad de arándanos aumenta significativamente, alcanzando su punto máximo en la segunda quincena de octubre. Este periodo de alta producción continúa hasta diciembre, cuando las cosechas en Buenos Aires marcan el final de la temporada.

Los arándanos tienen fans
A nivel mundial, la demanda de esta baya sigue creciendo. Aunque el mercado interno está en expansión, la mayor parte de la producción se destina a la exportación.
Los principales mercados para los arándanos argentinos son Estados Unidos y Europa. “El 90% de nuestra producción se exporta, principalmente a las regiones mencionadas. El mercado interno aún no puede absorber toda la producción”, señala Estrada.
…durante todo el año
“Vas a poder encontrar arándanos frescos en las verdulerías, especialmente durante la temporada de cosecha local. Fuera de temporada, es común ver arándanos importados”.
Es indiscutible: los arándanos pasan de ser tendencia a convertirse en un hábito. ¿Por qué? Porque detrás de ese sabor dulce, ácido y fresco se esconden variados y múltiples beneficios para la salud: están llenos de antioxidantes que ayudan a retrasar el envejecimiento; su consumo regular se ha asociado con una mejora en la salud del corazón, ya que pueden contribuir a reducir la presión arterial y los niveles de colesterol, y los compuestos presentes en los arándanos también estimulan la función cerebral y la memoria, lo que los convierte en un alimento increíblemente beneficioso para la salud cognitiva a largo plazo.
En jugos, postres, helados, dulces, cereales…detrás de un bocado de arándanos, hay una ruta hecha con esfuerzo y dedicación de varios productores regionales. Esta joya azul no solo deleita nuestro paladar, sino que también nutre nuestro cuerpo, convirtiéndose en un verdadero aliado de la salud y un producto estrella para exportar al mundo.
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