Mauricio Macri en el Tedeum junto al cardenal Mario Poli
Mauricio Macri en el Tedeum junto al cardenal Mario Poli

Mauricio Macri prepara su propia transición de presidente a líder de la oposición con una agenda que combina sus actividades oficiales con distintas reuniones políticas que se apalancan en el 40% de los votos que logró en las últimas elecciones. Macri ya avaló un cronograma oficial que incluye viajes al interior, encuentros sectoriales y al menos una cumbre internacional, pero por ahora tachó de la lista un cónclave protocolar con la Comisión Episcopal Argentina.

“No tiene ganas", contestaron en el primer piso de la Casa Rosada cuando se preguntó la razones de esa decisión política.

Monseñor Oscar Ojea es el titular de la Comisión Episcopal y presenta una visión muy crítica del gobierno. En línea directa y permanente con Francisco, Ojea articuló una relación muy profunda con el peronismo. Macri aún recuerda la misa sindical liderada por Hugo Moyano que se realizó frente a la Basílica de Luján. En esa oportunidad.

“Quiero felicitarlos porque construyen una alternativa humana a la globalización excluyente”, comentó el arzobispo de Luján-Mercedes, Agustín Radrizzani, frente a los sindicalistas que llegaron a la misa realizada en octubre de 2018. Dos días después de la misa, monseñor Ojea recibió en su despacho a Moyano.

Hugo Moyano saluda al arzobispo Agustín Radrizzani luego de la misa realizada en Luján
Hugo Moyano saluda al arzobispo Agustín Radrizzani luego de la misa realizada en Luján

Al margen de su decisión de excluir a la Comisión Episcopal, Macri tiene resuelto visitar Córdoba, Santa Fe, Jujuy y Mendoza, participar de una ceremonia del Ejército, reunirse con empresarios, productores agropecuarios e innovadores tecnológicos, y llegar hasta la sala de periodistas de la Casa Rosada para saludar a los periodistas acreditados.

La intención del presidente es aprovechar sus últimas cuatro semanas en Balcarce 50 para agradecer el apoyo de los sectores que le permitieron revertir los porcentajes electorales de las PASO y a su vez construir un volumen de votos que -desde su perspectiva- pueden significar un control opositor a Alberto Fernández y las bases para construir un regreso al poder en 2023.

En este contexto, Macri aguarda con mucha expectativa su despedida presidencial desde los balcones de la Casa Rosada, que se está organizando para el 7 de diciembre. Ese día, Macri, su gabinete y sus aliados de Juntos por el Cambio, se pondrán al frente de una movilización que imagina multitudinaria y repleta de banderas argentinas.

Antes de esa despedida en la Plaza de Mayo, el presidente viajará a la Cumbre del Mercosur que se organiza en Brasil. Allí Macri ratificará su perspectiva de la agenda global junto a Jair Bolsonaro, su aliado más firme en la región. Y también tiene previsto moverse hasta Madrid para participar de una cumbre contra el Cambio Climático.

Mauricio Macri y Alberto Fernández durante la reunión en Casa Rosada para hablar sobre la transición.
Mauricio Macri y Alberto Fernández durante la reunión en Casa Rosada para hablar sobre la transición.

Respecto a la transición hacia el 10 de diciembre, Macri ya apuesta muy poco. La crisis de Bolivia profundizó las diferencias con Alberto Fernández, que cuestionó la posición del presidente ante la caída de Evo Morales. Para Fernández fue un golpe de Estado; para Macri un hecho político causado por el fraude electoral que ya ha probado la OEA.

Macri tiene para promulgar un decreto que fija los mecanismos de transición y un cronograma formal de transmisión del mando, pero aguarda una señal del presidente electo para avanzar con esas dos iniciativas. En Puerto Madero, adonde ha fijado sus oficinas de transición Fernández, minimizan las propuestas de Macri y sólo aparecen preocupados por la herencia que recibirán el 10 de diciembre.

“No nos importa por donde va a entrar Alberto, ni si Macri le entrega el bastón y se va por la explanada. Sólo queremos saber cuántas reservas nos va a dejar en el Banco Central, y si piensa tomar alguna otra medida que nos complique aún más el comienzo del gobierno”, enfatizó un asesor de Fernández que vive a su sombra.

A menos de cuatro semanas del 10 de diciembre, cada uno atiende su juego: Macri se despide del poder y Fernández prepara su desembarco. Es muy probable que sus vidas se vuelvan a cruzar.

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