María Eugenia Vidal se encuentra en estos días en una verdadera encrucijada política: deberá salir de la meseta en que se sumergió la campaña para que Juntos por el Cambio levante más puntos y se acerque al kirchnerismo, necesita convencer al electorado de sectores bajos que aún no le depositó su plena confianza y con todo ello buscará garantizarle a Mauricio Macri un resultado digno en las PASO.

Hasta el sábado próximo Vidal podrá utilizar el esquema de propaganda de la gestión bonaerense como disparador electoral. Pero la ley le impedirá después de esa fecha hacer uso del corte de cintas para la campaña. No es el único escollo que evalúa en estos días la gobernadora bonaerense con su equipo de campaña.

Vidal busca el apoyo de figuras nacionales como Lousteau para apuntalar su campaña (Nicolás Stulberg)
Vidal busca el apoyo de figuras nacionales como Lousteau para apuntalar su campaña (Nicolás Stulberg)

"Tenemos el enorme desafío de lograr la reelección y a la vez garantizarle a Mauricio un piso razonable para dar pelea contra los Fernández", explicó ayer a Infobae un allegado a Vidal.

Bajo este "enorme desafío" la mandataria bonaerense se propuso apuntalar la campaña a fondo para salir de lo que considera una meseta electoral. Otro funcionario de Vidal graficó abiertamente la escena en términos gastronómicos: "Estamos como el obeso que logró bajar 20 kilos de golpe pero ahora le restan los 10 kilos más difíciles para estar verdaderamente en forma", dijo en una comparación con la meseta electoral.

En rigor, esos "10 kilos difíciles" que restan son los números de las encuestas en donde hoy reflejan una mejora de Juntos por el Cambio en las últimas semanas, fruto de la paz cambiaria y la economía planchada. Pero aún restan, según los sondeos que se miren, entre 7 y 10 puntos para acercarse al kirchnerismo representado por el candidato a gobernador Axel Kicillof o por Alberto Fernández y Cristina Kirchner a nivel nacional.

Esta es la "meseta electoral" en que se encuentra Vidal a menos de un mes de las PASO y es el lugar del que busca despegar cuanto antes con una línea de acción que evalúa con su equipo de campaña conformado, entre otros, por el ministro de gobierno Federico Salvai; su vocero, Mariano Mohadeb; el ministro de Seguridad y candidato a diputado nacional Cristian Ritondo y el vicegobernador Daniel Salvador.

Esta línea de acción que se propone desplegar Vidal apuntará a convencer al electorado de sectores bajos concentrado en el conurbano. Resulta paradójico este punto: todos los funcionarios bonaerenses admiten que este es el sector al que más atención y recursos se le puso pero aún sigue votando al kirchnerismo.

"Hay lugares en que por más cloacas, agua potable y obras de asfalto que haya no se ablandan en su mirada de electorado peronista kirchnerista", señaló con resignación un allegado a Vidal. También entienden que hay allí mezclado un sector de clase media baja al que la economía castigó duramente ya sea con inflación o tarifas.

En este sentido, la gobernadora tiene previsto hacer dos actos por día en el conurbano de aquí a las PASO. "Sabemos que es un costo de desgaste físico muy alto que deberá hacer pero está dispuesta a hacerlo", comentó un ministro bonaerense. Y las recorridas o actos estarán concentradas sustancialmente en el conurbano. Es que allí están centrados los dos tercios del electorado aunque Vidal corre con una desventaja: solo el 30% de los intendentes de ese necesario conurbano son de Cambiemos.

Carrió le aporta a Vidal el voto duro de Cambiemos y la polarización con el kirchnerismo(@mariuvidal)
Carrió le aporta a Vidal el voto duro de Cambiemos y la polarización con el kirchnerismo(@mariuvidal)

Para sumar parte de este electorado de sectores de clase media baja o directamente baja Vidal insistirá en dejar pegado a Kicillof con La Cámpora y la corrupción kirchnerista que avaló Cristina Kirchner.

No será nada fácil porque el kirchnerismo sabe que está primero en las encuestas y no arriesgará mucho. Un funcionario que a diario le acerca datos a Vidal grafica esto en términos futbolísticos: "Todos los jugadores del kirchnerismo saben que van ganando el partido y se colgaron los 11 en el arco para que nadie les meta un gol", expresó.

También Vidal apelará a las figuras nacionales como lo viene haciendo hasta ahora. Empezando por el propio Macri que le garantizará una idea de "proyecto nacional unificado", como dicen cerca de Vidal.

A la vez, seguirán en caravana proselitista  Lilita Carrió con Vidal para mantener el llamado "voto duro" de Cambiemos y forzar la polarización con el kirchnerismo. El precandidato a senador porteño, el radical Martín Lousteau, le dará su apoyo como lo hizo esta semana, con el voto joven y los universitarios. A la vez, Vidal cree que el candidato a vicepresidente de Macri, Miguel Ángel Pichetto, le garantizará un nexo con el peronismo dubitativo de apoyar a Lavagna o a Macri. Y en el caso del jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta la idea es seguir apuntalando el trabajo de gestión conjunta en el llamado "anillo bonaerense-porteño".

Aun hasta el final la gobernadora bonaerense confía en algún "efecto sorpresa". Es que no cree plenamente en los datos fríos de las encuestas y piensa que puede existir un electorado que no aparece en las encuestas o que definirá el último día.

A pesar de todo ello, en el equipo de campaña de Vidal no paran ni un instante. Creen que cada día que pasa es una oportunidad ganada o un voto perdido. Sostienen que la estrategia de desdoblar los comicios nacionales de los bonaerenses hubiera sido mejor para generar un golpe de efecto en favor de Macri.

Sin embargo, ya no hay tiempo para las recriminaciones. Eso quedará para adelante si es que no se ven buenos resultados. Ahora Vidal apuesta a salir de la encrucijada en que se encuentra para ofrecerle al Presidente una base sólida de votos en la "madre de todas las batallas" que es el territorio bonaerense y desde donde Juntos por el Cambio busca lograr la reelección de Macri.

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