A la inversa de lo que ocurrió con la última reestructuración ministerial, el ingeniero industrial Luis Riva ascendió en lugar de haber perdido jerarquía. Tras haber sido designado interventor de la Dirección General de Fabricaciones Militares en 2017, hace unos meses fue nombrado secretario de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa en el Ministerio de Defensa de la Nación. Si bien no estuvo en el Ejecutivo en diciembre del 2015, recuerda que "se recibió un centro de militancia política" en el que había, enumera, "150 personas en el área de comunicación, 100 haciendo videos para La Cámpora y 5o en redes virtuales de la Presidencia". Sin embargo, cuando termina de exponer frente al Rotary Club Buenos Aires se sienta relajado en una mesa y amplía su exposición con un tono positivo que quiere darle a la gestión. Subraya que encontró en Fabricaciones Militares "mucha gente valiosa y capaz, vinimos cuatro personas de afuera y nos integramos con 2.000. No todos son vagos en el Estado, hay jóvenes con entusiasmo, hay gente con mucho talento, hay buenos ingenieros", agrega. Y argumenta a favor de que empresas estatales se conviertan en "enclaves industriales manejados eficientemente".

En esa línea, anticipa que en poco tiempo Fabricaciones Militares será convertida en una Sociedad del Estado, se designará un funcionario al frente de la misma y "no será vendible, pero el cambio facilita compras y gestión". Incluso anticipa que la idea del Gobierno es continuar con las empresas aunque sin subsidios estatales. El plan es que a fin del 2019 ya ninguna de las empresas (Tandanor, Tadea) reciba aportes del Tesoro.

"Tras ocho años sin fabricar un solo avión, este año se fabricarán tres aviones Pampa III", se entusiasma. Hoy mismo en El Palomar se entregó a la Fuerza Aérea Argentina el primer avión Hércules C-130 modernizado íntegramente en la Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín (Fadea) de Córdoba. "Este es 100% mano de obra argentina", cuenta en el marco del ciclo de charlas "Cómo pienso a la Argentina" que se realiza cada  miércoles.

Fundador del partido político municipal ConVocación por San Isidro, por el cual fue candidato a intendente, no le tembló el pulso para tomar decisiones drásticas: cerró la fábrica de Azul donde actualmente sólo queda un equipo residual de 26 personas para terminar de desactivarla y continuó con la reducción de personal. En Fabricaciones en el 2015 había 4.200 empleados; hace un año 1.980 y ahora 1.244. "En Azul se pudo cerrar y mantener la paz social, sólo producía el 8%", recuerda sobre un proceso para el que hubo resistencia pero que terminó concentrando la producción de explosivos en Villa María donde la fábrica trabaja al 50% de sus posibilidades. La planta cordobesa abastece el 5% de demanda de explosivos tanto para fuerzas de seguridad y las fuerzas armadas como para los privados, especialmente el sector minero.

Riva presenta el caso Tandanor, astillero y taller de reparaciones navales, que en lo que va del año ya refaccionó 55 embarcaciones, 75% del sector privado y 40% extranjeras. Dice que sólo el 25% del trabajo en la empresa es para la Armada Argentina y que Tandanor necesita al resto de los 'clientes' para tener equilibrio económico. "Vamos a terminar con un aumento de 180% de ventas", anticipa.

Desde el Ejecutivo, describe el funcionario ante su auditorio, "se propuso reducir un tercio por año los aportes del Tesoro y vamos llegar al equilibrio el año próximo". 

Aunque sabe que no todos estarían de acuerdo, Riva defiende la gestión porque, asegura, se pueden "poner en capacidad" las empresas estatales y utilizar proyectos como Fabricaciones Militares para generar empleo genuino y convertirlas en dinamizadores industriales. Señala como ejemplo las empresas que conviven con la estatal en Córdoba.

Al ser consultado sobre la "herencia" de la gestión anterior, recuerda que "con (Nilda) Garré y (Agustín) Rossi hubo un uso político de Fabricaciones Militares, cada vez se producía menos y lo que se producía no se pagaba como ocurrió con Yacimientos Carboníferos Fiscales". "Cabildo 65 era una imprenta de La Cámpora con un salón donde había 50 chicos tuiteando", remarca aunque no lo vio pero sí, aseguró, registraron bienes que quedaron para comunicación e imprenta a los que están buscándoles un uso.

Al ser consultado sobre por qué comprar insumos al exterior, Riva responde que "debería tenerse en cuenta" a las compañías estatales porque hoy "hay una capacidad importante de hacer trabajo nacional". Plantea como un inconveniente no poder tener stock y los plazos de licitación que extienden los tiempos de espera para los compradores.

Por ahora no habría más cierres planificados, promete, ni despidos, siempre y cuando haya producción. "En este momento las plantas que quedaron son básicas; algunos dirán que podrían no tenerse, pero son eficientes y productivas".

En línea con las noticias de los últimos días, mencionó que cuando el área quedó bajo el mando del Ministerio de Planificación, con Julio De Vido, "se gastaron USD 25 millones para una planta que fabricaría vagones y 15 días después (Ricardo) Jaime compró vagones en China". "Se vivía en un mundo irreal", concluye.