Cusco FC puso punto final al ciclo de Alejandro Orfila al frente del primer equipo. Tras concluir el Torneo Apertura 2026, la directiva del cuadro imperial decidió prescindir de los servicios del entrenador uruguayo, una determinación que llega luego de una campaña muy distante de las expectativas que había generado la institución tras el notable desempeño alcanzado la temporada anterior.
La información fue adelantada por el periodista Ernesto Macedo y supone el segundo cambio de entrenador que realizan los ‘dorados’ en lo que va del año. Orfila había asumido el cargo a finales de marzo luego de la salida de Miguel Rondelli, técnico que decidió poner fin a su exitoso ciclo en el club para asumir nuevos desafíos profesionales en Melgar.
La apuesta por el estratega uruguayo buscaba darle continuidad a un proyecto que venía de alcanzar el subcampeonato nacional en 2025 y que afrontaba por mérito propio la fase de grupos de la Copa Libertadores. Sin embargo, los resultados nunca terminaron de acompañar al entrenador y el equipo fue perdiendo protagonismo tanto en el torneo local como en el plano internacional.
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Durante su paso por el banquillo cusqueño, Orfila dirigió 15 encuentros oficiales y apenas consiguió cinco victorias. Más allá de algunos resultados positivos aislados, el rendimiento colectivo nunca logró convencer y las dudas fueron creciendo con el transcurrir de las semanas.
El golpe más duro llegó en la Copa Libertadores. Cusco FC afrontó una de las campañas internacionales más complicadas de su historia reciente y apenas pudo rescatar un punto de los 18 que disputó en la fase de grupos. El conjunto imperial terminó en el último lugar de su serie, muy lejos de poder competir por un boleto a los octavos de final o incluso por el repechaje de la Copa Sudamericana.
La exigencia del grupo también terminó pasando factura. Los cusqueños debieron enfrentarse a rivales de gran jerarquía continental como Flamengo, Estudiantes de La Plata e Independiente Medellín, adversarios que evidenciaron las diferencias que existieron entre la inversión realizada por Cusco FC y la de otros participantes del torneo.
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A nivel local, el panorama tampoco fue el esperado. Si bien el equipo mostró una versión más competitiva que en la Libertadores, nunca logró involucrarse seriamente en la lucha por el Torneo Apertura. El sexto lugar final y la diferencia de 13 puntos respecto al campeón Alianza Lima reflejan una campaña irregular para una escuadra que un año atrás había competido por el título nacional.
Uno de los episodios más recordados del ciclo Orfila fue la histórica derrota sufrida ante Alianza Lima en Matute. Aquella goleada por 8-0 expuso las fragilidades defensivas del equipo y se convirtió en una de las caídas más dolorosas para la institución en los últimos años.
Con esta decisión, Cusco FC sumará un tercer comando técnico durante la temporada 2026. El año comenzó bajo la dirección de Miguel Rondelli, continuó con Alejandro Orfila y ahora la dirigencia deberá encontrar un nuevo entrenador capaz de revertir el rumbo de un proyecto que se ha ido alejando de los objetivos trazados a inicios de campaña.
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Campaña desilusionante
La salida de Orfila también abre el debate sobre las decisiones adoptadas por la dirigencia durante los últimos meses. Tras finalizar el 2025 como subcampeón nacional y obtener un boleto directo a la fase de grupos de la Copa Libertadores, la expectativa en Cusco era consolidarse entre los equipos más competitivos del país.
Sin embargo, la planificación deportiva no estuvo a la altura de semejante desafío. La diferencia se hizo especialmente evidente en el ámbito internacional, donde Cusco FC enfrentó a rivales con plantillas más profundas y una experiencia mucho mayor en torneos continentales.
La situación tampoco pudo corregirse en la Liga 1. Aunque el equipo consiguió algunos resultados destacados, jamás encontró la regularidad que le permitió pelear por el campeonato durante el 2025. Lo que debía ser un año de consolidación terminó convirtiéndose en una temporada de retroceso deportivo.
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Ahora, con el Torneo Clausura por delante, la institución se encuentra obligada a tomar decisiones acertadas. La elección del próximo entrenador será determinante para recuperar competitividad y evitar que un proyecto que hace apenas unos meses era uno de los más prometedores del fútbol peruano continúe perdiendo terreno frente a sus principales rivales.