Héctor Fértoli, a todas luces, ha sido una incorporación cara en Universitario de Deportes. No propiamente por un desembolso económico importante, sino por su delicado estado físico que repercute, seriamente, con la dinámica de trabajo del club de Ate. Lejos de ser una solución en el aspecto ofensivo, acabó transformándose en un inquietante problema para distintos cuerpos técnicos.
La contratación del ‘Rayo’, inicialmente, fue valorada con entusiasmo por la exigente afición de la ‘U’. Su solo nombre y espalda daban motivos para sonreír, aunque había un par de detalles que no podían obviarse: su ficha médica marcada por dolencias y la extensa lista de suplencias en su aventura pasada. Aun así, se aprobó la operación y se confío en que un buen trabajo de adaptación física en una pretemporada adecuada sería la solución.
Lo que nadie vio venir fue que en ese periodo caería lesionado de inmediato acusando una dolencia que lo desmarcó de los amistosos de preparación de Universitario y de la ‘Noche Crema’. Con esa primera señal se despertó la incomodidad de los hinchas alrededor de la estampa de un Fértoli que quería demostrar sus aptitudes, pero no podía.
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Superado un impase de hombro, el atacante argentino se hizo de un espacio entre los suplentes de la ‘U’ y fue ganando un puñado de minutos entrando de cambio, aunque su juego no marcó la hoja de ruta. Era lógico que su rol sea de revulsivo para los planes de Javier Rabanal, pero lo que no era razonable era la aparición de otra lesión y en un área distinta.
Arrancando marzo, con una estructura que ofrecía sus primeras alertas de irregularidad sobre los campos, el ‘Rayo’ acusó una contusión ósea en la rodilla derecha con la que quedó alejado de las consideraciones del cuerpo técnico. Así pues, en todo ese mes se mimetizó en una rehabilitación adecuada y ya en abril volvió a meterse de lleno en los planes, aunque siempre como una alternativa entre los suplentes.
Con la salida de Rabanal del banquillo y la instauración del interinato de Araujo, Héctor Fértoli comenzó a sumar más minutos y ser un puntual requerido entre las primeras variantes. Tal vez fue su mejor momento deportivo en Perú. Incluso con el arribo de Héctor Cúper ganó notoriedad al ser tomado en cuenta entre los titulares, siendo una de las grandes apuestas del veterano argentino.
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Para el ‘Cabezón’, la velocidad y verticalidad del ‘Rayo’ se adaptaban mucho más en el sector del mediocampo. De tal manera que lo retrocedió varios metros para ubicarlo en el eje. Contra Nacional (U), en la segunda rueda de la Fase de Grupos, sumó 87’ minutos y dejó gratas sensaciones. Todo hacía indicar que llegaba una nueva oportunidad para Fértoli hasta que apareció el infortunio nuevamente.
Para el cierre de la serie del campeonato continental, el ‘Rayo’ se enfrentó a otro revés nada más en la primera media hora del choque contra Deportes Tolima, con el que acabó el sueño copero, para agravio de los dirigentes y simpatizantes ‘cremas’. Una lesión muscular lo retiró del Monumental con destino a la enfermería por un tiempo desconocido.
De lo que parecía destinado a recuperar minutos y confianza, Héctor Fértoli pasó a repetir un cruel episodio que, ahora, pone en riesgo su continuidad en Universitario. Dentro de los despachos del Monumental habrá una evaluación para los refuerzos, con atención puntual en el caso del ‘Rayo’, cuya aventura en Perú se desvanece entre lesiones.
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