El salto a la élite del tenis mundial exige una resistencia física y mental extrema, una lección que Ignacio Buse asimiló de golpe en su debut absoluto en el cuadro principal de Roland Garros. Tras firmar una gesta histórica en el ATP 500 de Hamburgo, donde se coronó campeón, el ‘Colorado’ llegó al Bois de Boulogne con la moral por las nubes, pero con el tanque de reserva prácticamente vacío. La acumulación de minutos en pista terminó pasándole factura sobre la arcilla de París, donde cayó eliminado en la primera ronda ante el ruso Andrey Rublev, acusando el tremendo esfuerzo de las jornadas previas.
La historia de su desgaste comenzó con un insólito error logístico en tierras germanas, pues el peruano olvidó anotarse a tiempo en el cuadro principal de Hamburgo. Esta distracción lo obligó a disputar el certamen desde la fase de clasificación, edificando un extenuante camino de siete partidos en fila.
En el camino dejó a figuras como Niels McDonald, Hugo Gaston, Flavio Cobolli, Jakub Mensik, Ugo Humbert, Aleksandar Kovacevic y Tommy Paul. En cuestión de diez días, Buse encadenó ocho encuentros de alta intensidad que minaron sus energías justo antes de afrontar su primer reto a cinco sets en un Grand Slam.
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Disputar un torneo de máxima exigencia en la semana previa a un Major siempre representa un riesgo altísimo en el circuito profesional, pero el tenista nacional asumió el desafío como parte de su crecimiento. Enfrentar a un Top 13 de la jerarquía de Rublev requería una plenitud física que el limeño no disponía, y aunque batalló con el corazón en la mano, la exigencia del moscovita y las altas temperaturas de París terminaron por sentenciar su suerte en cuatro parciales. Sin embargo, este tropiezo lejos de ser un fracaso constituye un valioso aprendizaje para una carrera estelar que recién está comenzando en los primeros planos del deporte blanco.
Gira sobre hierba: una exigente preparación rumbo a Wimbledon
La temporada de tenis no se detiene y, tras despedirse de la arcilla parisina, la primera raqueta del Perú deberá realizar una rápida transición de superficie para enfocarse en la gira sobre césped. De acuerdo con su calendario de competencia para el mes de junio, el objetivo principal de ’Nacho’ está fijado en las prestigiosas canchas de Londres, donde ya tiene asegurado su boleto para competir directamente desde el cuadro principal del mítico torneo de Wimbledon.
La planificación estratégica del peruano arrancará la semana del 8 de junio, donde figura como noveno alternante para el cuadro principal del ATP 250 de Stuttgart en Alemania; en paralelo, se encuentra inscrito para disputar la ‘qualy’ del ATP 250 de s-Hertogenbosch en los Países Bajos. Siete días más tarde, de cara a la semana del 15 de junio, el tenista nacional buscará seguir sumando valioso rodaje sobre césped en torneos de mayor envergadura, apareciendo provisionalmente como séptimo alternante en los cuadros principales de los prestigiosos ATP 500 de Queen’s Club en el Reino Unido y de Halle en territorio germano.
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Toda esta exigente travesía sobre áreas verdes servirá como el preámbulo perfecto para su gran objetivo de la temporada: el tercer Grand Slam del año. En la semana del 29 de junio, Buse saltará al césped de Wimbledon con la consigna de plasmar su mejor versión tenística y demostrar que su juego se adapta a cualquier superficie, buscando consolidar su posición entre los treinta mejores jugadores del planeta.