Un atragantamiento, una convulsión, una quemadura o una caída pueden ocurrir en cuestión de segundos y requieren respuestas distintas. En esos momentos, conocer una maniobra básica puede ayudar a proteger a una persona mientras llega el personal especializado. Sin embargo, también es fundamental identificar aquellas prácticas que deben evitarse, ya que algunas pueden agravar el cuadro.
Con motivo del Día Mundial de los Primeros Auxilios, el Dr. Alfredo Vásquez, jefe de Urgencias de la Clínica Anglo Americana, detalla cómo responder ante algunas de las situaciones más frecuentes y qué señales indican la necesidad de solicitar asistencia médica inmediata.
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Atragantamiento: actuar según la gravedad
Cuando alguien todavía puede hablar, respirar y toser con fuerza, el especialista recomienda alentarlo a continuar tosiendo, pues esta acción puede ayudar a expulsar el objeto. Si ya no consigue hacerlo, corresponde pedir ayuda e iniciar las maniobras de desobstrucción.
Vásquez advierte que no se deben introducir los dedos a ciegas en la boca para intentar retirar aquello que obstruye la vía respiratoria. El objeto podría desplazarse todavía más y dificultar la atención.
Convulsiones: proteger, no intervenir dentro de la boca
Durante una crisis convulsiva, la indicación del jefe de Urgencias es despejar el espacio para evitar que la persona se golpee con objetos cercanos. La prioridad consiste en reducir el riesgo de lesiones mientras atraviesa el episodio.
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El médico también descarta una práctica que todavía persiste como creencia popular: colocar cucharas, dedos u otros elementos dentro de la boca. Según explica, esto no impide que alguien “se trague la lengua” y puede ocasionarle heridas.
Quemaduras: agua corriente y nada de remedios caseros
Ante una lesión provocada por una fuente de calor, Vásquez aconseja retirar primero a la persona del peligro y luego enfriar el área afectada con agua corriente fresca durante aproximadamente 20 minutos.
El especialista señala que no debe utilizarse hielo, pasta dental, aceite, mantequilla ni cremas sobre la zona. Asimismo, recomienda no romper las ampollas que puedan aparecer después del incidente.
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Paro cardíaco: cada minuto resulta decisivo
Si una persona no responde y no respira normalmente, el experto indica solicitar asistencia médica e iniciar la reanimación cardiopulmonar (RCP). Esperar para comprobar si recupera la conciencia puede retrasar una intervención indispensable.
La importancia de actuar pronto también está respaldada por la American Heart Association, que señala que las probabilidades de supervivencia pueden disminuir aproximadamente un 10 % por cada minuto de demora en comenzar la RCP ante un paro cardíaco.
Caídas: evitar movilizar a la persona
Cuando ocurre una caída o un accidente y existe sospecha de una lesión importante, el médico recomienda no mover innecesariamente al afectado hasta que llegue ayuda especializada. Esta precaución cobra especial relevancia cuando podría existir daño en la columna.
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El objetivo, explica Vásquez, es evitar que una movilización inadecuada empeore una lesión que inicialmente podría no ser evidente.
¿Cuándo solicitar ayuda médica?
Hay situaciones que requieren una respuesta inmediata. Entre ellas figuran la pérdida súbita del conocimiento, una dificultad importante para respirar, el dolor intenso u opresivo en el pecho y las convulsiones.
De acuerdo con el especialista, también deben considerarse señales de alarma las reacciones alérgicas acompañadas de problemas respiratorios o hinchazón de la cara y la lengua. Asimismo, la debilidad o el adormecimiento repentinos en un lado del cuerpo, la desviación de la boca y la dificultad para hablar pueden advertir de un accidente cerebrovascular.
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La necesidad de reaccionar oportunamente se refleja en la actividad del Servicio de Atención Móvil de Urgencia (SAMU), que recibió más de 77 mil llamadas y realizó 17.065 atenciones con ambulancia entre enero y mediados de mayo de 2026.
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