Un atentado con explosivos ocurrido durante la madrugada de este viernes 28 de agosto dejó daños materiales en al menos diez viviendas ubicadas en el jirón Moyobamba. El ataque tuvo como uno de sus principales objetivos una bodega, cuya propietaria habría sido víctima de extorsión y decidió cerrar el establecimiento ante las constantes amenazas. La detonación ocurrió aproximadamente a la 1:30 y provocó que los vecinos salieran alarmados de sus casas debido al fuerte estruendo.
De acuerdo con Latina, la onda expansiva ocasionó la destrucción de vidrios, puertas y parte de las fachadas de los inmuebles situados en esta vía. La calle, debido a su reducido ancho, habría contribuido a que el impacto alcanzara varias propiedades colindantes. Familiares de la comerciante realizaron labores de limpieza durante las primeras horas del día; sin embargo, los daños permanecían visibles en la estructura de la vivienda donde funcionaba el negocio.
Entre los elementos afectados se encuentra una puerta cuyos vidrios terminaron completamente destrozados. Asimismo, la explosión alcanzó la caja principal correspondiente al servicio de gas domiciliario, situación que incrementó el riesgo para quienes permanecían en el sector. De acuerdo con la información difundida durante la cobertura, el incidente también comprometió inmuebles ubicados a ambos lados del local.
PUBLICIDAD
El caso evidencia además el nivel de presión al que estarían sometidos pequeños comerciantes de la zona. Según los familiares de la propietaria, sujetos desconocidos le exigían hasta 50.000 soles a cambio de permitirle continuar con sus actividades comerciales sin sufrir nuevos ataques. La amenaza habría persistido durante un periodo previo a la detonación, por lo que la familia optó finalmente por suspender la atención de la bodega.
La situación no se habría limitado a este establecimiento. Durante la madrugada, individuos llegaron hasta dos viviendas para colocar artefactos explosivos. Las imágenes registradas después del incidente muestran restos de vidrios y otros materiales esparcidos en la vía pública, mientras los vecinos intentaban evaluar los daños ocasionados por la detonación.
El temor también alcanzó a otros residentes que desarrollan actividades económicas en el sector. Algunos vecinos son dirigentes de mototaxistas y otros administran pequeños negocios, por lo que el episodio genera preocupación ante la posibilidad de nuevos ataques vinculados con cobros extorsivos. El hecho ocurre en un contexto de creciente preocupación por la violencia contra comerciantes y trabajadores independientes.
PUBLICIDAD
Este atentado se produce, además, mientras las autoridades impulsan nuevas medidas dentro del estado de emergencia declarado para enfrentar la delincuencia. Entre las disposiciones contempladas figura una restricción para el personal policial que participe en patrullajes u operativos relacionados con acciones reservadas contra organizaciones criminales.
De acuerdo con lo explicado durante la cobertura, los agentes no podrán utilizar sus teléfonos ni otros medios de comunicación personales cuando desarrollen intervenciones de carácter reservado. En esos casos, deberán emplear exclusivamente equipos oficiales y canales institucionales.
La medida busca reducir el riesgo de filtraciones de información durante los operativos. La disposición responde a cuestionamientos previos sobre la posibilidad de que información relacionada con intervenciones policiales pueda llegar a integrantes de organizaciones delictivas antes de que se ejecuten las acciones.
PUBLICIDAD
Mientras continúan las diligencias para determinar quiénes colocaron los explosivos y establecer las responsabilidades correspondientes, los habitantes del jirón Moyobamba permanecen preocupados por su seguridad. La propietaria de la bodega, por su parte, ha decidido mantener cerrado el negocio ante el temor de convertirse nuevamente en blanco de los extorsionadores.
PUBLICIDAD