La emergencia en el nevado Huascarán expuso una cadena de fallas que los especialistas llevan años advirtiendo: ausencia de protocolos de rescate, guías sin certificación que operan con impunidad y agencias de turismo que cobran hasta 10.000 soles por expedición sin exigir un seguro de vida o de accidentes a sus clientes.
Tres personas desaparecieron a más de 6.000 metros sobre el nivel del mar: Alejandro “Chicho” Ugarte, su amigo Freddy Saúl Mendoza Lisana y el guía Artidoro Salas. La conductora de televisión e influencer Paola Quiapina, pareja de Ugarte, denunció públicamente la falta de apoyo durante las horas críticas y utilizó sus redes sociales para exigir que un dron de alta tecnología que había logrado llegar a la zona fuera aprovechado en la búsqueda. “Ya pudimos mandar acá este dron que les estoy explicando que tiene alta tecnología y no perdemos la fe”, declaró. En paralelo, una avalancha en el sector de la Canaleta mató al cargador Ignacio Chincha. El turista indio Kailash Tiagraham y el guía Edgar Laveriano, parte de la misma expedición, fueron rescatados por un helicóptero de la Fuerza Aérea del Perú.
La falta de protocolo, entre la vida y la muerte
Las propias autoridades reconocieron sus limitaciones durante la emergencia. “Nosotros no contamos con técnico suficiente ni con personal para poder subir allá a ayudarles”, admitió un vocero de los equipos de rescate. Los helicópteros disponibles no tienen capacidad de aterrizaje a esa altitud, lo que convierte cada operación en una carrera contra el tiempo y el frío extremo. Más de 40 rescatistas, drones y aeronaves continuaban la búsqueda al cierre de esta nota.
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La ausencia de un protocolo claro de respuesta ante emergencias en alta montaña es, para los expertos, una falla estructural. Países con destinos comparables —como Argentina con el AONCA, el pico más alto de América, cuyas expediciones cuestan entre 6.000 y varios miles de dólares— cuentan con sistemas de respuesta consolidados. “Otros países cobran mucho más, pero es porque ellos tienen ya un protocolo y solamente el presupuesto que cobran es derivado solamente para ver la parte de ecología, ambiente, proteger el parque, no más”, explicó Hulver Eguiluz, experto guía de alta montaña.
Guías piratas: entre el 40% y el 60% del mercado
Eguiluz reveló la dimensión del problema con cifras que inquietan: “Sería un 40% de piratas, hasta 60%, que hay personas que subieron un par de veces y ya se creen guías y se hacen llamar guías.” La expresión “piratas” alude a operadores sin habilitación oficial que se ofrecen como guías certificados. Cuando un turista pregunta por la credencial, la respuesta suele ser otra pregunta: “¿Dónde está la fiscalía de previsión del delito? ¿Un representante de tour o uno de la policía de turismo?”. Los operativos de control existen, reconoció el experto, pero su alcance es limitado: “En ciertas ciudades brilla la autoridad por su ausencia.”
Un destino premiado con una tarifa de entrada de 150 soles
La paradoja es llamativa. En 2025, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas, CERNAMP, reconoció al Parque Nacional Huascarán como el mejor destino de aventura del mundo. Ingresar al parque cuesta apenas 150 soles. Esa tarifa, advirtió Eguiluz, no garantiza ningún estándar de seguridad para el visitante.
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El costo real de una emergencia
Las agencias que organizan estas expediciones cobran cerca de 10.000 soles por grupo y no exigen seguro de vida ni de accidentes como condición de contratación. Sin embargo, un rescate en helicóptero puede costar hasta USD 20.000, según las aseguradoras. Para dimensionar la diferencia: expediciones a destinos considerados más seguros, como las montañas de Alaska, tienen tarifas de guía de alrededor de USD 15.000; en el Everest, el costo asciende hasta USD 60.000. Esa brecha de precio refleja, en parte, la brecha de seguridad.
Sin red de protección para el turista
La pregunta sobre quién protege al visitante ante una emergencia en el Huascarán no tiene respuesta institucional clara. “Lamentablemente no hay nada escrito ahí. Estamos en pañales”, resumió Eguiluz. Mientras tanto, más de 40 rescatistas continúan la búsqueda en condiciones extremas, con el frío y la altitud como adversarios permanentes.