La renovación anual del puente inca de Q’eswachaka volvió a reunir a las comunidades del distrito de Quehue, en la provincia cusqueña de Canas, para preservar una de las tradiciones ancestrales más importantes del país. La reconstrucción de esta estructura, elaborada únicamente con fibras vegetales y técnicas transmitidas de generación en generación, convocó a más de mil habitantes de la zona, además de visitantes nacionales y extranjeros interesados en documentar este legado cultural.
La actividad reunió a comuneros de Winchiri, Qollana Quehue, Chaupibanda y Chokayhua, quienes participaron en las distintas etapas de la reconstrucción del puente, considerado el último puente inca de estas características que permanece en funcionamiento. La tradición forma parte del Qhapaq Ñan, la antigua red vial del Tahuantinsuyo, y conserva procedimientos que se mantienen desde hace más de cinco siglos.
Comunidades iniciaron la reconstrucción con rituales ancestrales
Las labores comenzaron el 2 de julio con ceremonias dedicadas a la Pachamama y a los Apus, como parte de la cosmovisión andina que acompaña cada etapa del proceso. Después de las ofrendas, los comuneros iniciaron la preparación de los materiales necesarios para levantar nuevamente el puente sobre el río Apurímac.
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Días antes, mujeres, adolescentes y adultos recolectaron ichu de la especie conocida como “qoya”, una planta que crece en esta zona de Cusco. Posteriormente, las fibras recibieron un tratamiento tradicional mediante golpes con piedras y remojo, procedimiento que permitió fabricar gruesos cordones destinados a sostener la estructura de más de 40 metros de longitud.
Walter Oroche Quispe, alcalde de Quehue, explicó a la Agencia Andina que el tendido de los cordones también estuvo acompañado por ceremonias tradicionales. “Los cordones son gruesos y tienen que pasar de un lado a otro”, señaló la autoridad al referirse al momento más delicado del proceso constructivo.
Según la información difundida, los especialistas tradicionales, junto con sacerdotes ancestrales, realizaron invocaciones para solicitar protección durante las labores y pedir por la resistencia de la estructura antes del inicio del entrelazado de las cuerdas.
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La tradición superó un conflicto entre comuneros y autoridades
La reconstrucción del puente sufrió un retraso respecto al cronograma previsto para la tercera semana de junio. De acuerdo con Walter Oroche Quispe, la demora respondió a diferencias con un grupo de comuneros relacionadas con la ejecución de la actividad.
El alcalde indicó que algunos participantes solicitaron un pago económico a la Municipalidad de Quehue para efectuar la renovación del puente. La petición no prosperó y dio paso a reuniones con representantes de la Dirección de Cultura de Cusco, la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo (Gercetur) y otras instituciones vinculadas con la protección del patrimonio cultural.
Tras los encuentros, las partes alcanzaron un acuerdo para continuar con la reconstrucción sin modificar el carácter tradicional de la actividad. Oroche Quispe sostuvo que existía preocupación por el riesgo que representaría convertir esta manifestación cultural en una práctica comercial.
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“Si esto se convierte en mercado de pagos perdería ese sentido cultural, ellos lograron entender y no se puede perder un patrimonio como tal”, afirmó el alcalde al explicar el resultado de las conversaciones.
El reconocimiento internacional fortaleció la conservación del puente
La relevancia cultural del Q’eswachaka recibió un importante respaldo institucional durante los últimos años. En 2009 obtuvo la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación y, cuatro años después, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) lo incorporó a la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Este reconocimiento destacó la preservación de los conocimientos tradicionales y la participación comunitaria que permite reconstruir el puente cada año mediante técnicas ancestrales, sin recurrir a materiales industriales.
Según Walter Oroche Quispe, el interés turístico aumentó desde esas declaratorias. El alcalde indicó que el puente recibe alrededor de cien visitantes por día y que la cifra suele incrementarse durante los fines de semana.
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La autoridad también informó que entre los asistentes llegaron documentalistas, antropólogos, estudiantes de posgrado, reporteros extranjeros y visitantes procedentes de países como Bélgica e Italia. “Ya tenemos turistas que nos visitan, hay documentalistas, reporteros del extranjero, de Bélgica, Italia y otros que llegaron de manera individual, antropólogos, egresados de universidades, estudiantes que hacen su maestría, están documentando”, declaró a la Agencia Andina.
Festival folclórico y turismo acompañaron la renovación del Q’eswachaka
La reconstrucción del puente coincidió con la realización del XXXIV Festival Folclórico Q’eswachaka 2026, actividad que reunió expresiones culturales propias de la zona. Durante el fin de semana, las autoridades proyectaron la llegada de más de dos mil turistas interesados en recorrer el puente y participar en las celebraciones.
El programa incluyó un concurso con la participación de 35 danzas tradicionales, además de espacios destinados a la gastronomía local. Paralelamente, operadores turísticos continuaron promoviendo otros atractivos del distrito de Quehue, entre ellos el canotaje en el río Apurímac, experiencias de turismo vivencial, la reserva de vicuñas, el chaku, el templo colonial del Señor Exaltación y los complejos arqueológicos de Quehuemarka y Llantuko.
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Walter Oroche Quispe también informó que un proyecto de integración vial permitiría reducir el tiempo de viaje hacia el puente desde la ciudad del Cusco, aspecto que facilitaría el acceso de visitantes a uno de los principales símbolos del patrimonio cultural andino.