El 24 de junio, dos potentes terremotos sacudieron Venezuela, dejando más de 1.900 fallecidos y miles de damnificados. Desde entonces, la pregunta sobre el tiempo máximo para hallar sobrevivientes bajo los escombros se volvió central en las operaciones de rescate.
El brigadier mayor Carlos Malpica, jefe departamental de Lima Este del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP) y líder del equipo USAR Perú, explicó que la probabilidad de encontrar personas vivas disminuye rápidamente con las horas.
“Tenemos que entender que, a medida que pasan las horas y los días, la posibilidad de supervivencia va disminuyendo. Es aproximadamente un 13% diario de reducción en las opciones de rescate exitoso. Por eso el tiempo de respuesta es clave”, afirmó en conversación con la agencia Andina.
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Durante la primera semana después del desastre, según Malpica, las probabilidades de rescate aún existen, aunque se reducen a menos del 5% tras el séptimo día.
“Más o menos hasta el séptimo día es la ventana en la que aún hay probabilidades, aunque ya menores al 5%. Sin embargo, eso no descarta que al día 10 u 11 se pueda encontrar alguna víctima con vida”, sostuvo el jefe de bomberos.
Casos extremos han marcado la historia de los rescates, como el terremoto de Haití en 2010, donde una persona logró sobrevivir 28 días bajo los escombros, aunque estas situaciones son excepcionales.
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Factores que determinan la supervivencia
El tiempo no es el único factor en la supervivencia tras un terremoto. Las condiciones en las que queda atrapada la persona y el acceso temprano a atención médica son igualmente determinantes.
Según Malpica, “el principal problema es la deshidratación. Existe una regla básica: tres minutos sin aire, tres días sin agua y tres semanas sin comida. En estos casos, el agua y el calor son factores críticos”. Las lesiones por aplastamiento representan uno de los mayores riesgos.
“Se produce lo que se llama síndrome de aplastamiento, donde las toxinas del músculo afectan principalmente a los riñones. Una persona puede desarrollar este síndrome tras seis u ocho horas de estar atrapada”, detalló.
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La coordinación médica juega un papel clave en el éxito de los rescates. “No solo es el trabajo de los rescatistas. Es fundamental la intervención de equipos médicos especializados, incluso con quirófanos de campaña para atender traumatismos y realizar cirugías de emergencia”, señaló el brigadier.
Las condiciones en terreno agravan la labor: temperaturas que alcanzan los 39 grados y sensación térmica por encima de los 40 afectan tanto a víctimas como a rescatistas. Dos integrantes del equipo peruano fueron repatriados por golpe de calor severo y ya se encuentran estables.
La tecnología y el olfato canino
En las zonas de desastre, donde la tecnología enfrenta sus límites, los equipos de rescate recurren a recursos como drones, cámaras térmicas y, sobre todo, perros entrenados.
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Kaira, una pastor belga malinois, es parte del equipo USAR Perú y fue clave en la localización de sobrevivientes en Venezuela. El extraordinario olfato de estos animales permite detectar señales de vida en lugares inaccesibles para el personal, una capacidad que hasta ahora ninguna tecnología ha superado.
Durante la operación internacional, Kaira logró ubicar a Belkys Barreto, una mujer de 60 años que sobrevivió cerca de tres días bajo los restos de un edificio colapsado en La Guaira. “La capacidad de los perros de búsqueda sigue siendo insustituible durante este tipo de emergencias”, aseguró Malpica.