Sandro Cavana, peruano residente en Venezuela desde hace casi treinta años, relató cómo vivió los recientes terremotos en Caracas y el impacto en su entorno inmediato. La situación que describe refleja un escenario de incertidumbre y temor entre los vecinos.
Cavana explicó que a poca distancia de su vivienda existe un comedor popular destinado a personas de la tercera edad, donde habitualmente se forma una larga fila de adultos mayores para acceder a un menú económico. Tras el sismo, ese espacio permanece cerrado, lo que agrava la vulnerabilidad de quienes dependen de esta ayuda diaria.
“Son personas necesitadas, donde un menú cuesta dos dólares. Siempre hay cola, mucha cola de personas adultas de tercera edad. Ahora ese comedor no va a abrir”, explicó a América Noticias.
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El entrevistado también mencionó la suspensión de actividades escolares y otras ante el movimiento sísmico que sacudió el país y ha dejado más de mil heridos.
Daños en las edificaciones
“La mayor parte de los edificios se dañó. La cerámica se desprendió con el movimiento, el tarrajeo se vino abajo y la policía vigiló varias construcciones”, detalló Cavana. El daño en las estructuras resulta evidente, con cerámicas caídas, revestimientos desprendidos y grietas visibles en numerosos inmuebles.
Desde la planta baja de su propio edificio, mostró imágenes de los daños y compartió que incluso una figura religiosa que conservaba desde hace veinte años se rompió tras el temblor.
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Cavana comparó la zona donde reside en Caracas con áreas del centro de Lima, como Abancay y Tacna, aunque destacó que en la capital venezolana predominan los edificios de varios pisos, la mayoría de más de quince plantas.
“Mire todos los edificios que hay. Las ventanas todas rotas. Los edificios se han agrietado en la parte de arriba. Los negocios están cerrados”, describió mientras mostraba las calles vacías y con acceso restringido debido a los escombros, producto de las estructuras colapsadas.
El temor entre los habitantes persiste. Cavana señaló que muchas personas permanecen en la calle por miedo a las réplicas y a que nuevas grietas o desprendimientos afecten aún más los edificios.
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Perú ofrece ayuda
Un grupo de 40 bomberos peruanos especializados en búsqueda y rescate urbano permanece en alerta para movilizarse hacia Venezuela, con el objetivo de apoyar en las labores de emergencia tras los dos terremotos que sacudieron ese país, ambos con magnitudes superiores a 7. Hasta el momento, el balance oficial reporta más de 160 personas fallecidas y cerca de 1,000 heridas. Mario Mark, jefe de la Unidad de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, detalló a RPP Noticias que el equipo ya se encuentra en fase de preparación y aguarda la solicitud oficial de ayuda humanitaria por parte de las autoridades venezolanas.
Este contingente pertenece a una fuerza élite entrenada para intervenir en situaciones de gran complejidad, como estructuras colapsadas producto de terremotos o derrumbes. El equipo cuenta con personal capacitado y recursos técnicos, entre los que destacan herramientas para perforar concreto, cámaras para búsqueda en espacios confinados, sensores capaces de captar sonidos bajo los escombros y unidades caninas especializadas en la localización de víctimas atrapadas.