La mentalidad emprendedora no nace, se forma: el rol clave de las universidades peruanas

Emprender no es únicamente crear un negocio, sino desarrollar la capacidad de identificar problemas, generar soluciones, gestionar recursos y tomar decisiones en entornos inciertos

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Businesswoman in a seminar drawing a graph
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En el Perú, hablar de emprendimiento suele estar asociado al esfuerzo individual, a la intuición o incluso a la necesidad. Sin embargo, esta mirada resulta incompleta frente a un contexto donde miles de jóvenes enfrentan dificultades para insertarse en el mercado laboral. Según el informe Juventud en Cifras 2025, el 17% de personas entre 15 y 29 años no estudia ni trabaja, lo que evidencia brechas importantes en formación y oportunidades.

Frente a este panorama, la mentalidad emprendedora no debería entenderse como un rasgo innato, sino como una competencia que se construye. Emprender no es únicamente crear un negocio, sino desarrollar la capacidad de identificar problemas, generar soluciones, gestionar recursos y tomar decisiones en entornos inciertos. Estas habilidades son hoy tan relevantes como cualquier conocimiento técnico.

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El desafío, entonces, recae en gran medida en las universidades. Más allá de impartir contenidos teóricos, estas instituciones deben convertirse en espacios donde los estudiantes puedan experimentar, equivocarse, innovar y construir soluciones reales. La formación emprendedora exige metodologías activas, conexión con el entorno y un enfoque que acerque el aprendizaje a los desafíos del mundo actual.

En ese sentido, compartir experiencias y reflexiones sobre innovación, transformación digital y los cambios en el mercado laboral se vuelve fundamental. Los jóvenes necesitan comprender cómo evolucionan las industrias, qué habilidades serán demandadas en el futuro y cómo pueden adaptarse a un entorno en constante transformación. No basta con enseñar conceptos; es necesario generar espacios de diálogo que conecten la teoría con la práctica.

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En esa línea, iniciativas que promueven el intercambio académico y el contacto directo con estudiantes cumplen un rol clave. En el marco de mi visita a Perú, como parte de una gira académica en América Latina, vengo participando en encuentros con jóvenes donde compartimos experiencias y reflexiones sobre innovación, transformación digital y los desafíos del futuro del trabajo. Estos espacios buscan acercar el conocimiento a la realidad de los estudiantes y fomentar una formación más práctica, crítica y conectada con su entorno.

El Perú no necesita solo más emprendedores, sino mejores emprendedores: jóvenes preparados, con pensamiento crítico y capaces de innovar con propósito. Formar esta mentalidad no es tarea de unos pocos, sino una responsabilidad compartida entre universidades, instituciones y la sociedad en su conjunto. Porque emprender, al final, no es solo crear negocios, sino construir futuro.

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