El aspirante de izquierda Roberto Sánchez sostuvo que sus conversaciones con excandidatos y dirigentes que se sumaron a su campaña fueron “abiertas, públicas y respetuosas”, y negó que existieran negociaciones “debajo de la mesa” para repartirse carteras o espacios en el Estado.
Varios excandidatos presidenciales y dirigentes de distintos partidos expresaron el jueves su respaldo público al aspirante izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos Por el Perú, con miras a la segunda vuelta electoral de este domingo 7 de junio frente a la candidata derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular. Lo hicieron, según indicaron en una rueda de prensa, “en defensa de la democracia”.
Un respaldo público de excandidatos y dirigentes
En esa presentación se alinearon el líder del partido de centroizquierda Ahora Nación, Alfonso López Chau; los dirigentes de Obras, Ricardo Belmont y Daniel Barragán; y el representante de Somos Perú, George Forsyth. También se destacó que los excandidatos Mesías Guevara (Partido Morado) y Yhony Lescano (Cooperación Popular) respaldaban a Sánchez frente a Fujimori.
PUBLICIDAD
El acto buscó proyectar una coalición amplia para atraer a votantes que en la primera vuelta optaron por otras alternativas y que ahora deben elegir entre dos candidaturas en disputa. En ese contexto, el debate sobre alianzas políticas y eventuales acuerdos de gobierno quedó en el centro de la conversación pública.
“No, ninguno de ellos”: Sánchez negó pedidos de carteras
La mañana de este viernes, en una entrevista en Radio Exitosa, Sánchez fue consultado de forma directa por la posibilidad de que los respaldos estuvieran atados al reparto de ministerios. El periodista planteó que las alianzas podrían estar acompañadas de acuerdos “sobre la mesa” o, por el contrario, de arreglos “abajo de la mesa” con dirigentes “repartiéndose ministerios”.
Sánchez respondió que ese tipo de prácticas se volvió “recurrente” en los últimos años y aceptó el señalamiento sobre el deterioro institucional: “Así es”, dijo, ante la idea de que esos acuerdos se habían vuelto “inmorales”. En ese mismo tramo, afirmó una “gran verdad” sobre sus conversaciones con quienes se sumaron a su candidatura: “Ni don Ricardo Belmont ni Alfonso López Chau” fueron a pedirle cargos.
PUBLICIDAD
Ante la insistencia del entrevistador —“A pedir ministerios”—, Sánchez fue tajante: “No, ninguno de ellos”. Añadió que mantuvieron “conversaciones abiertas, públicas, respetuosas”, con participación de equipo técnico, y reconoció que en ese proceso hubo discrepancias.
Crítica al “interinaje” y a un Congreso con “superpoder”
Sánchez vinculó la discusión sobre reparto de ministerios con lo que describió como un ciclo de gobiernos de interinaje que, según su versión, se sostuvieron “cediendo los ministerios y los espacios en la administración pública”. También cuestionó el funcionamiento del régimen político y sostuvo que, aunque la Constitución establece un esquema “semipresidencial”, “no lo han respetado”.
En su lectura, el sistema habría derivado “de facto” hacia un modelo “parlamentarizado”, al que calificó como “el superpoder”. En esa línea, rechazó lo que presentó como un desconocimiento de la opinión ciudadana y mencionó, como ejemplo, que “el pueblo dijo no a la bicameralidad”.
PUBLICIDAD
Un mensaje a los votantes fuera de su primera vuelta
En la parte final de su respuesta, el candidato insistió en que los respaldos no se basaron en pedidos de puestos sino en coincidencias programáticas. Dijo que, pese a diferencias, lograron pasar a una “coherencia” con lo que atribuyó a la “mayoría nacional”: “justicia, desarrollo, afuera la pobreza, nunca más discriminación”.
Con la segunda vuelta programada para este 7 de junio, el equipo de Sánchez busca consolidar una imagen de alianzas transparentes y centradas en propuestas, en un escenario donde el electorado que no lo apoyó en primera vuelta se volvió decisivo para el resultado final.