El sistema financiero peruano cerró marzo de 2026 con una utilidad neta acumulada de 17.934 millones de soles, según los datos presentados por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS).
Esta cifra representa un incremento de 4.278 millones de soles respecto al mismo periodo del año anterior, consolidando una tendencia positiva en la rentabilidad del sector.
El margen financiero sobre activos continuó su trayectoria ascendente desde 2025, impulsado por el crecimiento del crédito, menores niveles de incumplimiento y una reducción significativa del gasto en provisiones.
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La SBS destacó que la rentabilidad del sistema, medida por el Retorno sobre Patrimonio (ROE), alcanzó 20,18 % a marzo de 2026.
Las empresas microfinancieras reportaron un ROE de 20,9%, cifra que superó a la de los bancos grandes, que registraron 20,4 %. Además, el ratio de cobertura de provisiones se situó en 163%, reflejando una posición sólida para absorber riesgos de cartera.
SBS: Familias reducen el peso de las deudas en sus ingresos
Los hogares peruanos experimentan una mejora en su situación financiera. El ratio cuota-ingreso, indicador que mide qué porcentaje del ingreso familiar se destina al pago de deudas, descendió a 25,8 % en 2025, frente al 27 % del año anterior.
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Este nivel es el más bajo desde 2018 y sugiere una menor presión de sobreendeudamiento para las familias, de acuerdo con el informe de la SBS.
El crecimiento del empleo formal, que avanzó 5,7 % anual a marzo de 2026, y el incremento de los ingresos reales han fortalecido la capacidad de pago de los hogares.
Paralelamente, el crédito de consumo mostró un alza anual de 8 % al cierre de marzo de 2026, impulsado en parte por la expansión de los créditos a través de billeteras digitales y canales automatizados.
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Crece el crédito al consumo y mejora la calidad de cartera
El crédito total del sistema financiero creció 5,9 % anual a marzo de 2026. El crédito hipotecario avanzó 6,8% anual, con dinamismo en regiones como Ica, Junín, Arequipa y Lima.
En el segmento empresarial, la cartera mayorista aumentó 2,5 % anual, mientras que la minorista (PYME) lo hizo en 9,5%.
La SBS remarcó que la calidad de la cartera mejoró: la morosidad general se ubicó en 3,3 % —menor a los niveles registrados antes de la pandemia— y la morosidad ajustada también mostró una tendencia descendente.
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El ratio de incumplimiento para créditos de consumo se redujo a 6,2 %, regresando a niveles prepandemia. En el caso de las microempresas (MYPE), la mora cayó a 6,9 % tras haber alcanzado picos de hasta 10 % en años previos.
Por su parte, la cartera mayorista mantuvo ratios de incumplimiento bajos, con leves variaciones atribuibles a casos puntuales, precisó la superintendencia.
Riesgos latentes: política, clima y calificación soberana
Durante la presentación del informe, la SBS recalcó que, si bien el sistema exhibe indicadores de solidez y solvencia, persisten ciertos riesgos. Entre ellos, mencionó el posible impacto de la inestabilidad política y social, la intensificación del fenómeno de El Niño y la potencial rebaja de la calificación crediticia soberana.
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Según la entidad, estos factores podrían encarecer el financiamiento para empresas, bancos y familias, aunque actualmente las pruebas de estrés muestran que el sector mantiene suficientes colchones de liquidez y capital.
El contexto electoral de 2026 provocó una ralentización moderada en las decisiones de inversión y un deterioro en las expectativas empresariales y de los consumidores, aunque sin un efecto marcado en la colocación de crédito hasta abril.
La SBS señaló que los segmentos de consumo y microempresa son los más sensibles a choques económicos, mientras que el segmento mayorista y el hipotecario se han mostrado más estables.
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Digitalización y nuevos jugadores transforman el mercado financiero
La digitalización financiera continuó avanzando en el sistema, con mayor uso de billeteras digitales y canales como WhatsApp para el otorgamiento de créditos de bajo monto.
Esta tendencia, según la SBS, favorece la competencia y la entrada de nuevos actores, incluidas fintech y emisoras de dinero electrónico. El organismo mantiene como prioridad estratégica el desarrollo del esquema de finanzas abiertas (open finance), con foco en la seguridad y la protección de datos de los usuarios.
El informe también abordó la supervisión de cooperativas de ahorro y crédito, señalando que desde 2018 se liquidaron o cerraron 220 entidades, quedando en la actualidad unas 260. El sector cooperativo muestra estabilidad y cobertura de depósitos a través del Fondo de Seguro de Depósito Cooperativo.
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