La protección de las tradiciones alimentarias ganó espacio en las agendas culturales internacionales durante los últimos años. Organismos multilaterales y gobiernos comenzaron a observar que muchas prácticas vinculadas con la producción y preparación de alimentos enfrentan riesgos asociados al cambio climático, la transformación económica y la pérdida de conocimientos transmitidos entre generaciones. En ese escenario, la UNESCO impulsó proyectos dirigidos a documentar y preservar expresiones culinarias consideradas parte del patrimonio cultural inmaterial.
En Perú, esa discusión incluye prácticas relacionadas con el ceviche y el cultivo tradicional del maíz. Ambas expresiones forman parte de dinámicas sociales y culturales que involucran a comunidades pesqueras y agrícolas en distintas regiones del país. La organización internacional informó la culminación de la segunda fase del proyecto “Atlas Internacional de la Alimentación y Plataforma Digital para salvaguardar, promover y transmitir prácticas alimentarias a las generaciones futuras”.
La iniciativa cuenta con financiamiento del Ministerio de Cultura del Reino de Arabia Saudí dentro del Programa de Cultura y Tecnologías Digitales de la UNESCO. Según la entidad, el proyecto busca desarrollar herramientas digitales y generar información destinada a preservar conocimientos tradicionales vinculados con la alimentación y su transmisión a nuevas generaciones.
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El ceviche de Piura entra en el centro del proyecto internacional
Uno de los ejes del programa se concentró en las calas pesqueras de El Ñuro y Cabo Blanco, en Piura. La UNESCO Perú señaló que las comunidades de pescadores artesanales mantienen conocimientos relacionados con la gestión sostenible de los ecosistemas marinos y con técnicas de pesca selectiva utilizadas desde hace décadas.
La organización explicó que estas prácticas permiten conservar recursos marinos y asegurar la calidad de los ingredientes empleados en la preparación del ceviche. El proyecto incorporó este caso debido a la relevancia cultural y gastronómica de esta preparación dentro del país.
La UNESCO recordó además que las prácticas y significados asociados a la preparación y consumo del ceviche ingresaron en 2023 a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ese reconocimiento internacional convirtió al plato en uno de los símbolos culturales peruanos con mayor visibilidad fuera del país.
El trabajo realizado en Piura también incluyó la elaboración de materiales audiovisuales sobre la pesca artesanal selectiva desarrollada en El Ñuro y Cabo Blanco. Según la entidad, el documental producido muestra la relación entre sostenibilidad, identidad local y continuidad del ceviche como patrimonio cultural vivo.
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El maíz del Valle Sagrado mantiene prácticas ancestrales
La segunda experiencia analizada corresponde al Valle Sagrado de los Incas, en Cusco, especialmente en la provincia de Urubamba. De acuerdo con la UNESCO Perú, el maíz conserva un papel central dentro de la vida cultural y espiritual de las comunidades campesinas de la zona.
Las familias agricultoras preservan técnicas tradicionales adaptadas a las condiciones del territorio andino. La organización indicó que estos conocimientos provienen de periodos prehispánicos y continúan presentes en las actividades agrícolas contemporáneas.
La UNESCO recordó que los conocimientos y prácticas vinculados con el maíz recibieron reconocimiento como Patrimonio Cultural Nacional en 2009. Ese registro destacó su importancia para la identidad cultural y la seguridad alimentaria de las comunidades locales.
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Dentro del proyecto también figura el trabajo del Museo Misterios del Maíz, dirigido por Amadeo López. Según la organización, este espacio se dedica a conservar variedades de maíz del Valle Sagrado y prácticas agrícolas ecológicas desarrolladas en Huayllabamba.
Las actividades iniciales incluyeron reuniones con productores y autoridades locales de Urubamba. La UNESCO explicó que esos encuentros funcionaron como preparación para talleres orientados al intercambio de conocimientos y al análisis de desafíos relacionados con la preservación de las tradiciones agrícolas.
Talleres y diálogo entre comunidades e instituciones
El programa incorporó talleres participativos en Cusco y Piura. La UNESCO Perú informó que estos espacios reunieron a comunidades locales, especialistas e instituciones públicas para debatir sobre la protección de las tradiciones alimentarias.
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Durante las reuniones, los participantes analizaron amenazas que afectan la continuidad de estas prácticas. Entre los factores identificados aparecieron el cambio climático y la expansión de nuevas actividades económicas.
La organización también indicó que los talleres permitieron discutir medidas destinadas a fortalecer la transmisión intergeneracional de conocimientos tradicionales. Las sesiones incluyeron reflexiones sobre la importancia cultural de estas prácticas y sobre la necesidad de promover mecanismos de preservación.
Según la UNESCO, el proyecto busca generar espacios de aprendizaje y diálogo sobre la relevancia de las tradiciones alimentarias dentro de las comunidades. La iniciativa además apunta a identificar experiencias que articulen preservación cultural y Objetivos de Desarrollo Sostenible.
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Diagnóstico de políticas públicas y cooperación internacional
Otra línea de trabajo se centró en la elaboración de un diagnóstico sobre políticas y programas vinculados con las prácticas alimentarias como patrimonio cultural inmaterial. El análisis incluyó la participación de diversas instituciones estatales.
La UNESCO Perú mencionó a los ministerios de Producción, Desarrollo Agrícola, Ambiente, Cultura, Salud y Comercio Exterior y Turismo entre las entidades consideradas dentro de la evaluación. El estudio revisó avances, limitaciones y oportunidades relacionados con la protección de tradiciones alimentarias.
A partir de ese proceso, el proyecto formuló recomendaciones dirigidas a fortalecer políticas integrales sobre patrimonio alimentario, identidad cultural y desarrollo sostenible. La organización indicó que estas propuestas formarán parte de un taller global con países participantes de la fase piloto.
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Los resultados del proyecto también pasarán a una plataforma digital internacional que reunirá experiencias de 16 países. Según la UNESCO, este espacio permitirá compartir conocimientos, difundir buenas prácticas y promover cooperación internacional en torno a la protección del patrimonio alimentario.