La discusión sobre el salario mínimo en Perú resurgió tras la propuesta de Roberto Sánchez, candidato presidencial de Juntos por el Perú, quien anunció su intención de elevar la remuneración mínima vital (RMV) a S/1.500 en caso de llegar al poder. Esta iniciativa, presentada en foros empresariales y mineros, ha generado posiciones encontradas entre representantes de las micro y pequeñas empresas (MYPES), gremios sindicales, economistas y miembros del actual gabinete. El equipo económico de Sánchez, encabezado por Pedro Francke, asegura contar con estudios técnicos que justificarían la viabilidad de este incremento.
Reacciones empresariales y sindicales
Varios líderes empresariales y representantes de las MYPES han manifestado inquietud acerca de la factibilidad de un aumento tan significativo sin la existencia de un expediente técnico público y accesible. Daniel Hermoza, presidente de MYPES Unidas del Perú, calificó la propuesta como “una mentira”, argumentando que un incremento drástico del salario mínimo obligaría a muchos pequeños empresarios a reducir su planilla ante la imposibilidad de absorber mayores costos laborales. Hermoza advirtió que “la medida no se podrá hacer porque lo que generará es reducir la contratación de nuevos empleados, ya que el efecto de reducir los costos de la empresa es reducir la mano de obra”.
Por su parte, la Cámara de Comercio de Lima sostuvo que la economía peruana no registra tasas de crecimiento que permitan asumir un ajuste salarial de ese calibre. El organismo señaló que la estabilidad del empleo formal y la capacidad de las pequeñas empresas para sostener sus operaciones se verían comprometidas si el incremento se aprueba sin un análisis detallado.
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A nivel sindical, la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) y la Federación de Trabajadores de Construcción Civil han solicitado un aumento aún mayor, hasta los S/1.850, justificándolo por el alza sostenida del costo de vida. El secretario de la Federación de Construcción Civil, Luis Villanueva, enfatizó que la brecha entre el salario mínimo y el valor de la canasta básica se amplía cada año, condenando a muchas familias a la precariedad.
El sustento técnico y el contexto económico
De acuerdo con información del equipo técnico liderado por Pedro Francke sostiene que ya existen estudios que respaldan la viabilidad presupuestaria y económica para elevar la RMV a S/1.500. Según el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), si se hubieran seguido de forma consistente los criterios técnicos de inflación y productividad definidos por el Consejo Nacional de Trabajo (CNT) desde 2007, el salario mínimo actual podría situarse en S/1.371.
El exviceministro de Empleo, Fernando Cuadros Luque, explicó que una política activa de incremento del salario mínimo puede reducir la pobreza sin generar inflación ni desempleo, siempre que se implemente de forma gradual. Cuadros estimó que un aumento inmediato hasta S/1.371 podría considerarse viable sin impactos adversos, pero alcanzar la meta de S/1.500 dependería del crecimiento económico sostenido en los próximos años.
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El reporte también detalla que las microempresas formales en Perú pagan en promedio S/1.700 mensuales a sus trabajadores, mientras que las pequeñas empresas alcanzan los S/2.800. El principal obstáculo para estos segmentos, según encuestas de ComexPerú, radica en el acceso limitado a financiamiento formal, lo que agrava la presión sobre sus márgenes operativos.
Opiniones del gobierno y el debate político
El ministro de la Producción, César Quispe Luján, pidió prudencia y postergó cualquier modificación de la RMV hasta que existan condiciones económicas más favorables. En entrevista con RPP, Quispe afirmó que “las MYPES están al límite de sus costos operativos” y que el sector textil y comercial ha enfrentado nuevos sobrecostos, lo que reduce aún más sus márgenes de ganancia. “En este momento, en estos meses, no, hay que ver el momento oportuno que podría darse el aumento”, aclaró el funcionario.
La propuesta de Roberto Sánchez ha sido calificada por sus detractores como una medida populista con fines electorales. Sin embargo, el candidato de Juntos por el Perú insiste en que su equipo cuenta con los elementos técnicos y legales necesarios para justificar el aumento. En su primer discurso tras la proclamación oficial del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Sánchez, reiteró el respaldo técnico de su plan y criticó la concentración empresarial en la economía peruana.
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El impacto en el sector público y otros segmentos
La gran mayoría de empleados del sector público ya recibe ingresos superiores al salario mínimo, por lo que el impacto fiscal de un eventual aumento sería limitado. En cambio, en el sector privado, la RMV sirve como base para la remuneración de trabajadores a tiempo parcial y sectores como la agroexportación, vigilancia y limpieza, donde los salarios suelen situarse en torno a la RMV.
El salario mínimo también influye en la determinación de otros derechos laborales, como la asignación familiar, gratificaciones, compensación por tiempo de servicios (CTS) y aportes a EsSalud. Un ajuste en la RMV tendría un efecto inmediato sobre estos beneficios, beneficiando potencialmente a más de un millón de trabajadores formales y, por extensión, a sus familias.
Antecedentes y perspectivas
En los últimos veinte años, el salario mínimo en Perú pasó de S/460 a S/1.130, tras catorce incrementos sucesivos entre 2006 y 2025. La falta de una institucionalización clara para los ajustes ha generado desfases acumulados, pues los incrementos dependen de decisiones políticas coyunturales y no de parámetros técnicos vinculantes.
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El debate sobre el aumento del salario mínimo seguirá en el centro de la discusión política y económica mientras persista el desacuerdo respecto a la necesidad de un expediente técnico transparente y la capacidad real de la economía peruana para absorber un ajuste de estas dimensiones.