Un sismo de magnitud 6.1 sacudió la región de Ica el martes 19 de mayo, reavivando el temor entre la población y evidenciando graves deficiencias en la infraestructura pública.
Según reportes preliminares, el movimiento telúrico dejó 24 heridos, suspensión de clases y daños en edificaciones educativas y religiosas, mientras las autoridades reconocieron la urgencia de recursos para atender la emergencia.
En esa línea, la advertencia de Patricio Valderrama, geólogo y doctor en Ciencias de la Tierra, apunta a un riesgo mayor: “la zona tiene la capacidad de generar un terremoto de grandes proporciones”, ya que el último gran remezón ocurrió hace casi veinte años, en el 2007 con consecuencias devastadoras. “Esa zona ya se recargó”, remarcó.
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Alerta sísmica
El Instituto Geofísico del Perú (IGP) localizó el epicentro del sismo a 41 kilómetros al sur de Ica, una zona históricamente afectada por terremotos vinculados al desplazamiento de la placa de Nazca.
La magnitud moderada del evento puso en evidencia la fragilidad de edificios públicos, entre ellos colegios, universidades y hospitales. “Estamos viendo edificios, sobre todo públicos, afectados”, afirmó Valderrama, quien subrayó que estas estructuras deberían ser las más seguras de la ciudad.
Las autoridades suspendieron las actividades académicas y administrativas en todas las instituciones educativas de Ica. Solo algunos colegios particulares intentaron reanudar clases, pero detuvieron actividades para evaluar daños y reportar a las autoridades educativas.
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Entre los daños más relevantes se encuentra el colapso parcial de la Catedral de Ica y afectaciones en al menos cinco centros educativos, tanto públicos como privados.
La advertencia
El recuerdo del terremoto del 15 de agosto del 2007, que devastó gran parte de Ica y la región sur, persiste entre los habitantes. En entrevista con Epicentro, Valderrama remarcó: “Ica fue ya afectada por el último gran terremoto que tuvimos el 15 de agosto del 2007, hace casi veinte años, y evidentemente no hemos aprendido la lección”.
El especialista explicó que todos los grandes terremotos en el Perú tienen su origen en la placa de Nazca, la cual se desplaza por debajo de la placa continental.
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“La zona de Ica ya tiene la potencialidad para generar un próximo terremoto. Ya han pasado veinte años, esa zona ya se recargó”, advirtió Valderrama en diálogo con Epicentro. Para el geólogo, este reciente sismo demuestra que la energía acumulada en la región podría liberarse en un evento de mayor magnitud, como ocurrió en 2007.
Daños y respuesta
El sismo del 19 de mayo dejó un saldo de 24 heridos en la ciudad de Ica, de acuerdo con Latina. La mayoría de los afectados presentaron contusiones leves y ya recibieron el alta médica. Solo una persona sufrió una fractura en el brazo tras caer al salir rápidamente de su vivienda.
El gerente general del Gobierno Regional de Ica declaró que se requiere presupuesto adicional para la atención de la emergencia y llamó a reportar inmediatamente cualquier daño a la capital, con el fin de agilizar la asignación de recursos y la ejecución de acciones para la recuperación de la región. La coordinación entre autoridades locales y nacionales resulta esencial para enfrentar las consecuencias del sismo y prevenir daños mayores en futuros eventos.
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Mitos y realidades
Durante su intervención en Epicentro, Valderrama desmintió algunas creencias populares acerca de los terremotos. Aclaró que los sismos pequeños no logran liberar suficiente energía para evitar un evento mayor.
“Un sismo chiquito es como intentar reducir el volumen de una piscina de agua con una cucharita. Esa es la cantidad de energía liberada, porque es enorme”, explicó
El doctor en Ciencias de la Tierra explicó que la escala sísmica es logarítmica y que, para igualar la energía de un sismo de magnitud seis, serían necesarios aproximadamente novecientos movimientos de magnitud tres.
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También rechazó la idea de que los fenómenos climáticos, como el viento o la lluvia, tengan relación con los terremotos. “La ciencia no ha encontrado conexión directa entre fenómenos climáticos y los eventos tectónicos”, afirmó Valderrama.