La tranquilidad de la urbanización El Golf, en la ciudad de Trujillo, se rompió el último domingo durante el turno nocturno de Juan Martínez Torres, quien hasta hace poco se dedicaba a la venta de pulseras artesanales. El vigilante murió atropellado mientras cumplía con su labor, luego de dejar su oficio anterior para buscar un ingreso que le permitiera sostener a su familia.
Del arte manual a la vigilancia
Antes de incorporarse al equipo de seguridad del condominio, Juan Martínez Torres era conocido entre los vecinos por su trabajo como artesano. Fabricaba pulseras de chaquira y las vendía en la playa y en distintos puntos de la ciudad. La necesidad de solventar los gastos del hogar y cuidar a su padre, un hombre de 92 años con Alzheimer, lo llevó a buscar un empleo más estable. Según relataron sus familiares, Martínez era una persona puntual y solidaria con el vecindario.
“Era una persona muy alegre, trabajadora, humilde, sencilla, sin ninguna maldad. Él se dedicaba a hacer sus pulseritas”, recordó su sobrina a Domingo Al Día. Sus habilidades manuales y su disposición para ayudar hicieron que muchos lo recordaran como un hombre de manos nobles.
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La noche del 3 de mayo, Juan Martínez Torres descansaba en una silla durante su turno de vigilancia. Un vehículo conducido por Maritza Alfaro Serna, empresaria de 32 años, lo embistió a alta velocidad. El impacto fue violento. Testigos y familiares narraron que la conductora, bajo los efectos del alcohol, se acercó al cuerpo de la víctima y, lejos de auxiliarlo, intentó escapar del lugar.
“La señora ha venido, le ha atropellado, ha mirado a don Juan, le ha dicho: ‘¿Qué pasó?’, luego ha querido arrancar y justo venía un motorizado de Rappi y le ha cerrado el paso para que no se dé a la fuga”, relató la sobrina de la víctima.
El parte médico posterior confirmó que Martínez sufrió fracturas múltiples en costillas, pelvis y fémur, lo que provocó una hemorragia interna que desencadenó un shock hipovolémico. Permaneció cinco días internado en la unidad de cuidados intensivos, mientras su familia aguardaba una mejoría que nunca llegó.
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“Claro, nosotros estábamos a la expectativa, hemos estado esperando a qué hora se despierta, porque él ha estado con aire artificial”, señaló su tío, quien explicó que la intervención quirúrgica no logró revertir el daño.
Familiares y comunidad exigen justicia
La muerte de Juan Martínez Torres generó indignación entre sus allegados y la comunidad de El Golf. La familia denunció irregularidades en la investigación inicial. El Primer Juzgado de Trujillo otorgó libertad con restricciones a Maritza Alfaro Serna, quien manejaba con 1,84 gramos de alcohol por litro de sangre y una licencia vencida desde 2022.
“Esa mujer tiene que irse presa. No puede ser posible que lo haya ingresado al hospital diciendo que se ha caído un techo. Ahí hay muchas cosas incongruentes que se tienen que aclarar”, reclamó la hermana de la víctima.
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La indignación aumentó cuando se supo que el parte policial describía el hecho como un “accidente de altura”, omitiendo el atropello y favoreciendo la situación legal de la conductora. El general PNP Ricardo Espinoza Cuestas, jefe de la Región Policial La Libertad, declaró que “la conductora se encuentra en calidad de detenida” y señaló falta de profesionalismo en la actuación de los agentes responsables del informe.
Tras el fallecimiento de Martínez, la Segunda Fiscalía Provincial de Flagrancia Delictiva de La Libertad solicitó recalificar el delito como homicidio culposo. El fiscal provincial Joan Valladares pidió una pena privativa de la libertad de cinco años y cuatro meses para Alfaro Serna, además de una reparación civil de 329.280 soles para los herederos y la incapacidad definitiva para conducir vehículos. El abogado de la acusada renunció al caso el mismo día en que se formalizó el pedido de prisión