Una lamentable situación viven decenas de pacientes oncológicos en el Hospital Edgardo Rebagliati Martins. Un grupo de padres de familia llegó hasta los exteriores del centro de salud para exigir atención inmediata y denunciar fallas en los tratamientos contra el cáncer, especialmente en menores que requieren terapias urgentes para frenar el avance de la enfermedad. La protesta evidenció una preocupación creciente por la falta de operatividad de equipos clave.
De acuerdo con los testimonios recogidos, varios niños diagnosticados con tumores malignos llevan semanas —e incluso meses— sin recibir radioterapia ni quimioterapia, procedimientos fundamentales dentro de sus protocolos médicos. Las familias aseguran que la principal causa sería la inoperatividad de equipos como el tomógrafo y las máquinas de radiación, lo que ha generado retrasos críticos en la atención.
Padres denuncian retrasos en tratamientos oncológicos y falta de equipos
Entre los casos más sensibles se encuentra el de una madre cuyo hijo, diagnosticado con un tumor maligno, debía iniciar su tratamiento desde febrero. Sin embargo, hasta la fecha no ha podido acceder a la radioterapia, pese a que, según explicó, es una etapa clave tras haber sido sometido a una operación. “Voy todos los días y no hay una fecha exacta. Siempre dicen que el equipo está malogrado”, relató.
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Otro testimonio refleja una situación similar. Una niña de cuatro años con diagnóstico de meduloblastoma debía recibir su tratamiento desde diciembre, pero su familia asegura que solo ha recibido respuestas sobre fallas técnicas. “Nos mandan a reclamar constantemente, pero no hay solución. Es urgente que reciba la radioterapia”, indicó su madre.
La problemática no solo afecta a pacientes de Lima. Varias familias han viajado desde regiones como Arequipa, Ucayali y zonas de la Amazonía peruana, con la esperanza de acceder a atención especializada en la capital. Sin embargo, denuncian que la falta de equipos médicos operativos y medicamentos ha prolongado su estadía sin resultados concretos.
Además de las dificultades con la radioterapia, también se reportaron problemas en áreas como anestesiología, donde —según los padres— los equipos son compartidos entre múltiples pacientes, pese a que deberían ser de uso individual. A esto se suma la falta de medicamentos para quimioterapia, lo que complica aún más la continuidad de los tratamientos.
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Incluso pacientes adultos han señalado retrasos. Uno de ellos indicó que espera desde diciembre una tomografía necesaria para iniciar su proceso oncológico. “Sin ese examen no puedo comenzar el tratamiento. Me dicen que el aparato sigue malogrado”, explicó.
Otro escándalo en EsSalud: detectan lavanderías clandestinas que procesaban ropa hospitalaria sin control sanitario
Una investigación periodística reciente reveló que prendas utilizadas en hospitales de EsSalud, incluyendo la red del Hospital Edgardo Rebagliati Martins, habrían sido procesadas en lavanderías clandestinas sin cumplir condiciones básicas de bioseguridad. El material analizado muestra que ropa potencialmente contaminada —con sangre o fluidos— no era separada ni tratada bajo protocolos diferenciados, lo que incrementa el riesgo de exposición a agentes infecciosos.
Los hallazgos también evidencian graves fallas en la supervisión y control del servicio. Durante inspecciones, se constató que algunos de estos locales operaban sin licencia de funcionamiento, sin certificaciones sanitarias ni documentos que acrediten su actividad. Además, se reportaron ambientes con acumulación de prendas mezcladas entre limpias y sucias, con olores intensos y sin clasificación previa, lo que contradice las normas técnicas que exigen separación, sellado y manipulación segura de textiles hospitalarios.
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A pesar de que el servicio implicó pagos millonarios, la entidad reconoció que el contrato principal de lavandería culminó en 2025, lo que obligó a implementar medidas de emergencia ante problemas de abastecimiento. En ese contexto, se recurrió a empresas cuestionadas para cubrir la demanda, mientras que desde la institución se aseguró que el servicio se desarrolla con normalidad. Sin embargo, los registros revisados muestran inconsistencias entre lo declarado oficialmente y las condiciones observadas, en medio de cuestionamientos sobre la seguridad de los pacientes.