En una vivienda de El Agustino, el hallazgo del cadáver de Christopher Jesús Herrera Valverde conmocionó a vecinos y autoridades. La noche en que ocurrió el hecho, una alarma se encendió cuando se observó sangre que salía por debajo de la puerta de la habitación que el joven de 24 años alquilaba desde hacía un año.
Al ingresar al cuarto, la policía y los residentes se encontraron con el falta escenario: Herrera Valverde yacía maniatado sobre su cama, con signos evidentes de tortura y múltiples golpes. Según los agentes a cargo, el cuarto presentaba un desorden considerable, lo que sugiere que el agresor habría buscado pertenencias u objetos de valor antes de abandonar el lugar.
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Pertenencias han desaparecido
El teléfono móvil de Herrera Valverde no fue encontrado, y los efectivos notaron que algunos de sus objetos personales habían desaparecido. El perfil de la víctima, descrito por los vecinos, corresponde al de una persona reservada y tranquila.
“Era bien reservado, totalmente callado”, relató un residente a El Agustino. Otro vecino confirmó que Herrera Valverde vivía solo en la habitación y que en ocasiones recibía la visita de un hombre, identificado como extranjero.
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“Sí, lo había visto con un chico, un venezolano, pero de ahí no se lo veía mucho, la verdad”, detalló el testigo.
Las declaraciones recogidas por El Agustino también incluyen la versión de la dueña de la casa, quien notó la presencia del visitante extranjero durante el último mes.
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“Un día me encontré por acá en el jardín. Subí a hacer limpieza y bajaba el hombre, el venezolano. Entonces yo pensé que era un ratero, pero no pensé que era él. Entonces yo grité ‘Ratero’. Y eso. ‘No, es mi amigo’, dice”, explicó la propietaria.
La última vez que los vecinos vieron con vida a Herrera Valverde fue al menos dos días antes del hallazgo. Su ausencia no levantó sospechas inmediatas, ya que antes era habitual que pasara desapercibido debido a su carácter introvertido. La víctima trabajaba como mozo en una pollería situada cerca de la casa donde residía.
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Otro asesinato en Lima
En la urbanización San Germán, en el distrito de San Martín de Porres, el empresario textil Armando Rebolledo fue interceptado por un grupo de desconocidos a pocas cuadras de su casa. Imágenes de cámaras de seguridad captaron a los sospechosos minutos antes del ataque. Rebolledo regresaba de un compromiso familiar cuando al menos cinco sujetos intentaron robarle el teléfono celular. Al resistirse, la víctima fue apuñalada, según las hipótesis policiales, ya que no se hallaron casquillos de bala en el lugar.
El crimen generó consternación entre los vecinos y los familiares, quienes evitaron dar declaraciones al llegar a la escena. La Policía, junto con personal de criminalística, acordonó el área y revisó los registros de las cámaras de vigilancia para identificar a los responsables. Este caso se suma a otros hechos violentos reportados en Lima durante la última semana, aumentando la preocupación por la inseguridad en la ciudad.
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